TRES PARA BONI
Boni nos visitaba, había llegado la noche del día anterior, y Raquel y yo la habíamos invitado a tomarnos unos tragos en la pequeña tasca del pueblo, estábamos sentados en sendas banquetas de espaldar alto, hablando de cualquier cosa: sexo, política, amores, hombres, mujeres. Boni y yo nos conocíamos de nuestra época juvenil, siempre me había gustado y yo no le era indiferente, ella muchas veces me había capturado viéndole su bonito trasero o la hendidura de sus senos, y...
una sonrisa siempre afloraba a sus labios, por lo tanto le gustaba que lo hiciera, tenia 35 años, era de unos 1,65 m de altura, tez blanca, esa noche lucia una bonita, vestía una corta minifalda de color rosado acompañada de una franelilla que le hacia juego, ambas prendas ajustadas, lo cual le permitía destacar su bonito cuerpo sensual, delgado, pero de suaves curvas, debía ser muy ardiente, su mirada la delataba. Mientras que Raquel, mi mujer era una hermosa trigueña, 39 años muy bien llevados, era de amplias y firmes caderas un trasero que hacia voltear la mirada, y unas tetas hermosas tamaño mediano, coronados por unos hermosos pezones, ella vestía un ajustado jeans blanco que marcaba su hermoso trasero y una blusa azul de regular escote donde había poco que adivinar de la hermosura de sus senos.
Estábamos en el extremo de la barra el de mayor penumbra, ¿quien lo había escogido? no sabría decirlo. Reíamos y bromeábamos, yo entre las dos mujeres, de vez en cuando posaba mis manos entre las piernas de Raquel, para sentir el calorcito que irradiaba aun a través de la gruesa tela del jean, ella con frecuencia me llevaba la mano aun más adentro para palpar su coño. La noche anterior mientras Boni dormía en la habitación de al lado, Raquel y yo habíamos fantaseado con ella, muchas veces le había confesado a Raquel que una de mis fantasías era hacer un trío y que consideraba que la ideal para hacerlo era precisamente Boni, pues entre otras cosas me gustaba mucho y gozaba de nuestra plena confianza. Anoche mientras cingábamos, le susurre al oído, -imagina que eres Boni- no dijo nada, pero sentí haber bajado el interruptor, si aquello fue como el click que desató la tormenta en ella, la besé apasionadamente, baje por su cuello, bese sus senos, seguí por su vientre y me dispuse entre sus piernas, a lamer su oloroso sexo, este estaba rebosante de su elixir, ella se había hecho la idea de que era Boni y eso le provocaba espasmos y hipersecreción de su néctar, antes habíamos hecho esto en innumerables ocasiones, es decir cambiarnos los nombres e incluso con Boni, pero quizás la cercanía de ella en la habitación de al lado hacia mas cachonda la situación, separé sus labios mayores con mis dedos mientras que mi dedo medio lo moje en aquel sabroso líquido y luego fue hasta su esfínter, el cual penetre suavemente, ella movió sus caderas aceptando de buenas ganas la penetración y la lamida de su coño (especialmente su clítoris), el cual tenia duro, una de mis manos apretaba su seno izquierdo, ella susurro –Sigue así Juan-, este era el ex de Boni, estábamos ejecutando la obra y nos ceñíamos a nuestros papeles, yo le respondí desde entre sus piernas: -te gusta así Boni- mientras le empujaba más profundamente mi dedo medio en su culo. –Si Juan sigue así shhhh, si así- ella arqueaba su cintura ante mis empujes y lamidas. – haaaa así puto, sigue, espera, esperaraaa que me la vas a sacar Juan, quiero que me llegue mientras me revientas el culo-. Me detuve tampoco quería que fuese así, me erguí con pocas ganas de hacerlo, pues me encanta lamerle el coño a mi mujer, pues se de lo tanto que le gusta, pero era más tentador una clavada por su hermoso culo. Ella misma se puso en cuatro, apoyo totalmente sus rostro y parcialmente su pecho en la cama y paró aquel monumento, imaginé el culo de Boni, y un escalofrió de placer recorrió mi verga, aun así tuve el suficiente control para aun no penetrarla, necesitaba lubricar mi gruesa barra y en este momento urgía aun más la lubricación pues la tenia en su máxima plenitud, con ella agarrada me acerque al rostro de ella y le dije –Toma Boni cómeme mi verga- ella golosa se la empujo hasta lo profundo, pude sentir en mi glande la entrada a su garganta y como sus paredes lo presionaban, ella mientras se ahogaba con mi verga comenzó a mover sus caderas como si le estuvieran echando desde atrás, cuando quiere, cuando se desata es una verdadera puta mi mujer. –Ensalívalo Boni, que me toca romperte el culo- le dije, ella lo hizo lo mejor que pudo, y con ambas manos separó sus nalgas. Ya detrás de ella, apunte el reducido agujero, y la penetré suave pero firme, su reacción fue un prolongado y ruidosos siseo –ssshhhhhhhhh- y luego: -reviéntame el culo, Juan cíngame dame duro, puto aayyyy- espere que tales palabras Boni las lograra escuchar desde el cuarto contiguo. Se me ocurrió algo para darle mayor morbosidad a la situación, le dije a Raquel: espera un momento puta- saque mi verga y me aleje, al momento estaba allí de nuevo penetrando el sabroso culo, -¿que hacías puto?- me preguntó, continué moviéndome, retardando mi respuesta, a veces la retenía fuertemente por las caderas penetrándola hasta bien profundo y le pedía –muévete ricura, mueve ese culo Boni- al final le respondí: - fui a abrir la puerta de nuestro cuarto, quiero que Boni, nos oiga y mejor si viene y nos ve cingar- mis movimientos y las palabras que le dije parecieron hacer un efecto acelerador de su orgasmo, comenzó a culear desaforada, mi miembro entraba, salía, ella lo hacia girar, hasta que explotó en un orgasmo múltiple, mientras profería gritos y gemidos de placer, sin duda estos fueron escuchados por Boni, a menos que esta tuviera un sueño soporífero, pero desde allá no se sintió ningún ruido ni palabra. Raquel se dejo caer en el lecho, diciéndome -ve a lavarte que te voy a echar una buena mamada-.
Mi miembro ya semierguido, debido a la excitante conversación de sexo y a las caricias que le propinaba Raquel, terminó por elevarse notablemente debajo de mi bermuda, cuando sentí la mano de ella posarse en el, acariciándolo a todo lo largo, al sentir el íntimo contacto, la bese en la boca, metiendo mi lengua jugueteando con la suya, Boni, a todas estas no quitaba la vista de la escena que le estábamos brindando ahora abiertamente. Ella a mi lado nos veía entre sorprendida y confusa, pero sin duda estaba muy excitada, lo demostraba su mirada y el intenso subir y bajar de sus senos por su respirar forzado. No perdía un detalle de las caricias, aun seguíamos besándonos cuando la mano derecha de Raquel abandono mi bulto y se desplazó hasta las de Boni, y ambas fueron traídas hasta el bulto de mi verga a punto de reventar, Boni miro a Raquel, como esperando una señal de esta a ver que hacia, Raquel, con una sonrisa picara y ojos llenos de excitación, solo asintió, a lo que Boni se puso de pie, al hacerlo Raquel se colocó inmediatamente detrás de ella y alargó sus manos hasta la portañuela de mi pantalón bermuda, fue rápida la liberación, pues yo estaba preparado, al prescindir de ropa interior, por lo que mi verga salió disparada, húmeda y dura como piedra. Cuatro manos se disputaban mi ardiente barra, y procedieron a pajearme. Por un momento como de mutuo acuerdo las dos giraron sus cabezas de un lado a otro para ver si eran observadas, había solo dos personas que conversaban animadamente sin pararnos a nosotros, pero el barman detrás de la barra no perdía de vista nuestros movimientos. Boni y yo respirábamos nuestros alientos, ella estaba entre mis piernas, Raquel colocada detrás de ella nos observaba con ¿curiosidad?, no lo se, pero me estaba regalando una caliente escena de sexo, lo cual me hizo imaginar las posibles combinaciones con ellas. Raquel pegada al cuerpo de Boni empujaba, juntando aun más nuestros cuerpos, el beso fue directo, como si las bocas ya se conociesen, Boni chupo de mi lengua, la mía hurgó en su boca. Ahora Raquel, desde atrás, por debajo de los brazos de Boni bajó junto con el brassier la delicada franelilla, y se apoderó de sus redondas tetas, a mi vista quedaron unos bonitos senos y los dedos índice y pulgar de Raquel acariciando los erguidos pezones, mientras su rostro aparecía a un lado del de Boni, mostrando una mirada cargada de lascivia y cingue, en un susurro, mientras besaba su cuello, le preguntó –¿Te gusta puta?-, a lo que Boni, en el mismo estilo, mirándola de frente: -Si y mucho, anoche los escuche oí mi nombre y el de Juan- miro por unos segundos los carnosos labios de Raquel, para fundirse en un largo beso de lengua- esto me calentó aun más si seguíamos así iba a bañar la franelilla de Boni con mi semen. Se separaron, por un momento Raquel echo sus caderas hacia adelante presionando su coño contra el trasero de Boni y esta respondió culeándole, estos movimientos duraron unos minutos únicos.
Yo estaba absorto en aquel movimiento, en los besos, en las caricias a mi verga, en la lujuria que manaba de los ojos de las dos mujeres, especialmente de los de Raquel, jamás la había visto tan cachonda, voltee a ver al barman y este se amasaba la verga por encima del pantalón, Raquel lo miro también y al notar la acción de este arreció los movimientos de su pelvis sobre el trasero de Boni, -mira al barman- le susurro Raquel a Boni, esta lo detallo y se ladeo a un lado para darle una mejor visón de sus tetas, y con voz ronca le dijo –sácatelo-. El barman obedeció y libero de su prisión una delgada pero larga verga y comenzó a pajearse descaradamente.
Una voz sonó a mi lado – coño que sortario eres- era Leni, un vecino nuestro, este había permanecido en un rincón apartado viendo, sin nosotros saberlo, nuestros escarceos, y ahora se había acercado sigiloso hasta nosotros, “y en que mal momento para mi” pensé. Boni quiso librarse de nosotros pero yo la retuve aferrándole sus manos a mi barra. Raquel al verlo ni se inmuto, le dijo –hola Leni- y sin más como pudo acercó su rostro y lo besó largamente, no había duda mi mujer estaba que hervía de erotismos, nunca antes la había visto así, luego desvió el rostro de este hasta el de Boni, haciéndolos que se besasen, Boni al sentir la caliente boca en la suya aceleró el movimiento en mi barra, -vámonos de aquí- dije, dejando al barman con las ganas, las muchachas sonreídas se despidieron de el.
El viaje fue corto, pero placentero, casi ni hablábamos, hicimos las presentaciones de rigor de Boni con Leni, ellos ocuparon el asiento de atrás. Raquel de nuevo había sacado mi verga y la acarició en todo el trayecto. Los de atrás aun sabiendo lo que hacia no emitieron palabras.
Raquel casi a la entrada de la casa se despojó de su apretado jean, vi como Leni se morboseaba a mi mujer mientras esta contorsionaba sus caderas para sacar sus pantalones, dejando ver unas panti de color blanco que contrastaba con el color de su piel, Boni por debajo de su falda se sacó su panti roja y se la envió a la cara de Leni, este la atrapo en el aire. Como por arte de magia aparecieron en la mesa de centro cuatro vasos rebosantes de whisky rebosantes y de hielo. Nos posesionamos del amplio sofá de la sala, Boni, yo y Raquel, en ese orden, mientras que Leni ocupaba otro mueble frente a nosotros. Me había despojado de mis bermudas, y mi verga era la atención de las dos mujeres, Raquel se puso en cuatro a mi lado izquierdo y sin más comenzó a lamerlo y a chuparlo, mientras que mis manos iban a su culo-coño desde atrás y a la hendidura de Boni rebosante de sus de fluidos. Tal espectáculo se lo brindábamos a Leni, este al frente nuestro ya no ocultaba su excitación y se acariciaba abiertamente el bulto por encima de su pantalón. Boni elevó sus pies al sofá y separó aun más sus piernas, un rosado coño depilado, que en este momento era perforado por mi dedo medio, lo invitaba. El lo tomó como una invitación y se acerco a Boni y la despojo lentamente del resto de su ropa, su bonito cuerpo blanco estaba súper apetecible, traspiraba y su olor era de hembra dispuesta a cingar. Ahora Leni hizo que Boni lo desnudara, quedando solo en bóxer. Leni se arrodillo entre las piernas de Boni y comenzó a lamer y a sorber de sus líquidos, esta elevaba sus caderas para agradecer la caricia, y presionaba el rostro de Leni en su caliente coño. Este se irguió y se bajó el bóxer ella termino por deslizarlo por sus piernas y su barra oscilo acariciando levemente el rostro de Boni, ella olió de aquella verga, sus fosas nasales se dilataron la agarro con ambas manos y le dio una fuerte chupada al rojo glande, Leni quiso retenerla, pero ella suavemente se deshizo de el pidiéndole -ahora desnuda a Raquel-. Leni fue hasta ella y terminó desnudándola también por completo.
Estábamos ahora los cuatro sin prenda alguna. Raquel y Boni estaban sentadas en el sofá y frente a ellas de pie Leni y yodos sendas y paradas vergas. Las dos eróticas y sensuales mujeres se deleitaban amasándolas, y como de mutuo acuerdo, Raquel comienza a chupármela y tragar mi barra, lamiéndola a toda lo largo y luego se la introduce hasta lo profundo de la garganta, Boni la observa mientras pajea la verga de Leni, al terminar su sesión en mi verga Raquel, Boni trata de imitarla en sus movimientos, las dos sonríen se nota que están gozando, ahora es Boni quien ejecuta la acción, Raquel la observa, y seguidamente la imita comiéndose mi verga. Raquel se pone de pie me besa apasionadamente y luego se coloca detrás de mi enarbola mi palo y se lo ofrece a Boni, esta lo atrapa y comienza a pajearme mientras se traga la de Leni. Ahora Raquel se coloca detrás de Leni y ejecuta la misma operación. Ver a mi mujer tomar y acariciar la verga de otro me produce celos, pero es tal la atmosfera que se respira en la sala, el erotismo, lo caliente que pasan a segundo plano, me domina la lujuria el placer de sentir. Además no le ofreció ella la mía a Boni. Ella desde detrás de Leni le pajea su verga haciéndosela desnudar y cubrir el rojo glande. Ahora Raquel se coloco al frente de el y lo abraza apasionadamente, y los veo besarse largamente, el al sentir el caliente cuerpo de ella y sus senos aplastarse en su pecho la toma por la cintura, y presiona hacia abajo, con la intensión de poner su rostro a la altura de su verga, pero esta suavemente se separa de el y se dirige a la habitación.
Boni queda a solas con nosotros, ella se encuentra de rodillas aun, su mirada habla solo de lujuria, pasión y deseo, ve nuestras vergas inhiestas, se recrea en ellas, mientras se pasa la lengua por sus labios. Yo se la ofrezco, mientras me la acaricio, ella se echa saliva en ambas manos y atrapa a ambas pajeandolas, es un momento de erotismo único, ver a mi amiga Boni apretando sus manos en los duros toletes, que se le ofrecen, para luego acompasadamente dejar al descubierto o cubrir los rojos glandes, la escena influye fuertemente en Leni y en mi, nuestras caderas se mueven al compas de aquellas manos. Ahora es su boca voraz, la que actúa sobre mi verga, se la introduce casi toda y puedo sentir mi glande chocar y atravesar su garganta, ella quiere más coloca su mano en mis nalgas para profundizar la penetración, siento como su garganta oprime mi gruesa pinga, se ahoga, pero persiste, todo esto sin dejar de apretar y pajear la verga de Leni. Ahora le toca a este, el toma la cabeza de Boni con ambas manos y le zampa el miembro hasta lo profundo, Boni tose por la embestida o tiene arcadas pero no sesga de lamérsela o chupársela, está poseída de erotismo y morbosidad. Sus movimientos se intensifican, Leni esta a punto de acabar, mientras que nuestras manos juegan con las magnificas tetas de Boni. Chupa aquella verga mientras no deja de pajearme la mía, ahora es ésta la que come mientras acaricia la de Leni. Aparece Raquel, Boni la ve y ni se inmuta, a pesar de que a Raquel le cuelga en su bajo vientre un consolador de goma, ajustado a su cintura con unas delicadas correas, el palo artificial se balancea con el andar de Raquel, ella se coloca entre Leni y yo, y se la ofrece a Boni, esta en el clímax de su deseo se la mete en la boca casi por completo y pajea simultáneamente nuestras vergas, tiene ahora tres pingas para si. Esta por llegarle. Leni, antecediéndose al orgasmo, la hace levantarse y la sienta de espaldas en sus piernas a horcajadas, mientras el lo hace en el sofá, por un momento la verga de Leni aparece entre las piernas de Boni, pero por escasos segundos, pues ella la toma con su mano derecha se eleva un poco, apunta y la hace desaparecer en su inundado coño, Boni recibió la ansiada penetración con un “haaaaaaaa” de satisfacción, mientras que Leni la toma por las caderas presionandola hacia abajo.
Raquel y yo nos sentamos en la butaca frente al sofá, y no perdemos detalle de la batalla que se libra entre Leni y Boni, ambos buscando obtener el máximo placer en cada embestida. Boni se retorcía y frotaba su trasero con el de Leni, este busca su botón de amor y lo azota con su dedo medio, a lo que ella responde con espasmos y gemidos, la coño esta gozando no hay duda. Raquel y yo nos pajeábamos disfrutando de la escena, aun cuando resultaba curioso ver a Raquel sentada en el brazo del mueble de piernas separadas acariciándose el clítoris, mientras su verga artificial se movía. Ella se levanta, y le ofrece sus senos a Boni, esta los succiona hambrienta sin dejar de zamparse la verga de Leni, ahora es Raquel quien chupa los pezones de Boni, y continúa bajando hasta situarse a olisquear el perforado coño. Yo no pierdo detalle de la caliente escena, para ello me siento al lado del trió. Puedo ver como mi mujer comienza a darle lengüetazos al coño de Boni, mientras que una de sus manos se encarga de acariciar y apretar los testículos de Leni. Mi mujer esta transformada, esta en cuatro, lamiéndose el penetrado coño, me ve por un momento, su mirada esta nublada de placer, sus poros, además de sudor, traspiran lujuria y morbo, jamás la había visto así, toma el tronco de Leni y lo saca de la supurante gruta, lo palpa lo acaricia a todo lo largo, y en un gesto de determinación lo hace desaparecer en su hambrienta boca, y comienza a chuparlo y lamerlo, haciendo énfasis en el rojo glande. - Métetelo todo, sácame la leche- es la respuesta de Leni a la caricia, seguida de vaivenes de su cadera, lo cual hace más profunda la penetración en aquella boca. Ella mantiene por largos segundos aquel palo en su boca, mientras sigue apretándole los testículos, se deshace de la barra, se yergue y le dice a Boni –¿la quieres en tu culo?- , -si por favor- es la respuesta susurrante de Boni, mientras eleva sus caderas. Raquel ayuda a Leni a apuntar en el reducido esfínter y Boni se deja caer suavemente en el erguido palo, -ayyy coño- dice. El la retiene por las caderas para hacer más profunda la clavada, y luego comienza a echarlas hacia adelante y hacia atrás. Raquel vuelve al coño de Boni para chuparlo y lamerlo.
Ya a punto de derramar mi semen por lo caliente y erótico de la escena, me coloco tras de ella, tiene la posición justa, para meterle mi caliente pinga, ella se voltea y me dice –la quiero en el culo- no tiene que repetirme el pedido, le separo las nalgas y le empujo mi verga violentamente, ella grita de dolor, pero casi al momento este es suplantado por el placer y el morbo de estarse comiendo coño y de que una barra le este perforando las entrañas. Siento como si varias manos prensaran mi verga, el culo de mi mujer siempre esta apretado a pesar de que le encanta cingar por el culo. Mi movimiento es cadencioso, constante, un entrar y salir de aquel hermoso culo con movimientos bien pensados, mientras la mantengo agarrada por las caderas. Ahora es ella quien lo mueve, su culear es magnifico, circular, abajo, arriba, adelante, atrás, repitiendo unos, alternando otros. Las dos mujeres están clavadas por el culo, y gozan ambas, más aun Boni por la caricia adicional de la lengua de Raquel. Esta, dirigiéndose a Levi dice: - levántale las piernas, a esta puta- este lo hace, y por un momento veo la penetración completa de aquel culo, y el goteante coño de Boni, Raquel se yergue un poco, y por un momento mi verga la abandona, toma el consolador que esta aun dispuesto en su cintura, y lo apunta a aquel coño. La penetración es certera, yo no lo hubiese hacho mejor. Dos vergas perforan a Boni, esta se abraza a Raquel y el valed de cuatro se inicia, pues yo también me he incorporado a ellos a través del el magnifico culo de mi mujer. -Te gusta puta?- es la pregunta de Raquel, -Coñoooo, siiiii y mucho, denle, reviéntenme el culo y el coño siiii. El valed es disparejo, pero poco a poco nos acoplamos, -chúpame la verga con el culo- le digo a Raquel, esta lo hace como solo ella, allí aprovecho para culearla con movimientos fuertes, lo cual se traduce en más pipe para Boni. Leni no pierde el ritmo y le empuja el miembro reventándole el culo a Boni. Y como de mutuo acuerdo los cuatro explotamos en un orgasmo lleno de olores, lujuria y pasión.
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