La Lamida 3 (3/4)
Leonardo se había deshecho de la inoportuna visita, subió a hurtadillas a su cuarto estaba seguro que la fiesta del comedor seguiría arriba, pero no dejo de sorprenderse al ver a las tres mujeres desnudas penetrándose cada una con sendos artefactos sexuales. Jamás se había imaginado que le brindarían una escena tan hermosa y erótica, su palo que descansaba guardado después de haber sido probado por Ramo, cobro vida inmediata de nuevo, se bajo el pantalón y su...
pipe salió
disparado, se acercó al harén de mujeres, se planto en el borde de la cama y siguió admirando a su mujer y las dos amigas, pasó revista de derecha a izquierda, Ramo ahora de ojos cerrados había aumentado el ritmo de sus caderas y hacia casi desaparecer en su depilado coño la barra de goma, vio ahora el hermoso culo de Boni esta lo tenia erguido, su cintura arqueada, su rostro muy cerca, miraba la penetración que se hacia Ramo, mientras que ella hacia desaparecer entre los gruesos labios que escoltan sus vagina el rojo consolador que en ambos extremos tenia cabeza, ahora vio a su mujer esta se pajeaba mecánicamente mientras su vista iba y venia a lo largo del exuberante cuerpo de Boni y de la magnífica penetración que se ejecutaba, ni si quiera sin reparo de su presencia, estaba transportada. Leonardo comenzó a pajearse ante tal espectáculo sus ojos iban de un lado a otro observando morboseando a las tres mujeres.
Caro fue hasta donde estaba Boni, esta la vio y le hizo un lado entre sus piernas, Caro tomó el otro extremo de la barra de goma y se lo dirigió a su coño, penetrándose profundamente, arrimándose hasta la entre pierna de Boni, esta sonriendo le dijo -que puta eres-, -tanto como tu- le respondió esta, Boni se colocó en cuatro y similar posición adoptó Caro, y comenzaron a cingarse entre si, haciendo desaparecer el largo consolador, y llegar a pegar con el movimiento nalgas con nalgas, aquello encendió aun mas a Leonardo, las dos mujeres arrodilladas, pegando culo con culo, se metían la larga barra. Se arrodillo en la cama y se puso a la altura del rostro de su mujer y le dio de lamer su gruesa y empinada verga, mientras la tomaba a los lados por su cabeza, y la hacia deslizar pausadamente ante la hambrienta boca, estuvo allí unos minutos cogiéndola, Caro ahogada chupaba y lamia, sin dejar de ensartarse la barra de goma en su gran coño.
Ramo veía la escena llena de lujuria quería ser en ese momento Caro, quería sorber aquella verga mientras se encoñaba la artificial, se puso de rodillas en la cama y olisqueo a un lado la barra de Alejandro, esperando ser invitada, y lo fue pues Alejandro colocó su mano detrás de la cabeza y la indujo a meter su rostro entre sus piernas dirigiéndole la boca a los tensos testículos, ella los lamio y chupó.
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