Amor a ciegas

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Amor a ciegas

Categoría: Orgias Comentarios: 0 Visto: 1257 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 20/02/2012, por: Anónimo

Recuerdo ese día con un dejo de nostalgia, que bien la pasé!!!
Sabía que Néstor había comprado algo nuevo para nuestros jueguitos en la cama, pero lo mantuvo en secreto bajo cuatro llaves, estaba a la espera, además el se encargaba de sembrar la intriga, alguna ropa, algún chiche nuevo pensé, pero me dijo que tenía que esperar…. Además, dijo, aún falta una parte y la traen el Sábado.
Llegado el día, se encargó de todos los detalles, por la tarde nos quedamos solos en casa, varios sentimientos se entremezclaban en mi, deseo, intriga, expectativa …
Lo apuré con unos besos… pero el estaba distante, su mente estaba en otra cosa… de repente sonó el timbre, – listo, exclamó, – llegó el pedido, vos anda a la pieza, cerrá la puerta y esperame, no espíes así no arruinás la sorpresa.

Cada vez mas intrigada fui al dormitorio, cerré la puerta, me senté en la cama a esperar, y nada… pasó bastante tiempo, no escuchaba nada, ni el vuelo de una mosca, que carajo está haciendo? pensé… De repente apareció, – por fin! le dije, – que pasa? y contestó – bueno… fueron 5 minutos… para mi fueron muchos mas, pero al fin y al cabo no era el tema.
– Desnudate toda y dejame actuar a mi, entregate y no te resistas….
Le hice caso, me quedé en bolas mientras el también se desnudaba, miré su pija, estaba al palo…
– Empieza el show guachita me dijo, mientras buscaba algo en una bolsa que había traído. Cerrá los ojos y no los abras. Le hice caso, sentí que me ponía unas grandes ojeras de esas que se usan para dormir, listo, prosiguió, tenés anulada la vista, ahora todo corre por cuenta de tus otros sentidos y de tu imaginación.

Sentí que se alejó nuevamente y luego unos ruidos en el baño. Volvió, me arrastró sin decir nada y me levantó las piernas. La brocha jabonosa comenzó a recorrer mi pubis, luego procedió a afeitarme toda, me tomó de la mano y con cuidado me condujo hasta el bidet para que me lave, yo lo seguía sin decir palabra.
De regreso a la habitación me hizo recostar nuevamente. Mi olfato percibió un dulzón aroma a flores, en algo tenía razón, al no poder ver mis otros sentidos estaban mas alertas que nunca, ayudándome a comprender lo que pasaba.

De repente comenzó a pasarme una especie de loción refrescante, acarició mis piernas y mis brazos, luego pasó de mis hombros a mi vientre, en el recorrido pasó por mis pechos donde jugó un buen rato, los lubricó dulcemente con el máximo cuidado de no tocar mis pezones, los sentía duros, estaba excitada. Luego se concentró en mi parte inferior, repitió la operación, jugó por todos los alrededores de mi concha, hasta por mi pubis recién rasurado, pero a ella no la tocó, yo deseaba cada vez mas. Luego me giró y siguió por mi espalda, estaba relajada, me hizo unos placenteros masajes, el turno siguió por mis pantorrillas, muslos y ahora el postre dijo, mientras comenzaba a jugar con mis nalgas.
Yo saqué mas y mas, sabiendo lo que le gusta, estuvo recorriéndolas un largo rato, llegó al límite de mi ano, traté que me lo toque, pero también lo evitó.

– Ahora te voy a vestir un poco dijo, primero estas medias, mientras me subía unas medias de red, intuí que eran las negras, ahora este vestido, era uno largo, me dijo que era uno de esos de vestir, con tajo al costado, – y para terminar no pueden faltar las botas susurró. Cuando terminó me hizo parar para pegarme una última mirada, – estás hermosa agregó. Yo estaba como una braza caliente, el detalle de dejarme vestida sin corpiño y sin tanga me hacía desear mas y mas, además agregó la frutilla del postre, – dame las manos dijo, le hice caso y rápidamente sentí el frío del metal sobre mi muñeca izquierda, me colocó una esposa! Antes que reaccione ó diga nada me aprisionó la mano derecha también, – ahora aseveró, estás al horno con papas!!!

Me levantó y me recostó de costado en la cama, el se puso detrás mío, sentí su pecho en mi espalda y sus genitales recorriendo mi cola, me abrazó como un pulpo, y comenzó a franelearme los pechos con una mano y la argolla con la otra, eso si el vestido se interponía en todo momento. Mientras giraba la cabeza y suplicaba por sus besos le imploré que me cogiera, lo deseaba tanto, mis pezones y mi clítoris latían en deseo.
Luego de un rato me levantó el vestido hasta la cintura, apoyo su glande en mi esfínter, jugaba y presionaba al mismo tiempo, yo le seguí el juego y tiraba mi culo hacia atrás con todas las fuerzas.
En un momento, se acomodó y penetró mi vagina de un golpe, al fin! Pensé como deseaba tenerlo dentro. Comenzó a moverse rítmicamente en mi interior, su pija estaba durísima, yo intentaba llevar mi mano a mi argolla, pero entre el vestido y las esposas la tarea se me hacía casi imposible.

Me cambió de posición, se recostó y me hizo cabalgarlo, ahora me movía yo sobre su miembro, estaba enloquecida, la ausencia de visión y la limitación de mi tacto me hacía estar alerta, el me bajó tomándome de la nuca y nos besamos terriblemente, le metí la lengua en su boca todo lo que pude, mientras gemía y sentía me respiración agitada. Llevó sus manos a mis cachetes y se deleitó acariciándolos un buen rato. A continuación un dedo mojado empezó a jugar en mi culo, de a poco fue dilatando y lubricando mientras me seguía dando verga sin parar, percibí que a su momento agregaba un segundo dedo, y luego hasta un tercero. Me gustaba sentirme doblemente penetrada, de hecho el me dijo – ‘te gusta putita?’

Yo seguía encerrada en mi placer, pero de repente algo cambió la situación:
Néstor subió sus manos desde mi culo hasta mi espalda y me apretó fuerte contra su cuerpo, mis brazos quedaron entre su pecho y el mío, casi inmovilizados por las esposas y ahí pasó algo que me mató, dos manos extrañas se apoyaban en mis glúteos, este era el envío que estaba esperando! miles de cosas pasaron por mi mente en ese instante, un frío recorrió my columna, quién era ese extraño? Había presenciado todo el espectáculo desde que estaba sin visión? Qué había hecho el perverso de mi marido? Debía resistirme y cortar todo? Ó debía seguir la corriente y disfrutar? Muchas preguntas para tan poco tiempo, debía cortarlo! Ahora ó nunca y fue nunca… con en el pequeño tiempo que disponía para tantas preguntas y tanta confusión, cuando me di cuenta ya me había forzado el orto y me había metido su pija.
Me mordí los labios mientras Néstor me cogía y ese extraño me rompía el culo, sin darme cuenta estaba entregada y disfrutando, llevaba una fantasía a la práctica, dejé de reprimir mis grititos, no alcanzaba mi clítoris pero no me hacía falta, disfrutaba cada instante de esas dos pijas entrando y saliendo de mis agujeros.

Néstor me tiró del pelo hacia atrás, obligándome a levantar la cabeza y mientras me forzaba a girarla me ordenó: – puta, abrí la boca!. Apenas lo hice recibí otra pija en ella! La puta madre pensé! Esto es un quilombo. Ya no tuve dudas ni remordimientos, no se quien era ni me importaba, empecé a lamerla y chuparla, mientras los embates me seguían arrancando gritos, noté que ambas eran mas ó menos como la de mi amor, pero esta última estaba circuncidada, un poco mas cabezona tal vez. Luego de un rato de juguetear, este extraño tomó mi cabeza y usó mi boca como si fuera mi concha, nadie hablaba, solo el ordenaba.
Ahora el premio mayor dijo, tomó mis manos y las condujo hacia delante apoyándolas en una cuarta pija, esta era terriblemente grande, venosa, la recorrí con mis manos, gruesa, imponente, largué al otro y me dedique a chupar esta, golosa, no me entraba en la boca, sentí sus risas, – te gusta? Preguntó Néstor, pero yo lo ignoré, solo asentí con la cabeza y seguí saboreando un rato el tremendo pedazo de carne.

En eso mi marido ordenó un cambio, todos se retiraron y me pusieron recostada sobre los almohadones como el suele hacer. Mi culo quedó bien levantado, expuesto, expectante. Lo que siguió fue indescriptible, mi amor se acomodó sobre mi y me dijo – ahora vas a ver, mientras metía su pija en mi culo, la sentí hermosa, cabalgaba llenándome el ano una y otra vez. Luego de un rato le dio paso a uno de los amigos, y otra vez, ahora otro me rompía el culo, llegó el turno del tercero, y mi culo seguía recibiendo.
Cuando salió concluí que solo faltaba el pijudo, y no me perdonó, las otras tres vergas me producían lo mismo, pero cuando este forzó la puerta pareció partirme en ocho, la metió hasta el fondo y también me dio.

Así se iban turnando, bien adentro y rebotaban con los almohadones, la verdad es que perdí la noción cuando era el turno de Néstor, así que en un momento se transformaron en cuatro extraños, solo podía reconocer cuando llegaba el pijudo, me hacía gritar y mordía las sábanas, escuchaba que ellos se reían de esta situación. Me estaban matando y al mismo tiempo me encantaba, ellos se iban turnando y descansando, pero mi culo recibía carne sin pausa, lo sentía dilatado como nunca, en un momento ya solo los dejaba hacer, hasta que uno de los tres pequeñines se infló en mi interior, duro como nunca y su leche caliente inundó lo profundo de mi ser. La dejó dentro un buen rato, la sentí decrecer dentro mío mientras rebalsada mi ano.

Sin darme tiempo me dieron vuelta, había perdido la noción de ubicación, pusieron mi espalda sobre la cama mientras percibía que se acomodaba un macho a cada lado, lo confirmé cuando sus manos tomaron mis piernas y las levantaron hacia atrás, me abrieron bien y me sujetaron con fuerza, con mis manos esposadas estaba totalmente indefensa y entregada. Estaba ansiosa, el extraño que estaba a mi izquierda acercó su miembro a mi boca, tal vez era Néstor, tal vez no, sentía su carne acariciar mis labios, le ofrecí mi lengua, abrí mi boca para disfrutarla. Sentía mi culo chorrear leche, mientras lamía esa verga, mi concha ardía en deseo.

De repente y de un golpe me la enterraron hasta el fondo, – ayyyy!!!! grité, me dolió, era el vergudo que me atacaba, que pija grande! Era justo lo que deseaba, esa pija gigante en mi argolla, encima me sujetaban tan fuerte que nada podía hacer para evitarlo. Siguió dándole con fuerza, una y otra vez, mi concha se derretía en cada embate y en cada embate largaba un grito, y otro, y otro mas, disfrutaba con su carne llenándome toda, parecía que me llegaba a la garganta, mientras, chupaba la otra pija como podía.

Estaba concentrada en chupar verga y gozar como puta con la otra que me cogía, de pronto una sorpresa, el otro que estaba a mi lado dejó escapar su leche sobre mis tetas, caliente, espesa, deliciosa sobre mi piel, mis pezones se hincharon de golpe, como pude arrastré mis manos y jugué con ellas, pasándome el esperma como si fuera crema humectante, una y otra vez….

En eso, la pija que jugaba en mi boca estaba a punto, dura, abrí la boca para recibir su esperma, la punta de mi lengua jugaba en la base de su glande, mi argolla seguía siendo violada y destrozada, gemía de éxtasis…. El primer chorro de leche salió disparado como un misil, fue directo a mi garganta, debí tragar rápido para no ahogarme, un chorro tras otro siguió escupiendo, como acababa! Mi boca recibía litros de liquido caliente, era amargo, ese Nestor no era, segura…. Era tanto que rebalsó de mi boca por mis mejillas. Así quedé, saboreando esa leche amarga, en mi boca quedaba ese sabor dando vueltas, me sentía reputa y me encantaba, y ahora si… primero fue mi orto, luego mis tetas, siguió mi boca, estaba impregnada en leche, mi olfato percibía olores diferentes, solo quedaba esa pija en mi concha para terminar, me concentré en disfrutarla, solo ella y yo.

Y ahora si, – dale, le dije, – quiero que me llenes la concha de leche, le dio con fuerza, con velocidad, yo nunca me había comido una pija así, de repente se puso dura, mas dura, me estremecí, mi argolla ardía hasta que llegado el momento empujó bien adentro y la mantuvo empujando, apenas empujando, su leche caliente comenzó a llenarme, que hermosura! Me inundaba y rebalsaba como un río que sale de su cauce, siguió así hasta acabarse todo, y luego saco su verga chorreante. Mi clítoris latía con fuerza, parecía que iba a explotar.

Nesto se acercó y me soltó las esposas, – cual fui yo? Me preguntó… – mmm, creo que el que me acabó en el culito dije, – no… contestó con una risa sobradora, – yo fui el de las tetas, te gustó como te cogimos? dijo dulcemente, – me encantó contesté, mientras el sacaba las ojeras. recién ahí pude ver a mis amantes, se estaban cambiando, mientras ahora con las manos libres exploraba mi cuerpo, estaba toda enchastrada, era un asco, mis pechos estaban todos pegotes, mi culo dilatado aun tenía esperma, otro tanto mis mejillas, mi boca aun con sabor dulcemente amargo y mi concha recién cogida dejaba escapar la leche por mis piernas…. El vestido era un desastre, me dio vergüenza, me puse colorada y solo atiné a taparme, ellos se rieron de mi actitud, uno dijo mirando a mi marido, – muy puta tu jermu, que lindo coge, cuando quiera lo repetimos….

En verdad nunca lo repetimos, pero nunca me olvidaré de ese día….

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