La confesión le pegó fuertemente, tanto que por un momento sintió descender su erección dentro de aquel horno sexual, ella cubrió su boca con la suya mezclando su saliva y el sabor de su verga, sintió como sus senos se pegaban en su pecho y como ella sin saber como se abrazó fuertemente a su sudoroso cuerpo, sin dejar de perder el ritmo de sus caderas con aquel lujurioso mete y saca, vio a un lado, donde un espejo devolvía la imagen completa de sus cuerpos. El de su mujer con sus caderas...
oscilantes con sus redondas y hermosas nalgas al aire,
emergiendo entre ellas parte del consolador que aun estaba clavado en el culo, mientras lo cabalgaba como solo ella sabia y demostrando una perfecta sincronización, con esa imagen la sensación anterior fue desplazada por una de gozo, y su palo cobro nuevo impulso endureciéndose aun más dentro del coño de su mujer. Más aun al crear su imaginación una imagen morbosa y erótica, su mujer de piernas separadas y Leonardo lamiendo de su palpitante coño. Sus palabras se repetían una y otra vez en su mente, su imaginación cobro vida y no pudo dejar de pensar en lo que ella le había dicho, su mente repitió: “me acaban de lamer el coño donde mis amigos”.
Ella le había dicho que iba a cenar donde Leonardo y Carolina, dos viejos amigos de ambos, a los cuales precisamente el se los había presentado, su horario de trabajo le impidió acompañarla por lo que fue con Ramona, otra de sus amigas, y había regresado así: hambrienta a sexo, erótica y destilando pasión por los poros. Se preguntó que había pasado allí, no tuvo que hacerle la pregunta, pues ella pegando su boca a su oído derecho, con voz ronca, entrecortada por gemidos y siseos, le preguntó: -quieres que te cuente-, él tomándola con ambas manos por las caderas haciendo más profunda la penetración, lo cual le arranco un “haaa”, le dijo: - si hazlo, y sin omitir detalles-.
Con frecuencia fantaseaban incorporando a sus frecuentes cogidas una pareja, en otras ocasiones sustituían sus nombres por los de sus amigos, estos con mucha frecuencia eran Leonardo y Carolina. Una de esas noches adobados de licor, ella le había dicho: “te tengo una sorpresa”. Se acercaba el cumple de él y ella Boni, había decidido hacerle realidad su fantasía, le iba a organizar un trío a su hombre. Boni había hablado inicialmente con Ramona amiga y compañera de trabajo, esta nerviosa le había salido con prejuicios valederos o no, pero sin cerrar totalmente la posibilidad del tres. A lo que Boni se decidió por invitar a Carolina, ella aceptó de buenas a primera, para lo cual esta última la invito a cenar “para concretar” así le había dicho. Carolina y Leonardo era una pareja muy liberal y años atrás se habían insinuado para un intercambio a lo que Boni y Armando se negaron amable y educadamente. Pero ahora Boni quería brindar tan exquisito encuentro a su hombre con motivo de su cumple, y con motivo de la invitación a cenar y a sabiendas que Armando no iría con ella, en las noches especialmente se calentaba, pensando en lo que podía ocurrir durante la cena conociendo el comportamiento sexual de la pareja, por ello le pidió a Ramona que la acompañara.
Boni estaba de pie ante la hermosa casa de Carolina y Leonardo, tomó de la mano a Ramona, ambas estaban nerviosas, aun cuando Ramona estaba allí solo para darle apoyo a su amiga. Los dos Carolina y Leonardo aparecieron ante ellas, vestían ambos de bermudas, Leonardo con una amplia camisa con las faldas por fuera y Carolina con una ajustada playera muy corta que dejaba su abdomen plano al descubierto, sus senos eran pequeños pero duros y compactos. Se saludaron, Leonardo atrevido como el solo, llevó las manos hasta atrás a cada una de las mujeres, rozando en el caso de Boni levemente su respingado culo, lo mismo hizo con Ramona, e incluso esta llegó a sentir un ligero apretón de nalgas, disimulo su sorpresa con una sonrisa forzada, pensó: “este tipo va demasiado rápido”.
Se prepararon unas bebidas vino para Ramona, Boni quien quería desinhibirse pronto y frenar su nerviosismo prefirió whisky al igual que Leonardo y Carolina. Se tomaron tres rondas de trago antes de sentarse en la amplia mesa, la comida era frugal, consistía en un conjunto variado de ágapes: quesos, jamones, pan, cremas de varios tipos, pescado. Charlaban sin dejar de tomar, Carolina, para sonrojo de Boni, dijo cual había sido el motivo de su visita, es decir cuadrar un trió con ella. -Que afortunado es Armando- dijo Leonardo entre risas, mientras se acercaba a Caro por detrás, -ojalá a mi me hiciesen un regalo así-, mientras decía eso coló sus manos por dentro de la blusa de caro suavemente y apretó delicadamente sus senos, Caro cerro los ojos para disfrutar de la caricia frente a sus amigas- Boni sintió como su coño comenzaba a lubricar, apuró el vaso de whisky dejando solo tintineando el hielo en su interior. Leonardo presuroso lleno su vaso de nuevo, y colocándolo a la altura de un evidente bulto se lo ofreció a Boni, -que pasado eres- fue la respuesta de esta mientras tomaba el vaso y sin poder evitar mira el marcado bulto. – por que no un cuatro o un cinco?, verdad Ramona-, dijo Leonardo - claro- respondió esta mientras reía nerviosamente -yo estaría dispuesta-: Leonardo vació el contenido de la botella en la copa de Ramona, y le aplicó la misma de Boni, Ramona ex profeso tomo la copa pero sin dejar de pasar sus dedos por la caliente barra aun resguardada, a todo esto Caro sonreía con picardía, diciéndole luego –ven aquí morboso- y sin mas le bajo el pantalón que quedo a sus pies y un largo prisionero hizo su aparición. Ella lo atrapó y lo engullo pronto, lo hizo casi desaparecer por completo en su seguramente caliente boca. Boni se relamió los labios, como le gustaría tener el grueso pene de su hombre en ese momento para demostrarle a Caro como se mama una buena pija. Ramo alcanzó solo a decir un -guao- mientras se acercaba para ver en más detalle el cunnilingus que practicaba la experta amiga. Caro siguió pasando su lengua a lo largo del duro palo, le dedicó unos lengüetazos a la roja cabeza, y se los ofreció a las amigas. –Sigue chupando, puta- fue la respuesta de Boni. Leonardo veía indistintamente a las tres mujeres, se separó por un momento de Caro y se dirigió a Boni, ella sintió en su nuca como resbalaba el parado miembro; Leonardo la tomo por los hombros y bajo sus manos hasta sus tetas, las que presionó especialmente sus pezones, pudo oler y sentir como la verga del hombre rozaba su mejilla, con una de sus manos lo palpó y presionó contra sus rostro, separo sus labios para sentir la palpitante carne pero no completo el movimiento, atinando a decir –necesito más whisky-, Leonardo supo que el encanto había sido interrumpido, con su barra oscilando fue hasta Ramo, esta a diferencia de Boni lo estaba esperando, lo tomo con ambas manos y se lo metió golosa en la hambrienta boca, Caro emulándola dijo -guau- ella y Boni rieron.
Ramona hacia salir y meter la dura barra de su boca, ensalivaba, chupaba, lamia, tragaba liquido preseminal, estaba haciendo énfasis en sacársela, no sabia por que le era tan perentorio probar aquel semen, su cara sudorosa era una mascara de placer y de apremio para que de aquella barra saliera el caliente y espeso líquido. El timbre de la puerta detuvo el movimiento a todos como un stop de película porno. Caro con aplomo dijo -subamos muchachas, mientras Leonardo atiende-, Ramo con desagrado dejo de chupar saco la caliente barra de su boca y se limpio el gran hilo de saliva y líquido preseminal que colgaba de su mejilla. El trió subió a la habitación de Caro, tendiéndose y riendo traviesas en la amplia cama, -¿por que no te atreviste? El te tiene muchas ganas, bueno siempre te las ha tenido- dijo Caro a Boni, ella –ganas no me faltaron, pero creo que es mejor así, mira como estoy- dicho esto tomó la mano de Caro y se la llevo hasta su caliente entre pierna, allí Caro pudo hacer contacto con la calentura y humedad de una mujer excitada, -para ver- dijo Ramo y llevando la palabra al hecho la despojo de su pequeña braga, Boni se dejo hacer sin oponer resistencia, ella misma subió su corta falda hasta la cintura, y Ramo diestra separó los delicados labios bulbares y palpo del espeso y abundante líquido de aquella concha –Guauuu- dijo, saco su mano y jugueteo con sus dedos índice, medio y pulgar con aquel fluido enseñándoselo a todas, -si que estas caliente amiga-. Eso tiene solución- dijo caro y abriendo la gaveta de la mesa de noche sacó una caja, al acercarse sus invitadas vieron unos doce consoladores de varios estilos y colores. –eres una grandísima puta- dijo Boni mientras reía y vaciaba todo aquel contenido en el centro de la cama, cada una se hizo del suyo, Ramo se despojó de su pantalón arrastrando también su braga en un mismo movimiento, Boni se aventó otro trago de whisky y dijo: -desnudémonos por completo- aun cuando la expresión no hacia falta pues ya casi Caro lo estaba y a Ramo solo le faltaba despojarse de su blusa y brassier. Las tres quedaron tendidas en aquel lecho, Caro y Ramo de espalda a el, de piernas separadas, escoltando a Boni que estaba con su hermoso trasero algo empinado al aire. Las tres comenzaron a penetrarse, Ramo hacia desaparecer un grueso y largo consolador entre sus entrañas, lo hacia con delicadeza pero sin quitar la vista de la autopenetración que se hacían Caro y Boni. Esta movía su trasero de arriba a bajo, penetrándose unas cuantas pulgadas de un consolador rojo y largo, mientras que Coro se encargaba de uno que usaba baterías.
Así las encontró Leonardo
Continuara
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