Hola, les quiero contar de mi primera vez. Fue con una mujer de pueblo, hermosa, tiene una cara preciosa y un cuerpo espectacular, lo que más resalta de ella es su maravilloso culo y sus muy bien torneadas piernas, de pelo negro que le llega hasta la espalda baja, ojos completamente negros, morena, tiene unos pechos muy bonitos, a pesar de eso es una mujer sencilla, un poco seria, la mujer ideal para cualquier hombre, su nombre es Araceli.
Nos conocemos desde pequeños, desde que...
tenía unos diez años, mi madre es del mismo lugar de donde es ella, así que cada verano iba para ese lugar, yo siempre pensando en que ya iba a poder volver a verla.
La verdad es que siempre me gustó, y yo sabía que también le gustaba, por eso un día me decidí a contarle todo lo que sentía por ella y ahí surgió nuestro noviazgo.
En realidad no fue un noviazgo normal, porque no vivimos donde mismo, solo nos veíamos por poco tiempo, pero si fue un noviazgo, porque yo sabía que ella me estaba esperando, y yo también esperaba poder ir a verla, nos comunicábamos por MSN o por teléfono de vez en cuando, hasta que llegó el día de ir a verla, estaba hermosa, con quince años de edad ya parecía toda una mujer, y ese culito redondo, grande, paradito me volvía cada vez más loco.
Yo por supuesto, sabiendo que tenía poco tiempo, nunca perdí la oportunidad de pegarme por detrás para abrazarla, pero más que nada para sentir esas nalguitas restregándose en mi pene, ella sabía que eso me encantaba y por eso las movía lentamente de arriba abajo, para sentir cuando mi pene creciera.
Yo cada vez me enamoraba más de ella y cada vez deseaba con más ganas poder hacerla mía, hasta que un día se dio el momento ideal, su padre había salido a trabajar fuera del pueblo y su madre también había salido a hacer unas compras cerca de ahí, se iba a tardar todo el día, ella me invitó a su casa, no con el plan de tener sexo, sino de poder ver una película o hacer algo juntos, aunque yo sentí que esa era la oportunidad perfecta para hacerla mía, o por lo menos poder disfrutar de un buen rato juntos a solas, así que decidí llevar un condón, por si acaso.
Y sí, entramos a su casa, cerró la puerta y nos pusimos a ver la película, más que ver la película, nos dedicamos a besarnos, aunque al principio ella no quería, poco a poco fui convenciéndola hasta que ya no se negó, la cosa cada vez se ponía más caliente, empezaba a tocarle sus senos, bajaba para tocar sus piernas, y después su culito, ella no ponía ninguna objeción, hasta que ya no pude resistir más y le toqué su panochita por encima de su short, mientras la besaba por el cuello.
Ella hacía una mueca de placer y a la vez de angustia, pero poco a poco fue cediendo hasta que ya no aguantó más y fue ella la que me pidió que nos fuéramos al cuarto, para seguir acariciándonos.
Yo accedí, fuimos a su cuarto y nos tiramos a la cama besándonos, ella rápido se puso arriba de mi, yo no dejaba de tocarla, sus piernas, su culo, sus tetas, todo me volvía loco, ella se excitaba y cada vez me besaba con más lujuria, aunque no se atrevía a tocarme el pene, que por cierto ya parecía una bomba a punto de explotar, hasta que ya no aguanté más y me puse encima de ella, le quité la blusa, ella no se opuso, después le quité el brasier y me puse a contemplar esos dos pechos, redondos, grandes, ni muy separados ni muy juntos el uno del otro, unos pezones rosaditos, eran perfectos.
Empecé a besar uno y con mi mano derecha me puse a tocar el otro, ella se retorcía como loca entre más le apretaba el pezón, después de un rato bajé un poco y le empecé a besar el estómago, y después le bajé el short, la ropa interior y empecé a besar esa panochita rosadita, hinchada, empecé a limpiar todos los jugos que la tenían empapada, ella gemía como loca, después me bajé el pantalón, me puse el condón y le dije que por favor me hiciera lo mismo, me recosté en la cama y empezó a besarme el pene lento, yo sentía que estaba en el cielo, después se lo metió en su boca casi todo completo y empezó a chupar como si fuera su dulce preferido, eso me volvió loco.
después le dije que quería penetrarla por esa panochita tan jugosa, ella accedió rápido y se trepó encima de mi, empezó lento y con miedo de lastimarse, hasta que se atrevió y se metió todo mi pene dentro de ella, así se quedó por un rato hasta que empezó a cabalgarme como loca al mismo tiempo que nos besábamos y yo la tocaba toda, hasta que no aguantamos más y nos dejamos venir en un intenso orgasmo al mismo tiempo, fue la mejor experiencia de mi vida, no encuentro el momento de volver a verla para repetir esa vez, aunque digan que amor de lejos, amor de… A mi no me importa, ella es la mujer perfecta para mi.
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