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El Placer Secreto de Victoria

Enviado por Simondc el 23/3/2011

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El Placer Secreto de Victoria Publicado el 23/03/2011, por: Simondc

Conozco a Victoria desde siempre, ella y mi madre han sido amigas desde que eran jóvenes, he visto fotos de ambas de cuando iban a la universidad, y si bien, ella ahora ya no poseía aquella estilizada figura de veinteañera que lucia en aquellos tiempos, posee un especial atractivo de mujer madura y experimentada, poseedora de una voluptuosidad natural, una provocativa capacidad de seducción que va mas allá de lo físico, una sensualidad que brota en cada mirada, en cada palabra, en cada gesto,...

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hasta el punto de despertar la fascinación en alguien como yo, a pesar de ser casi treinta años menor. Siempre me pareció atractiva y seductora, pero aquellas sensaciones no me perturbaban para nada, no, hasta aquella tarde...

Me encontraba solo en casa, en la sala, tras un aparador conectando unos nuevos altoparlantes al equipo de sonido cuando ella y mi madre entraron a la casa sin percatarse de mi presencia, mi madre subió al segundo piso en busca de algo y ella se quedo ahí esperándola.

Llevaba puesto un traje formal azul que destacaba su figura, no perfecta, pero bien mantenida para su edad, el escote era discreto y la falda le legaba hasta las rodillas, llevaba unas medias negras y unos zapatos de tacón alto del mismo color que hacían un delicioso sonido cuando caminaba. Había un detalle en su vestimenta que, hasta entonces, no me había llamado la atención, y era que ella solía utilizar pañuelos alrededor del cuello, ese día llevaba uno de color celeste.

Creyéndose sola se acerco hacia un espejo que tenemos en la sala y frente a el desanudo el pañuelo dejando al descubierto su cuello en el cual pude ver unas marcas moradas, algunas casi imperceptibles, otras oscuras, como si los dedos de unas manos se lo hubiesen apretado fuertemente. vi cierta expresión de satisfacción en su hermoso rostro adulto mientras que con sus dedos palpaba las llagas de su garganta como si estuviese recordando un momento de placer.

Yo estaba paralizado, había leído en Internet de que algunas personas experimentaban un mayor placer sexual al ser estranguladas mientras mantenían relaciones sexuales, y sabiendo, con toda certeza, que en su matrimonio no habría un caso de violencia, no me quedo ninguna duda, a Victoria le gustaba ser estrangulada.

Me quede mirando su cuello y aquellas oscuras marcas que me provocaban una extraña sensación de deseo, hasta que el sonido de los pasos de mi madre bajando las escaleras me sacaron del sopor. Victoria se apresuro a cubrir su cuello nuevamente con el pañuelos y ambas salieron de la casa dejándome solo con la imagen del cuello de Victoria aun latente en mi mente.

Desde entonces comencé a imaginarla siendo estrangulada por su esposo, este es un hombre alto y macizo, de cabello semi cano, espalda amplia y manos fuertes. Lo imaginaba entrando en la habitación donde ella lo esperaba tendida en la cama, semidesnuda, con los pechos sudorosos brillando en la penumbra. El se acercaba e inclinándose la tomaba del cuello abarcándolo completamente con sus manos grandes y comenzaba a apretar con todas sus fuerzas mientras ella sonreía con aquella misma expresión se completa satisfacción mientras entre excitantes gemidos se retorcía de placer al ser estrangulada. Y mientras los imaginaba así no podía evitar masturbarme.

Quise saber que se sentía y una noche fui donde una prostituta, tenia alrededor de 25 años, era pelirroja y muy bella, y estando en pleno acto, lleve lentamente mis manos hacia su cuello blanco, masajeandolo ligeramente con mis pulgares, mis manos temblaban, comencé a apretar, suavemente, ella no hizo nada, sus labios rojos sonrieron ligeramente mientras seguía disfrutando del momento, aumente la intensidad, me pregunto que estaba haciendo, con un tono de voz jadeante, entrecortado, que me fascino, le dije que no se preocupara, que estaba jugando, mientras apreté aun mas fuerte y mas fuerte. Sus manos se aferraron a mis muñecas mientras se sacudía y me pedía que la soltase, yo estaba extasiado, veía su rostro amoratado, su boca abierta, su cuello largo aprisionado entre mis dedos, ella no podía mas, su lucha era frenética, se agitaba, se sacudía, sus largas uñas rojas se hundían en la piel de mis muñecas hiriendome levemente, pero no me importaba, me estaba dando el mejor sexo que había tenido, pero ella no lo estaba disfrutando. Deje de apretar. Ella se aparto sujetándose con las manos su garganta roja, tosiendo deliciosamente mientras recuperaba el aliento y me trataba de demente. Había sido excitante, pero yo quería mas, no con ella, sino con Victoria, quería la expresión de placer de aquel rostro adulto y hermoso frente a mis ojos mientras la asfixiaba con mis manos, quería estrangular a Victoria.

Mis fantasías con Victoria cambiaron , en ellas, ahora no era su esposo quien la estrangulaba, sino yo. Me acercaba hacia ella por la espalda, ella llevaba puesto aquel traje azul con aquel pañuelo celeste alrededor de su cuello, yo lo tomaba de los extremos y tirándolos cerraba el pañuelo alrededor de su cuello, ella decía mi nombre con su voz seductora empleando el mismo tono jadeante y entrecortado que había oído al estrangular a aquella prostituta, yo tiraba con todas mis fuerzas mientras ella se sacudía y gemía, pero en mis fantasías no había un final, no me detenía, la estrangulaba hasta matarla.

Cada vez que Victoria iba a la casa, la observaba detenidamente, fijándome en cada detalle, en cada gesto, en como su cabello castaño caía sobre sus hombros, en como sus labios carnosos se transformaban al modular cada palabra, todo con el objeto de hacer mis fantasías lo mas reales posible. Y observándola de esta forma descubrí un nuevo detalle que no me había llamado la atención antes. Cuando estabamos juntos, Victoria solía lanzar miradas furtivas hacia mi cuello, lo hacia cuando creía que yo no la miraba, ya me había percatado hacia un tiempo de eso, pero no le había dado importancia, poseo una nuez bastante prominente y suele atraer miradas, pero aquí había algo mas. Un día mientras ella conversaba con mi madre, me senté cerca y comencé a beber de un vaso con agua exagerando el movimiento de mi nuez, el que ella siguió con la mirada todo el tiempo y pude ver nuevamente aquella expresión de placer en sus ojos. Tal vez ella también fantaseaba conmigo.

Ahora en mis fantasías era ella quien me estrangulaba, me ataba a la cama y montada sobre mi rodeaba mi cuello con mi cinturón, tirando de los extremos, relamiéndose mientras me miraba. Cuando tenia estas fantasías, me auto asfixiaba con el cinturón, y cerrando los ojos la imaginaba, pero eran solo fantasías, sueños que un día, al fin pudieron hacerse realidad.

Era medio día, acababa de llegar de un partido de fútbol con unos compañeros de la facultad, no había nadie mas en casa, y me disponía a tomar una ducha cuando sonó el timbre de la puerta, y al abrir descubrí que era ella, la hice pasar y cerré la puerta tras nosotros. Ella me pregunto por mi madre pero no respondí, me quede en silencio mirando aquel pañuelo rosado que cubría su garganta, imaginando aquella fascinante imagen que ocultaba bajo el, y mientras volvía a hacerme la pregunta extendí mi mano y de un rápido tirón le quite el pañuelo de la garganta, la que se apresuro a cubrir con su manos, le sujete las muñecas apartándoselas, pudiendo ver ahora si, su cuello y las marcas moradas que tenia, y mientras la miraba todas mis fantasías invadieron mi mente, ella siendo estrangulada por su esposo, con aquellas manos grandes y fuertes, su pañuelo apretándole su hermoso cuello mientras yo lo tiraba, y a ella estrangulándome fascinada con la imagen de la nuez de mi cuello. Mi polla se levanto haciendo un enorme bulto bajo el pantaloncillo de fútbol y ella lo noto, trague saliva inconscientemente y ella siguió el movimiento de mi garganta. “¿quieres apretarlo?” pregunte tontamente.

Victoria avanzo unos pasos hacia mi, estaba nervioso y retrocedí cayendo sentado en el sofá. Ella se inclino llevando sus manos largas hacia mi cuello, incline mi cabeza hacia atrás tragando saliva y cerré los ojos esperando latente. Mi nuez volvió a moverse de forma inconsciente cuando las manos de Victoria rodearon mi cuello y comenzaron a apretar. Sus pulgares hacían presión directamente sobre mi nuez, deteniendo progresivamente el paso de aire por mi garganta y poco a poco comencé a sentir la asfixia. Ella me miraba a los ojos con esa expresión provocativa que tenían sus ojos de mujer madura, estaba excitada, ambos lo estabamos, mi polla estaba dura y mientras ella mas apretaba, mas dura se ponía, baje el pantaloncillo liberándola, y al verla, ella se bajó el calzón bajo la falda permitiéndome recobrar el aliento durante un instante, pero volvió a presionar con fuerza al tiempo que se monto sobre mi poniendo sus piernas una a cada lado de las mías.

Ambos nos sacudíamos, sus gemidos me excitaban, y los míos, intensificados por la asfixia la excitaban a ella. Podía sentir su excitaron en la forma frenética en la que apretaba mi cuello, lo hacia con una fuerza desenfrenada, hasta el punto de que sus uñas se clavaban en mi piel hiriendome igual como lo había hecho aquella prostituta, pero, en la piel sensible de mi garganta, el dolor era aun mas profundo y me provocaba una deliciosa sensación de placer. Yo ya no podia respirar, no aguantaba mas, sus manos apretaban de una forma que no creí posible en una mujer. Mi vista se nublaba, veía su cara borrosa, sus labios rojos eran una mancha en un rostro sin forma, mi polla estaba parada como nunca antes, la sentía caliente y palpitante dentro del húmedo sexo de Victoria y en cualquier momento estallaría, sentía las venas de mi frente latiendo con fuerza, mis ojos lagrimeaban y los sentía hinchados, tenia ganas de vomitar, nada de aire pasaba hacia mis pulmones, estaba en un limite peligroso, pero la excitación y el placer eran tan intensos que no hice nada por liberarme, simplemente me deje llevar, estaba apunto de perder la consciencia cuando Victoria dejo de apretar. Contuve la respiración un poco mas, mientras mi garganta se relajaba y mi cabeza caía hacia atrás. Me dolía el cuello, principalmente la nuez, la que, imaginaba, tendría una marcas moradas similares a las que tenia el cuello de Victoria, quien me observaba invitándome a volver a respirar, mientras ahora se contorneaba se forma suave, comencé a respirar nuevamente, de forma violenta, a grandes bocanadas.

Ella miraba mi cuello y mientras yo me recuperaba se desabotono la blusa que llevaba hasta la altura de sus pechos y la bajo un poco mas abajo de sus hombros dejándolos desnudos y su cuello estirado completamente descubierto. Tomo mi mano entre las suyas y las llevo hasta su garganta, sentí la cálida piel sensible temblar con el roce de mis dedos, lo sujete débilmente, ella esperaba. Comencé a apretar gradualmente a medida que iba recuperando mis fuerzas y me incorporaba. Ella acariciaba mi pecho y mi cuello que aun me ardía mientras me miraba con esos ojos candentes, mientras echaba s cabeza hacia atrás estirando su cuello bajo mis manos gimiendo, relamiéndose. Apreté con todas mis fuerzas, mientras se retorcía de placer y nos contorneábamos entre gemidos de satisfacción. Su rostro comenzó a tomar aquel tono morado y su lengua se asomaba entre sus labios rojos y abiertos, sus manos tomaron mis muñecas. Recordé lo que yo había sentido hacia solo un instante, el placer de ser asfixiado, la excitación extrema que me provocaba el estar siendo estrangulado, el éxtasis de ver a alguien sobre mi quitándome lentamente la respiración. Vi su rostro amoratado y la deliciosa expresión de placer en su rostro y al notar que ella estaba sintiendo lo mismo que yo y que lo estaba disfrutando mas me sentía impulsado a continuar apretando con mas fuerza.

Victoria se sacudía con violencia el sexo era fenomenal, la excitación absoluta, ella ya no daba mas, estaba en aquel instante en que nada importa y el placer lo abarca todo, era la hora de detenerme, pero no quería hacerlo, quería continuar, estaba demasiado excitado para detenerme, continué apretando con mas y mas fuerza, y contorneándome mientras la penetraba una y otra vez, hasta que mi polla estallo en una explosión de sensaciones indescriptibles y continúe apretando mientras todo iba desapareciendo. Mire a Victoria, sus ojos me miraban también, la expresión de placer continuaba en su rostro, describiendo el salvaje orgasmo que ella también había sentido, solté su cuello y ella cayo tendida a mi lado en el sofá recobrando poco a poco la respiración.

FIN

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Categoría: Sadomaso | Comentarios: 0 | Visto: 5488 veces

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