He surcado el placer infinito
otorgado por tus manos.
He volado en nubes de algodón
acunada entre tus brazos.
He llenado lagunas en sequía
con cada beso por ti dado.
He derribado soledades
con cada uno de tus gemidos.
Llenaste el silencio
diciéndome que era tuya.
Y yo, la atea de amor,
la amante inconfesa
guarda...
pequeños momentos
como grandes tesoros.
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.