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VIOLACION EN EL BANCO

Enviado por giru2000 el 6/7/2010

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VIOLACION EN EL BANCO Publicado el 06/07/2010, por: giru2000

Esta historia se suscito en un banco, de la localidad de poza rica, fue un día de abril, en que Nadia Santiago Mustafat, y Alejandra Del Ángel Clemente fueron victimas de la peor humillación.

Nadia es una chava de 19 años, es una chica muy linda, es pelirroja, tiene una carita de ángel, unos lindos senos, así como sus nalguitas y sus piernas, muy buenas, ella salio ese día a realizar un deposito. Alejandra, una mujer de 27 años, cabello negro al hombro, seria, y al a vez...

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simpática, aunque no tenia muchos senos, tenia unas buenas caderas, nalgas y lindas piernas ese día salio a trabajar hay ella era la cajera.

Nadia llego al banco, y solo faltaban 1 para que ella pasara, le tocaría pasar con Alejandra, cuando entran unos sujetos armados.. ¡ ESTO ES UN ASALTO! Todos al suelo les grito uno de ellos, eran tres en total.
Todos los clientes obedecieron, los guardias fueron sometidos, los atracadores metieron a todos los rehenes menos a la adolescente, y a Alejandra a la bóveda, Nadia estaba acurrucada en el suelo muerta de miedo, un atracador, ese momento, apuntó con el arma a Alejandra y le ordenó que se tirara en el suelo, junto con Nadia ella accedió, pues no tenía otra opción.
El banco era pequeño, había un mostrador al fondo y una mesa con dos sillas, varias sillas que tenían la función de hacer esperar cómodamente a la gente, la cámara de seguridad había sido volada en mil pedazos de un tiro.
Las tuvieron sentadas en el suelo casi media hora, murmuraban tan solo pensaban escapar con el dinero como fuera.
Alejandra --¿Estás bien?—le pregunta a la chica.
Nadia --Si—respondió—Pero tengo mucho miedo.
--¡Basta de cháchara!---nos gritó el que parecía el jefe.
Pasó otro rato y entonces comenzó la verdadera pesadilla, el que se había asomado a la ventana se acercó a Alejandra y la volvió a mirar con la misma cara de lujuria que antes, le ordenó que se pusiera en pié, cosa que hizo sin protestar, ya que le apuntaba con el arma.
--Baja las persianas, tu—le ordenó a su lacayo.
Esto me preocupó, pues querían que nadie supiera lo que pasaba dentro del banco.
Alejandra--¿Qué me vas hacer?—pregunté nerviosa—Estamos desarmadas..
El jefe me cogió y la llevó hacia el mostrador, la empujó con fuerza contra él queriendo tumbarla en este, se resistía a pesar de que él tenía el arma.
Nadia se puso muy nerviosa y quiso ponerse de pié, pero el lacayo la redujo de un puñetazo que sonó como un "Coc".
Escuché la voz del jefe.
--Si no te estás quieta y obedeces mataremos a la niña, y no querrás que eso ocurra ¿Verdad?
Yo miré a la joven, el lacayo apuntaba directamente a su cabeza mientras ella lloraba aterrada, acariciando su mandíbula lastimada.
Alejandra --No—dijo—Haré lo que me pidas, pero por favor no le hagas daño.
El jefe sonrió y estiró de uno de los botones de mi chaqueta, que se rompió.
--Quítate la chaqueta esa, que quiero ver tus tetas—ordenó.
Al principio me negué, pero la amenaza de que matarían a la chica hizo que obedeciera, me quité la chaqueta, después la blusa y después el sujetador, sus pechos, quedaron al descubiertos, la mano del individuo acariciaba y pellizcaba con avaricia, sus dedos en mis pezones, que inevitablemente, por el frío de estos, se erizaban Alejandra empezaba a sollozar, el entregó la pistola a su compañero para poder sobarme mejor.
--Si hace algo raro, te las cargas—le ordenó.
Después bajó una mano y descubrió su pene, un gran miembro rosa que palpitaba sin cesar.
--Agáchate y chúpamelo—dijo.
Yo negué con la cabeza, escuché un grito de la joven y vi como el lacayo le desabrochaba a la fuerza su blusa.
--O tú o ella.
Se agacho llorando e introdujo el miembro de carne en su boca, su sabor asqueroso hizo que sintiera una arcada, pero una amenaza del tipo hizo también que la contuviera lo mejor que pudo.
Ella volví a sentir sus manos acariciando sus indefensos pechos, rodear sus pezones rosados y eréctiles.
Poco a poco, el sabor desagradable se esfumó, y en su lugar quedó un sabor muy profundo a carne, ella sentí las venas de la polla palpitando dentro de su boca, su glande, con sus surquillos recorriendo su lengua, cuando abrió la boca y el sacó su pene, este estaba empapado de la saliva de Alejandra que lloraba sin parar.
Alejandra es esposada a una silla.
--Ahora vas a ver cómo nos follamos a esta ricura—dijo dirigiéndose a Nadia
Alejandra --Dijiste que no le harías nada—
--Mentí—dijo él, y lanzó una sonora carcajada.
Tomaron a la adolescente y tardaron poquísimo en desnudarla, usando mucha violencia.
La tumbaron en el suelo toda desnuda, sus pechos eran grandes, aunque no tanto como los míos y su culo era apretado, se notaba que todavía era joven y que mantenía aún ese deseo que despertaba en los hombres maduros.
Uno abrió con fuerza sus brazos mientras la joven suplicaba por piedad.
El jefe se agachó sobre su sexo casi imberbe y sin dudarlo, hundió su boca en él, la chica gimió, no sé si de sorpresa o dolor, pero sacudió las piernas por encima de la espalda del tipo como única medida de resistencia.
El jefe seguía lamiendo y mordiendo el coñete de Nadia mientras esta gritaba, el otro individuo miraba a Alejandra con una cara de perversidad deseando hacérselo a Alejandra.
Fue entonces cuando el jefe subió hacia arriba lamiendo todo su cuerpo.
El lacayo soltó los brazos de la chica, que ya no se resistían, se acercó a mí y, volviendo a coger su arma, le apuntó, le tiro las llaves de las esposas.
--Desnúdate—le ordeno a Alejandra
Se quito las esposas y se levanto, hizo lo que le dijo sin dudarlo, pues temía que le disparara
El jefe ya estaba desnudo, y el lacayo se estaba quitando los pantalones, pronto quedaron los dos desnudos como lombrices, y ellas también, esperando ser penetradas sin piedad, mientras que el tercero ya también desnudo, se masturbaba con los calzoncitos de las dos mujeres.
La joven fue la primera en serlo, el jefe se tumbó sobre ella y acarició sus pechos, puso su pene en la entrada de su vagina dispuesto a violarla salvajemente.
Nadia --No, por favor—suplicó ella—No me violes.
El delincuente comenzó a penetrarla despacio mientras la chica gritaba al sentir el grosor de tan tamaño pene forzándola sin piedad.
--¡No, No!—gemía intentando escapar de lo inevitable.--¡Me duele, me duele mucho!
En ese momento, el atracador hundió de golpe su polla en la de la chica, que lanzó un grito de dolor, pues aquella polla era muy gorda para ser metida de golpe, y menos en un chochito como el de aquella adolescente.
Pronto comenzaron las embestidas o, como el lacayo lo llamó, el mete-saca, la joven gemía de dolor, llorando al sentirse violada de golpe, el hombre gemía como un cerdo que gime revolcándose en el barro.
El lacayo se acercó a Alejandra dispuesto a hacer lo mismo con ella, se resistía y lloraba sin cesar, forcejearon, pero la fuerza de aquel sádico era incomparable a la de ella y al final acabó tumbado encima de ella, acariciando su cuerpo
Ale Sentí la lengua del tipo por el cuello, su saliva caliente mojando su piel suave mientras intentaba penetrarla, ella lo impedía como podía, empujándole con sus manos, moviendo sus piernas como loca mientras el pene del tipo acariciaba la parte interna de mis muslos, lo sentía mojado, como si estuviera a punto de correrse y manchar sus labios sexuales de su blanco y caliente semen.
A final el individuo se enfadó dada su resistencia, agarró sus brazos con una mano, las empujó contra el suelo y, con la otra, acarició su sexo, Ale di un respingo al sentir su curtida mano abriendo mi vulva, lo siguiente que hizo fue coger su pene endurecido y llevarlo hacia mi coño, la violación era inevitable.
Alejandra--¡Me violan! ¡Aha!—grito como si aquello pudiera impedirlo.
El pene entró dentro de ella con una violencia no había sentido en su vida, como si una barra de acero me penetrara de golpe, gritaba y lloraba como loca mientras aquel obseso gemía de gusto.
--¡Sí!—gritaba de placer—¡Eso es, cacho puta, sé que te gusta!
Ale miro a la joven, ya no se resistía, ahora miraba al vacío, y el llanto aceptando su cruel abuso, el jefe, que continuaba forzando sin piedad, gemía como el cerdo que era.
A Alejandra ya le dolía el coño, la polla del lacayo continuaba entrando y saliendo sin cesar, lo sentía en las paredes interiores de su sexo, avanzando sin piedad, pero sus manos no dejaban de acariciarle todo su cuerpo desnudo, su lengua lamía sus pechos, mientras lloraba suplicándole que ya la dejara.
La joven alcanzó primero el clímax, pero ella no quería, se resistía mientras lloraba implorando que no aun así atrajo hacia ella a aquel tipo para llenarle de su semen.
Nadia --¡Ahaaa!—gritaba--¡Nooo!
De repente, ambos se corrieron, la joven estiró sus piernas y las sacudió con fuerza, era el primer orgasmo de su vida, el jefe ya la había desvirginado por completo.
El semen del tipo lleno el coñete desvirginado de Nadia, arrancándole su inocencia de golpe, y el no paraba, seguía violando a la joven sin piedad.
--Voy a llenarte de semen, el lacayo le dijo Alejandra
Alejandra Ante su dolor, su llanto, y vergüenza abrió las piernas para facilitar la profanación de su cuerpo, ella lo sentirlo dentro una y otra vez, en su rostro se reflejaba lo sucia y humillada que se sentía mientra sus lagrimas empapaban sus mejillas.
Por fin el lacayo aceleró de nuevo la marcha, ella comenzó a gritar y a implorar que parara
Alejandra--¡Ahaaaa!—grito---¡ahaaaaaa, Nooooo, lloraba y se retorcía
Su sexo dejó escapar todo su líquido mientras ella se sacudía de asco al sentir su semen dentro de ella, llorando por el inaguantable dolor que sentía en ese momento.
El lacayo se despegó de ella, cogió mi cabeza y llevó su miembro su boca, tres embestidas mas dentro de su boca, y su caliente semen, que pastoso llenó su boca, era lo más desagradable, que había vivido Alejandra, se derramaba por su barbilla el esperma blancuzco, el lacayo lanzó un gemido de gozo.
Los dos hombres se separaron de ella, dejándolas en el suelo, desnudas, humilladas, y llorando, pensaron que aquello ya había acabado, que las dejarían libres, pero no podía estar más equivocada.
Cogieron a la chica joven, que intentó resistirse con la poca fuerza que le quedaba.
--¿Por qué te resistes?—le preguntó el lacayo--¿Si acabas de correrte como una puta? ¡Obedece!
El jefe se acercó a Ale y la alzó del suelo, la acercó a la mesa y la empujó contra ella, tumbándola en esta.
Alejandra: --¡Déjame!—le suplico llorando--¡Ya nos has violado que mas quieres decía entre lagrimas!
El jefe se inclinó sobre ella le sujetó los brazos golpeó con su pene flácido su sexo recién profanado y sonrió malévolamente.
--Todavía falto de follarte yo, mamacita—dijo—sonriente, con cara de perversidad
El lacayo había cogido a la muchacha y había hecho lo mismo con ella, tumbarla en el mostrador del banco, ninguno decía nada, la joven ya había aceptado que la habían violado salvajemente, y que seguirían todo lo que quisieran, el tipejo la penetró sin avisar, haciendo la chica lanzara un grito mas, su llanto volvía.
El jefe acarició los pechos de Ale como a sus pezones que se ponían erectos sin quererlo ella, los lamió despacio, sus brazos ya no ofrecían resistencia, como la joven había aceptado su destino, ser violada una y otra vez por esos dos sádicos.
Su lengua lamía despacio sus pezones rosados llenándolos de saliva y haciendo que esta resbalada por el seno, ella cerró los ojos y sentí la lengua viperina por todos sus senos, con toda maldad.
Subió su lengua por su pecho hasta mi cuello y besó mi boca, ella sollozaba de miedo, y terror, junto su lengua con la de ella, provocándole asco, ya que había lamido el coño de la joven antes.
Entonces la penetró de golpe, pero esta vez la polla entró fácilmente, pues su coño estaba todavía maltrecho por la anterior violación, entre lagrimas y sollozaos le decía.. déjame ya por favor…..
El otro, sujeto violaba a Nadia sin piedad, mientras ella gritaba quedito pues sus fuerzas de estaba hiendo, solo sollozaba, en silencio, y en su cara se reflejaba, la marca de sus lagrimas, la pena de ser violada por dos sujetos.
Después, ya casi desmayadas del dolor, cogieron a la joven y la acercaron a Alejandra casi en volandas.
--¡Ponte de rodillas!—le ordenaron.
La chica obedeció y se derrumbó en el suelo, llorando, el jefe llama al tercero que cuidaba la puerta y le dice: es tu turno las dos son tuyas.
El tercero se acerco a Nadia y la obligo a chuparle su pene, ella entre ascos lo hizo, mientras sollozaba
Después, al joven quedó exhausta, de tanta lamida el tercero, la empujo al suelo se encimo en ella, la agarro la cara y fijo su mirada en el, le dijo, te voy a violar, mamacita, ricura de nenita.
Nadia aterrada, decía bajito, nooo, por favor ya noo, pero fue penetrada de nuevo, lanzando un grito, después de hay el lamento de la pobre chica.
El jefe y el lacayo aprovechaban para manosear el cuerpo desnudo de Alejandra, entre sollozos. El tercero, se separo de ella le dio la vuelta y la penetro analmente. Nadia gemía de un dolor innecesario, su vida ya estaba destruida, solo quería que aquella humillación terminara pronto.
El jefe al ver eso hizo lo mismo con Alejandra, las manos de aquel sádico se acercaron a su trasero y comenzaron a masajearlo salvajemente.
--¡Menudo culo tienes, nena!—dijo
Adivino lo que se proponía e, inmediatamente, se nego por completo
--No lo hagas—suplico—No me folles el culo.
--No me digas que nunca te han roto este culazo que tienes—dijo el jefe.
La punta del pene en la entrada de su ano, el dolor comenzó a aparecer al sentir las paredes de su culo virgen abrirse poco a poco.
Alejandra --¡Nooo!—grito--¡Me duele, me duele mucho, por favor…!
Sentí un chasquido. La boca de su ano se veía obligada por tal tamaño verga, Ale gritaba y lloraba como una posesa al sentir su cuerpo violado de nuevo, pero esta vez en una nueva posición, nunca en su vida imagino que sería violada sin piedad, mucho menos por el ano.
La joven sin nombre y ya sin virginidad aun forcejeaba con el tercero, que también violaba su ano, la joven, al escuchar los gritos de dolor de Alejandra , lloraba y se resistía como podía, no obstante, el tercero era más fuerte y ella sentía su cuerpecito ya cansado y desanimado, se dejó hacer, como si supiera que no pararía hasta abrir su ano virgen.
Mientras, la punta de la polla ya había entrado en su ano, el jefe se detuvo, como si esperara a que su ano se acostumbrara al grosor carnoso de su miembro, el tercero seguía metiendo la polla y le hacia daño a la chica que lloraba de dolor, esto excitó al jefe, que se puso manos a la obra con Alejandra.
La polla se abría paso entre sus nalgas sin que Ale pudiera hacer nada, era blanda y esponjosa, por lo que el dolor parecía remitir por momentos, aún así sentía un malestar en el estómago mientras aquel enorme miembro forzaba su ano como si fuera una barra de hierro.
Las manos del hombre, curtidas y bastas, acariciaban su espalda desnuda, después las llevó hacia sus pechos y los estrujó con fuerza, deteniéndose en mis pezones erectos, tras lo cual llevó una mano a su sexo y lo acarició con avaricia, haciendo que Ale llorara si parar.
Cuando ya casi no quedaba nada de Ale el jefe dio un fuerte empujón y avanzó de golpe dentro de ella, grito al sentir el fuerte dolor, creía que le había roto el culo con tal inmenso golpe, que la hizo derramas mas lagrimas.
Ella giro la cabeza para observar a la joven adolescente, esta no decía nada, la miraba fijamente tumbada boca abajo ya en una mesa, el tercero le había subido las piernas encima de esta y dobladas al máximo, por lo que facilitaba mucho más la violación, parecía que estaba aceptándolo, la habían desflorado y profanado su ano, Nadia continuaba mirándo a Alejandra, parecía muerta en vida, el tercero por fin consiguió penetrarla, lo hizo de golpe, no como me habían violado a mí, la joven abrió la boca de repente, pero no gritó, tan solo me miró, sus fuerzas se habían ido ya, ahora las dos fueron violadas analmente, sin compasión alguna.
Los gritos inundaban toda la sala.
--¡¡Ahaaaa!!—¡¡Ahhhaaa!!
El jefe bajó una mano y acarició de nuevo el sexo de Alejandra mientras con la otra masajeaba sus pechos.
--¡Que culazo tienes!—dijo con la voz temblorosa por el placer.
Nadia ya casi sin fuerzas, el tercero la violaba con una violencia increíble, golpeando su pubis contra su culo cuando al penetraba, el sonido de los cuerpos al chocar, solo se alcanzaba escuchar quedito... para..por favorr para, sollozando decía Nadia
El jefe seguía atravesando el ano de Ale, hasta que inundo su ano de su esperma, se separo y la dejo tendida arriba de la mesa llorando y observando a la joven, que continuaba siendo violada por el ano por el tercero.
Este lanzó un grito y eyaculó dentro del culo de la joven, después se apartó, dejándola medio desmayada tirada en el suelo.
Ale cayo al suelo después de sentirse sucia y humillada llego hasta Nadia y le ayudé a ponerse de pié.
Se arrodillamos en el suelo, abatidas, mientras los violadores se vestían riéndose y felicitándose por tal horrible agresión, llevándose como recuerdo sus lindos calzoncitos.
Nadia y Alejandra se abrazaron lloraron, el jefe, el lacayo y el tercero querían salir de allí, ahora era su prioridad, y así lo hicieron, por una puerta trasera.
La policía llego libero a los rehenes que estaban en la bodega, y la ambulancia llevo a Nadia Y Alejandra al hospital donde las curarían sus heridas, aunque las heridas del alma jamás podrán sanar.

Calificación: 3 | Votos: 1
Categoría: No Consentido | Comentarios: 1 | Visto: 21409 veces

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Fotografia de papilindo
papilindo

hola esta bien tu relato paisana solo ordena un poco mas tus ideas. te veo pronto.

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