La fiesta de cumpleaños de mi suegra, con amigos y familiares, me tentó a que Paola, mi cuñada, me diera la oportunidad que tanto tiempo había esperado hasta esa noche. El novio es un simple bobo, un pelotudo, un cornudo diría. La dejaba que bebiera hasta más no poder. Fue ahí cuando aproveché mi oportunidad a propasarme con ella sin su consentimiento. Pues cuando la fiesta terminó y se fueron todos, yo accedí a llevarla hasta la habitación con ayuda de mi novia, su hermana menor. Dado que...
tuvieron limpiar y ordenar la casa, mi novia me dejó a solas con hermana en la habitación. De manera que, Paola, borracha e inconciente, había quedado tendida en la cama despatarrada puesto que fui hasta la puerta y la cerré y la vi desmayada, sin embargo me bajé el pantalón hasta las rodillas y le corrí el vestido y le metí la verga en la concha. Bombeé rápido y terminé fatigado y nervioso por lo que había hecho. Salí como si no hubiera sucedido nada. Por miedo me fui a mi casa sin despedirme.
Hasta hoy, creo que, Paola no se percató de lo ocurrido.
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