Esa vez, me pediste que me quedara
que no me marchara,
que querías amanecer
conmigo en tu cama.
Entre risas y sorprendida
acepte tu propuesta
recordé que la vida es una
y hay que vivirla completa
Y fue así como desee,
que no llegara el mañana,
quería seguir sintiendo el derroche,
de tus juegos de chiquillo en la cama
Que esa noche no cesaran tus caricias,
y...
así colmar nuestros deseos,
con tus pícaras malicias,
y tus muchos dulces besos
Pedí que no se ausentara la luna,
que no le diera al día paso
para no terminar la fortuna,
de estar entre tus brazos
Cuando nos atrapo la mañana
casi sin dormir, sudorosos y exhaustos
juramos volver al mismo lugar,
para otro encuentro igual
de intenso en ese mismo espacio.
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