COMO ME GUSTAN LOS BUENOS ARGUMENTOS 3

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Ajustar texto: + - Publicado el 01/02/2012, por: Anónimo

COMO ME GUSTAN LOS BUENOS ARGUMENTOS 3
Dedicado a Bajos Instintos 4

Hola, como estás? Hoy te quería contar lo que me sucedió durante la mañana y después a la tarde, porque son cosas que me suelen suceder sin siquiera esperarlas.
El asunto fue que a la mañana, el boludo importante de mi marido y un poquito cornudo quiso argumentarme un rato y la verdad que no se porque, pero no me pasa nada, no es que no me eche yo también algunos argumentos, pero es que me deja más nerviosa e inquieta que tranquila, y eso que, a pesar de no tener un gran argumento (en realidad es un pequeño argumento) he conocido otros tanto o más pequeños aún y la he pasado de lo más lindo, echándome varios argumentos. O sea, que eso del tamaño me parece que es relativo, pienso yo, en fin, no sé vos que pensarás.
El tema es que después que mi boludo importante se echó su pequeño argumento y me argumentara en la conchita con su lengua, lográndome obtener un argumentito pequeñito, el boludo se bañó, se vistió, desayunó (eso si, el desayuno se lo preparo él) y se marchó al trabajo.
Después que se fuera, me levanté, estaba incordiosa y nerviosa, o mejor dicho caliente como una perra, asi que me bañé para calmarme un poco, me tomé un café en la cocina que el boludo había limpiado y me vestí. Elegí una faldita corta, como las que me gustan, un top que enseñaba mi ombliguito y dejaba al descubierto buena parte de mis tetotas, eso sí, para no llamar tanto la atención me calcé unas chatitas, para no estar demasiado alto ni con tanta pinta de puta, porque la verdad suelen confundirme.
Bueno, que en eso estaba cuando me acordé que debería pasar por la zapatería de don Alfredo a retirar unos zapatos del boludo importante que hacía tiempo había dejado en reparación y me había olvidado de ellos.
Con algo en que ocuparme, me sentí mejor y salí con buen semblante hasta la zapatería de Don Alfredo. Te cuento que Don Alfredo es un viejito picaflor y picante, siempre con una broma de doble sentido en sus labios. Tan picante es, que no se como me convenció de enseñarme su argumento una tarde que tenía poco que hacer y me argumentó un montón de veces, no solo esa tarde sino otras también, era muy travieso el hombre.
Pero se que ya no trabaja tanto y el que se ocupa ahora de la zapatería es su hijo Alfredito. Bueno, que llegué a la zapatería y mientras esperaba que me atendiera Afredito, me quedé recordando las tardes con Don Alfredo, quien me argumentaba tanto en la conchita como en el orto, incluso me hacía chuparle la porongota y me hacía tragar todos sus argumentos, muy ricos por cierto.
Cuando me tocó mi turno era la última, asi que le dije a Alfredito
- Hola Alfredito, como estás, vengo a retirar unos zapatos de mi marido, que dejé hace un tiempo y me había olvidado de ellos .
- Como no Doña Gladis, espere que los busco entre los trabajos terminados, díganme como eran para ubicarme –
Le expliqué y se fue para atrás a la piecita que tan bien yo conocía. Al rato me dice:
- Doña Gladis, no los encuentro, porque no pasa por acá y se fija a ver si están –
Mientras yo pasaba hacia la pieza del fondo, el pasó a mi lado a cerrar la puerta para que no entrara nadie mientras no había nadie en el frente y tuvo oportunidad de rozar mis tetones con su lindo cuerpo, de paso se dio el gusto como sin querer de rozarme con sus manos las tetas, las cuales debo reconocerlo, se pusieron un poquito inquietas.
En fin, que me fui a la pieza y me puse a mirar entre los tantos trabajos terminados, que cantidad, se ve que trabajaban bien estos muchachos.
Alfredito se puso detrás de mí admirando mi culo supongo, y yo rebuscando entre tantos zapatos. Al final me tuve que agachar para mirar los estantes de abajo, cosa que provocó que mi culo, tapadito solamente por mi hilo dental perdido entre los cachetes de mi orto, quedara a la vista del muchacho. De pronto sentí un bulto apoyado en el ojete que me dio un no se qué como antes con las tetas, lo dejé estar sin decir nada mientras hacía como que me movía entre los estantes buscando los zapatos (que a esta altura me importaban un choto) pero lo único que conseguí es que ese bulto se moviera por entre mis cachetes.
La verdad me estaba calentando con ese argumento recorriendo mi ojete, el que movía para todos lados restregándomelo por todo el culamen que no era poco. Pude sentir que se retiro un poco y volvió a aparecer, pero no ya el bulto a través del pantalón sino el argumento en vivo y en directo, me lo empezó a pasar por la raya del culo y bajándolo por la entrada de mi conchita tapada y protegida solamente por la tanguita, me lo recorría de arriba abajo y hacia los costados, lo que me estaba poniendo como esta mañana, recaliente y a tope. Yo me segí moviendo como si buscara los zapatos, me alzaba un poquito me bajaba , para que me recorriera de arriba abajo me movía hacia los costados para me refregara la poronga por todo mi ojete (perdón, lease argumento), incluso haciéndome la boluda me agaché más aún como buscando en el piso y me abrí de piernas, así tenía mas para recorrer. Estaba recaliente, mi concha estaba empapada y el boludo este no hacía nada.
Hasta que pasó lo inesperado, en el mismo momento que mis ojitos encontraron el ´puto par de zapatos, la mano de Alfredito corría mi hilo dental y me ensartaba con su tremendo argumento, no sabía que hacer, asi que me quedé quieta sintiendo como me entraba ese argumento en mi concha caliente, húmeda y mojada mientras sentía como me la metía hasta el fondo, para sacarla hasta la cabeza y volver a enterrármela. La verdad que me sentía en el séptimo cielo mientras era taladrada por ese tremendo argumento, a lo que mi cajeta respondía con cantidad de argumentaciones.
Tire los brazos hacia atrás aferrándome a sus caderas y dejé que me argumentara a gusto, mientras de mi boca solo salían gemidos de gusto, estaba como poseída, me mevía para todos lados sintiendo ese tremendo pedazo de argumento adueñarse del interior de mi concha, llenándome por completo.
Claro, tanto era el goce y mis acabadas (perd´n argumentaciones) que el pobre Alfredito no tardó mucho más en llenarme la concha con sus argumentaciones, quedando con las piernas flojas, sostenida solamente por su poderoso argumento.
Como pude me desenganché de su aparato, me di la vuelta y quizás por la alegría de haber visto en algún lado los putos zapatos es que le clavé un beso de lengua de aquellos, cosa que el muchacho no rehusó sino que incluso mejoró con su lengua, apretándome el culo y magreándome las tetas. Yo le respondí agarrando su argumento todavía duro y emepecé a masajearlo con la mano (vamos, que empecé a machacarlo) de arriba abajo, pero el tenía otras ideas y me hizo agachar para quedar justo a la altura de su argumentazo, que a dios gracias estaba otra vez duro asi que me dediqué a chuparlo te diría que hasta con glotonería, estaba muy rico y reduro, venoso, con un glande grandioso e inmenso. Que bueno, que estaba en eso cuando me levantó y se sentó en un silloncito que tenía ahí mismo. El se sentó y me indicó que me sentara arriba de él, yo me senté de frente porque mis tetonas necesitaban cariño, pero el me puso de espaldas a él y me ensartó su argumento en la concha y me empezó a bombear (perdón argumentar) con un fervor inaudito. Lo raro es que empezó a darme por la concha pero luego la sacó y me la metió por el culo, cosa que tampoco me molestó porque también me gusta por ahí a pesar del tamaño de este argumento. Mientras el me estaba clavando me metió un dedo en la boca el que empecé a chupar con desesperación, cosa que me llamaba la atención porque sentía las dos manos en mis tetazas, pero bueno, no era tiempo de reflexión, luego fueron dos dedos los que chupaba, luego tres, hasta que sentí algo en la boca que no se parecía en nada a uno o varios dedos, era una poronga, lo cual me desocnertó un poco, asi que abrí los ojos y cual fue mi sorpresa al ver a don Alfredo en pelotas, con su argumento en la mano metiéndomelo en la boca
Como pude y para no parecer mal educada le dije
- Hooooolaaaaa, dddonnn aaaaaaaaaalfreeeeeeeeeeeedo, comoooooooooo uffffffffffff estaaaaaaaaaaaaa? Mientras me echaba unos gemidos
- Bien doña Gladis, veo que sigue siendo bien puta como siempre –
- Como está el cornudo de su marido –
- BBBBBBBbbbieeeeeeeeeeennnnnnn, le dije como pude –
- Mejor asi
Y dicho lo cual me enterró de nuevo su argumento en la boca que empecé a chupar como loca. Me sentía en la gloria con Alfredito partiéndome el culo y la verga de Don Alfredo en mi boca. Al final me la sacó lo que me produjo un poco de tristeza, pero fue solo para ubicarse delante del sofá y ensartarme por la concha con su argumentazo, me dieron entre los dos sin exagerar como quice minutos, cambiando de lugar y metiéndomela también cada uno en la boca. Al final volvimos a enfiestarnos cuando me llenaron los dios agujeritos de argumentaciones, la verdad yo ya ni recuerdo cuantas me eché pero fueron varias.
Al final nos quedamos descansando un rato mas en el sofá, mientras charlábamos de viejas épocas con don Alfredo, yo me entretenía con sus porongotas pero al final me pidieron que me fuera porque tenían que trabajar. Miré la hora y había pasado ya casi dos horas, asi que como pude me levanté, me limpié, le di un par de chupones a mis machos y sus argumentos unas buenas lamidas y me fui.
Afuera del negocio me di cuenta que no me llevaba los zapatos que había ido a buscar.
Y bueno, tendría que pasar a la tarde.
Espero que te haya gustado, cualquier comentario y/o sugerencia, pueden escribirme a escipionelromano@hotmail.com

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