Seducción… palabra tan sencilla palabra tan deliciosa… adictos a la cacería… la adrenalina de jugar con la presa es mas excitante incluso que alimentarse de ella… quizás son innumerables las ocasiones que estando al borde de saborear el primer bocado nos contenemos un momento solamente para disfrutar del placer que produce la adrenalina de la expectativa… jugamos con la presa… nos deleitamos con aquella electricidad fría que recorre nuestros cuerpos mientras nos forzamos a ir en contra de...
nuestra naturaleza y dudar por un momento para provocarnos cierto nivel de nerviosismo… la novedad de un sabor nuevo y la espera por el primer acercamiento nos provoca intensas sensaciones…
Nuestra naturaleza es diferente… nos tenemos confianza… somos seguros de nuestras cualidades y es aquello lo que nos brinda el magnetismo que tantas presas nos ha facilitado… de todas formas la espera es necesaria en ocasiones lo cual lo hace mas delicioso y más deseado… esperamos por el momento adecuado para el primer avance…
Besamos, acariciamos… finalmente rompemos el juego de miradas y de expectativas… saboreamos y palpamos la delicada piel de nuestra presa… el juego de la seducción continua… nos transformamos a medida que nuestro aliento en su cuello le inyecta nerviosismo y excitación a la vez… sabe que somos diferentes… sabe que lo va a disfrutar…
El juego de la seducción no tiene prisas… su principal arma es hacer que algo sea deseado y no fácilmente conseguido… estamos excitando a nuestra presa lentamente… no hay por qué adelantarse si cada segundo es de disfrute… cada segundo eleva mas su capacidad de sentir placer y eso nos permitirá llevarla mas allá de sus límites…
Jugamos con la presa… lentamente la ropa va cediendo… la piel se va erizando y los sentidos se van saturando de placenteras sensaciones… la seducción se presenta a cada minuto… cada instante y cada acción que permite que se entregue mas a nuestros deseos… tardamos en avanzar procurando que cada paso que damos sea desesperadamente deseado por aquella que estaba justo a punto de gritarnos desesperada que necesita más… sii… mas… delicioso el momento en que la desesperación por avanzar en el placer le hace rogarnos por mas…
La pasión se desborda pero la seducción sigue presente… la seducción nos permite terminar la faena y pese a esto poder seguirla excitando para que sus límites y barreras sigan desvaneciéndose y el momento de fusionarnos nuevamente el placer sea más intenso que la primera vez… y se repita el ciclo una y otra vez hasta que sus energías y satisfacción rompan los limites… las energías se acaban mas no el apetito… la noche aun es joven y la seducción es la que permite que cada vez el ambiente se caliente mas y los limites sean menos…
La seducción una vez más nos ha alimentado… no solo el cuerpo no solo el apetito… sino el alma y el deseo de ese alimento espiritual que constituye el reconocerla completamente entregada a nosotros y poder adueñarnos de su ser entero para nuestros placeres y caprichos… la fantasía es solo un paso más… la seducción es el arma que nos acerca y el arma que nos mantiene atractivos… magnéticos… deseables y sobre todo… insaciables…
Andy.
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