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En mi papel de maestro

Enviado por ozito el 21/2/2010

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En mi papel de maestro Publicado el 21/02/2010, por: ozito

Hola amigas.
Soy profesor de matemáticas y aunque muchas alumnas me han gustado siempre he buscado que dejen de ser mis alumnas formales (las de una clase en la universidad), para tener algo con ellas.
Pues bien, aquí está mi relato.
Leí un relato de una amiga y su aventura con un ginecólogo (a quien le queda más fácil conquistar a una chica), y me recordó una experiencia que tuve con una ex alumna (de unos 18 años y todavía virgen), que fue mi alumna el año anterior y que...

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me pidió que le dictara unas clases.

Le pregunté si podía ir a mi casa y la invité a que fuera ya que estaba solo en esos días y me estaba imaginando de una todo lo que podría hacer con ella teniéndola solita y en un ambiente especial. Me aceptó y al día siguiente la esperé teniendo todo preparado.
La preparación consistió en colocar unos CD’s de música (yo sabía que le gustaba la música de Mark Anthony y de Gilberto Santa Rosa), y entre ellos algunos CD’s (videos), de cine porno (más o menos suaves), que me había buscado especialmente para la ocasión.
Cuando estábamos estudiando le di oportunidad de mirar los videos pues se los dejé al lado del computador y con la excusa de salir a comprar unos cigarrillos me demoré unos cinco minutos. Yo sabía que la curiosidad le haría mirar que había en los discos y cuando llegué entré en silencio y la encontré embelezada, con la cara roja y un olor a sexo riquísimo (Y se que no se había masturbado).
Cuando me vio trató de cerrar la pantalla, pero ya era tarde. Le dije que no se preocupara que el sexo es intrigante para todo el mundo y que tanto los hombres como las mujeres éramos voyeristas en potencia.
Comenzamos a charlar y de vez en cuando le sobaba los brazos (soy un acariciador de raca mandaca), y sentía que se iba erizando. Después me dijo que necesitaba orinar porque estaba que hacía espuma y le dije muy tranquilamente que debía aprovechar a desahogarse de toda esa excitación que debía sentir por haber visto el video y me contestó (con mucha vergüenza), que no sabía como hacerlo.

Le pregunté si le gustaría que yo le enseñara y me dijo que estaba bien, pero que de todas maneras quería ir al baño.
Ese día se había venido con su batica de colegiala (las comunes - a cuadros escocesas), y yo estaba aguantándome las ganas de meterle la mano por debajo. Esta era una fantasía que siempre había tenido desde mis primeros años de enseñanza que veía a mis alumnas, jovencitas, exuberantes y deliciosas con esas baticas y pensaba cuando sería que podría coger a alguna y meterles la mano por debajo para acariciarlas.
Cuando volvió del baño se me acercó y se me arrimó al hombro pues estaba preparándole un tema de matemáticas en el computador y como sin querer me frotaba su cuquita contra él. Yo soy pausado aunque me esté muriendo de la excitación y no quise apurarla para no asustarla.
Sin embargo sentía mis pantaloncillos mojados y mi polla queriéndoseme salir de los pantalones. Pero, en fin, que carajo. Hay que darle tiempo al tiempo para que las cosas resulten mejor.
Pero huyyyyyyyyy. Yo un pobre mortal bien arrecho (como siempre me mantengo), y que le pase eso.
Levanté mi cara y la miré, le cogí un brazo y la acerqué para que me diera oportunidad de meterle mi mano entre su falda y le fui subiendo lentamente por entre las piernas.
Cuando sintió que yo se las estaba abriendo con mis manos y llegando a sus pantys trató de cerrarlas. Yo le dije. No mi niña linda, no tengas miedo. Hoy vas a vivir una experiencia inolvidable.
Así, me dejó llegar hasta su sexo y yo a acariciarle su clítoris suavemente. Mientras tanto le decía. Así es como lo debes hacer (masturbarte), pero no necesariamente concentrándote en él. Explora otras partes de tu cuerpo. Tus labios, tu culito, tus senos, chúpate tus líquidos cuando te sientas mojada, etc.
Cuando la tuve bien excitada le pedí que se me sentara al frente y que fuera abriendo las piernas, que me mostrara sus braguitas y que fuera metiéndose los dedos en su cuquita (en nuestro medio le decimos así y nos suena riquísimo), ella lo fue haciendo porque ya se sentía desinhibida y yo me acerqué para bajárselas y asentarle un beso largo, profundo, extasiador, "delicioso" (para mí y para ella), en toda su cuquita y ver que se venía con unos gemidos impresionantes para luego sentir su orgasmo completamente en mi cara.
Prácticamente me bañó.
Recuerdas que te dije que era virgen. Pues bien yo me di cuenta porque cuando traté de meterle el dedo sentí resistencia.
Imagínate eso a mi edad. Tengo 62 años y eso lo hice apenas hace dos semanas.

Bueno, retomo la historia. Primero, deben saber que en nuestro medio; en Colombia, mi amado país, las mujeres no son tan desinhibidas como en otras partes. Pero pese a eso, ya es difícil encontrar una virgen que tenga más de 13 años. Y esta, la de mi cuento, ya estaba en los 18. Un milagro de Dios. Segundo, en mi relato les iré dando a conocer los nombres que utilizamos en nuestro país y, en especial en mi región (Ciudad de Cali – Valle del Cauca), para referirnos a términos del argot sexual.
Como les contaba. Talvez lo que le faltaba a mi ex – alumna era encontrar a alguien que le diera confianza y que no pensara en llevársela a la cama a la primera cita porque según me comentaba, cuanto hombre se le arrimaba ya estaba pensando en que sería fácil comérsela (follársela) y, ella era, realmente, bastante tímida.
Y lo otro. No les he contado como es. Solo de pensarlo ya me estoy poniendo nuevamente arrecho (excitado). Imagínese una mujer con una piel canela clara y exuberante sin llegar a la exageración. Sus senos deliciosos. Con unos pezoncitos rozados que me sabían a dulce en la boca. Unas caderas y unas piernas bien torneadas, un pancito (su cuquita o su coño), un poco salidito como pidiendo ¡Bésame! Ah, y con una cara divina.
Cuando ella se me arrimaba en la Universidad (siempre le he inspirado bastante confianza a mis alumnas), mis compañeros se quedaban mirándola embobados y me decían, ¿qué te untas para que se te arrimen semejantes bombones? Pero, en fin, volvamos a lo que íbamos.
Después de haberse venido en mi boca y en mi cara (se restregaba su cuquita con mi cara y ya había perdido casi todo su recato), le fui subiendo las manos hacia sus senos y llenándola de besos por donde pasaba. Le besé los pezones por encima del sostén sintiendo como iban creciendo. Sin quitárselos todavía, cogí uno de ellos entre mis dientes y se lo mordí suavecito retorciéndoselo en forma delicada. Ella me respondía apretando mi cuerpo entre sus piernas y quejándose suavemente. Lo otro era que me sobaba la cabeza y me apretaba contra sus pechos como pidiéndome más. En un momento sentí su cuquita subiendo y bajando hasta que le llegó otro orgasmo tan espectacular como el primero. Y yo, terminé quitándole el sostén, metiéndome sus senos en mi boca, explorándole hasta donde podía su cuquita con sus dedos para luego bajar hasta ella arrimar mi boca y tomarme todos sus jugos porque me encanta hacerlo.

Hasta ese momento casi no habíamos hablado y cuando terminó de estremecerse yo ya estaba cansado de mi posición. Estaba arrodillado en el piso puesto que ella estaba sentada en el asiento y le propuse que se recostara un rato en una de las camas mientras yo preparaba un cóctel para ambos. Me propuso que si la dejaba bañar y yo le dije que sí, pero con la condición que me dejara la puerta abierta para poder entrar a verla, cosa que me aceptó. Yo todavía no podía creer lo que estaba pasando. Tenía esperanzas de que algo pasara, pero no pensé que pudiera llegar a tanto.
Creo que nunca había preparado un cóctel a la velocidad con que lo preparé esta vez.

Cuando regresé con ellos, abrí la puerta corrediza y ella estaba enjabonándose suavecito. Le pedí que me dejara hacerlo a mí y cuando me aceptó comencé a quitarme la ropa y ella con la mirada clavada en mis pantalones. Yo tenía mi miembro en una excitación única mientras estaba en el bar. Estuve acariciándolo pensando en cuando sería que se lo podría tener adentro. Cuando ella lo vio se puso colorada y me confesó que era primera vez que veía uno de esos en vivo y en directo. Le propuse que lo tocara y lo sintiera, cosa que hizo casi de inmediato apretándolo y diciendo, ¡Huy!, yo no sabía que esto se podía poner tan duro.
Bueno, para terminar esta segunda parte de mi papel de maestro les cuento que comencé a enjabonarla y enseñándole con una de mis manos (teniendo una de las suyas entre la mía), como se podría masturbar para su propia satisfacción y la mía. A la vez le preguntaba como se iba sintiendo, en que parte sentía más excitación… En fin, llevándola poco a poco a su punto máximo de placer.
Mientras estábamos en eso yo seguía enjabonándola y cuando pasé por su culito le fui metiendo suavemente mi dedo índice. Al principio trató de quitarse y yo le pedí que no lo hiciera para que pudiera sentir el placer que puede sentir una mujer cuando le exploran ese canal.
Cuando la tenía así le pregunté que si deseaba perder su virginidad y me dijo que sí, pero que no en ese momento. Le dije bueno que sea para otra ocasión. Sin embargo, como yo estaba tan excitado y a espaldas de ella aproveché para acariciar la entrada del culito con mi miembro y empujárselo un poquito. Ella no me protestó aunque se daba cuenta que eso era mucho más grueso que el dedo que estaba sintiendo antes. Cuando también se lo empujé un poquito hacia adentro trató de quitármelo, pero yo le pedí que me diera también a mí un poquito de placer ya que lo necesitaba y que me lo dejara ahí adentro (la puntita no más). Creo que me dijo que si porque no volvió a protestar y comenzó a excitarse cuando sintió que mi miembro se estremecía. Ahí, aproveché para inclinarla un poco y metérselo todo viniéndome de inmediato. Ella jadeaba de placer (yo un poco tímido le pregunté si le había dolido aunque sabía que no porque ya había usado esa posición en otras mujeres) y me dijo, ¡No!, en lo absoluto. Y es más, sentí que me venía mejor que cuando me hiciste venir en las dos ocasiones anteriores.
Después de esto, nos terminamos de bañar mutuamente, salimos del baño a tomarnos el cóctel donde aproveché para besarla en la boca aduciendo que quería probar el licor de sus labios me devolvió un beso largo apasionado y tierno. Lógicamente, nada de amor, pero si de agradecimiento por la forma delicada en que la había tratado. Después me pediría que quisiera sentir como sería si fuera más brusco y que ella me diría hasta donde.
Por último, después de decirme que tendría que marcharse para que no sospecharan nada en la casa me pidió que si le permitía regresar al día siguiente.
Este parte va dedicada a Fátima y a Ariadna. Con las dos me conocí un día antes de escribir este relato ya hace dos años). También conocí por Adri a su hna. Las tres son mexicanas me han proporcionado ratos exquisitos por la cam.
Fátima eres linda y espero que hoy en la mañana nos veamos.
Arañita linda, igualmente, espero verte por la noche.
"Besitos especiales" para ambas.
Se imaginan cual sería mi ansiedad en esperar hasta el día siguiente a que llegara esa mujer encantadora a quien le había proporcionado tanto placer y que a su vez, sin pensarlo, me lo proporcionó a mi también.
Estaba prácticamente deshojando margaritas "viene o no viene", cuando me entró una llamada a mi celular. "hola profe, ¿cómo estas?" Ya voy para tu casa y llegó más o menos en media hora.
Ahí…, me tranquilicé. Pensé. Le gustó realmente lo que le hice.
Que rico. No hay nada mejor para mí que dejar a una mujer satisfecha.
Bueno, a prepararme. Quería tener todo listo. Me metí al baño y cuando salí me anudé una toalla a la cintura. Quería saber cuál sería su reacción al verme así.

Cuando sentí el timbre corrí a abrirle la puerta y, ahí estaba ella. Tan divina como el día anterior y nuevamente con faldita. Después me dijo que quería que yo reviviera mis fantasías y que por eso se había vestido así.
Cerré la puerta y con temor la besé. Una cosa es estar enamorado y dar un beso de amor y que la otra persona esté enamorada y te responda por pasión con un beso. Otra es dar un beso sin esperar nada a cambio y recibir el que en respuesta me dio ella. Un beso apasionado largo, profundo, sensual y dándome su lengüita para que se la aprisionara con mis dientes. Luego me acercó su boca a uno de sus oídos y me dijo, gracias, gracias. Ah…, tampoco me preguntó porque no estaba vestido.
Lógicamente, comencé a acariciarla por debajo de la falda y ella comenzó a buscar mi miembro por debajo de la toalla que rápidamente cayó quedando completamente desnudo frente a ella. Aprisionó mi miembro entre sus manos y comenzó a sobarlo como lo había hecho el día anterior. Entonces le pedí que nos fuéramos a un cuarto y allí comencé a desvestirla. Esto también puede ser una obra de arte. Le subía la falda con mi cabeza pues iba besándole sus muslos poco a poco sintiendo como se estremecía con los besos. Después le besé su conchita por encima de sus pantis haciendo presión sobre su clítoris - estaban como si hubieran pasado por una llave de agua - totalmente mojaditos en su rajita. Cuando la sentí a punto de correrse (venirse decimos por aquí), me retiré y le quité la falda deleitándome con la vista de una diosa de tanguita diminuta - tipo hilo dental - de color blanco transparente en la que se marcaba claramente su sexo algo afeitado pero no con exceso.
Seguí hacia sus senos. Su blusa también era blanca y se notaba claramente su sostén. La traía escotada y ese par de bellezas parecían querer escaparse de esa prisión donde estaban prisioneros. Le subían y bajaban por la excitación que sentía.

Riquísimo, desbrocharle la camisa y ver por esos sujetadores también transparentes como le marcaban sus pezones, sobárselos por encima y luego deslizar las dos manos una sobre cada uno para cogerlos suavemente retorciéndoselos para que se excitara más y más.
Sobándome la cabeza me pidió "Chúpamelos - quiero sentirlos en tu boca y que me succiones para sentir como se crecen" y cuando estaba haciéndolo me llevó la mano hacia sus pantis para que la acariciara simultáneamente su cuquita y sintiera como estaba. Me decía. Ves como estoy de mojada?.
Ya la tenía prácticamente desnuda cuando me pidió que por favor la besara abajo como había hecho el día anterior. Como soy tan obediente - no, mejor complaciente - Me encanta que una mujer me pida que le haga algo y podérselo hacer como ella quiere. La besé metiendo hasta donde pude mi lengua en su cuquita haciéndole canal para poderme beber todos sus líquidos cuando se viniera (se corriera), y cuando lo hizo siguió estremeciéndose por lo menos 2 minutos y yo sintiendo como su clítoris (su gallito), trataba de estallar.
Saben mujeres. Yo siento envidia con ustedes. Pueda que tengan que sufrir sus reglas cada mes, que tengan que aguantar aproximadamente un hijo en su barriguita 9 meses, que tengan que sufrir los dolores del parto, pero eso sí, en el momento de sentir placer ustedes nos llevan ventaja. Uno tiene su orgasmo y pepito (por muy arrecho que uno sea baja la cabeza y pide tiempo), ustedes (lástima que no todas), no tienen que pedir permiso para el siguiente. Y así le estaba pasando a mi peladita. Un orgasmo tras otro en cadena y yo viviendo todo eso.
Todos esos prólogos que estaba haciéndole a mi peladita me son indispensables y me reservo para el final. A ustedes las mujeres hay que darles todo lo que se pueda hasta que nosotros los débiles machos ya no resistamos más.
Venían dos cosas. Una como iba a poseer su virginidad y dos como iba a lograr que ella me hiciera sexo oral.
Pues bien. Le dije. Te sientes lista y ella me dijo que sí. Que estaba que no se aguantaba el deseo de sentirlo dentro pero que tenía temor porque varias amigas le dijeron que eso dolía. Yo la tranquilicé y le dije que buscaría que se lubricara más para que su entrada fuera suave y que en caso tal que hubiera mucha resistencia usaríamos el mejor remedio para estos casos, el aceite Jhonson y Jhonson para bebés. (Que gran invento el que se jalaron estos tipos).
Bueno en esto estaba en mi relato anoche cuando recibí una llamada por el Chat. Era de mi mexicanita divina y linda (Ariadna), que me contactó porque había acabado de leer otros dos relatos anteriores y tuvimos 2 horas de Chat con sexo virtual la cosa más esplendorosa del mundo. Órale, mi nena. Que locuras las de anoche. Muchas gracias.
Bueno, primero al baño. Te parece. Si, que rico. Es que con estos calores. Yo pensaba entre mí será que quiere de lo mismo de ayer. Bueno que carajo por el camino se arreglarán las cargas. Nos entramos al baño, nos enjabonamos y cual no se sería mi sorpresa cuando me lo fue lavando y se acuclilló para besármelo y luego metérselo en la boca. Solo se lo sacó para decirme: desde ayer que me fui, estaba pensando a que sabría, y en la casa me imaginaba con él en mi boca. Ahora estoy cumpliendo mi deseo y espero que te guste. Que si me gustaba. Estaba que me venía y se lo dije. Me dijo: que rico a mi me gustaría probar a que sabe. Tuve un derrame genial. Cuando me vine comenzó a tragárselo saboreándolo primero y luego a chuparme hasta que sintió que ya había terminado. Me gustó como levantaba sus ojos para mirarme a la cara tratando de descifrar que estaba sintiendo yo. Y lo que yo le mostraba le decía todo lo que me había gustado ese placer tan inmenso que me estaba dando.
Cuando terminamos, le pregunté. ¿Qué te gustaría que te hiciera ahora? Y, ella me contestó, podrías metérmelo como ayer. Huy, como me di de gusto jabonándole su huequito menor (el chiquito le decimos por aquí), metiéndole el dedo y sintiéndola estremecer. Luego ella se encargó de jabonármelo a mí y colocárselo en la puerta para que yo se lo empujara. Delicioso. Ese chiquito de ustedes cuando están excitadas se lo aprieta a uno riquísimo y cuando ella estaba sintiendo mi segundo orgasmo me decía: así, así, asiiiiíiiiiiiiii.
Bueno, cansados pero con ánimo de seguir nos fuimos a la cama. Le dije: quiero que te coloques en cuatro patas y para que no te canses te pondré unos almohadones bien suaves en tus rodillas. Cuando la tenía así, me le metí por debajo para hacer un 69. Cuando toqué su cuquita nuevamente con mi lengua, pegó un brinco de gozo y al momento la sentí como me lo cogía y se lo metía en su boca. Y yo, hágale en su cuquita y sobándolo suavemente con la lengua por encima su culito. Para eso se lo había lavado bien.
Cuando ya la tenía nuevamente lubricada le dije. Estás lista ahora y me contestó. Lista estoy desde que me fui ayer. No he hecho sino pensar en eso. Le dije, bueno.

Vamos a hacerlo así -Yo acostado de espaldas y como solamente tu sabrás si te duele o no te vas a colocar encima de mí y te lo vas acomodando, cuando sientas que te duele te mueves o me lo mueves hacía donde no sientas dolor y vas empujando tu cuerpo sobre él. Si necesitas más lubricación lo sacas y le echamos aceitico.
Así procedió y cuando no llevaba ni un centímetro adentro me dijo, no me aguanto y se lo clavó todo adentro. Yo sentí cuando se desgarró pero ella no manifestó dolor sino placer y moverse encima de mí. Luego se movía despacio, lo sacaba hasta la puntita y luego iba deslizando su cuquita sobre él para sentirlo en todo su furor. A su vez acompañaba sus movimientos diciéndome cosas excitantes. Me estás matando, me siento enloquecer, me tiemblan las piernas, quiero morderte, quiero hacerte sentir todo lo que sientes por mí. Bésame los senos, tócame el culito. Sangre, casi no se notaba. Solo un poquitín en la punta de mi polla, pero nada más.
Cuando terminamos esta segunda parte yo ya estaba mamado (cansado), pero nunca me retiro de una batalla sin luchar. Descansamos un poco, nos fuimos al bar a preparar un cóctel acariciándonos a cada momento y, nuevamente a la cama. Esta vez le pedí que se colocara nuevamente en 4 y se lo metí por su cuquita en esta posición.
A muchas mujeres no les gusta así, pero yo creo, que en esta posición es que se alcanza a tocar el punto G.
Varías de mis amigas en esta posición sudan y se estremecen con el adentro. Es riquísimo tanto para ustedes como para uno. ¡Que nos quedan doliendo las rodillas! pues si, pero bien vale la pena sufrir un poquito.
Bueno ya llevábamos como 3 horas en esto y se nos estaba haciendo tarde. Nos vestimos y fui a llevarla hasta cerca de su casa. Por el camino nos íbamos acariciando y en varias ocasiones miraba para ver si no venía otro carro y me lo sacaba para darle un besito.
No me explico ahora porque una mujer con semejantes deseos había permanecido virgen. O el novio era un idota de tiempo completo o no supo leer las señales que le enviaba. A su edad (y en una época que era un riesgo - por la cachetada que le metían a uno y por el riesgo de que lo echaran), yo ya me había arriesgado y comenzado a tocar para saber hasta donde podía llegar.

De todas maneras a ese idiota le agradezco que me haya dejado que fuera yo su Maestro.

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Categoría: Primera vez | Comentarios: 1 | Visto: 11502 veces

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Fotografia de senoritamisteriosa
senoritamisteriosa

espero a tu amiga le haya gustado el relato Miss Fernanda , quizas sea una falta d respeto a Relatoseroticos pero t dejare la direccion d la mia , www.porneias.com.ar me gustaria me dejes tu relato q la verdad no lei aun pero t prometo leerlo le agradesco mucho a Relatoseroticos ya q gracias a ellos empece a escribir antes q la cerraran y la volvieran a reabrir asi q seguire junto a ellos enviando mis relatos q ya suman mas d 50 bcitos espero viciten mi pagina .

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