Maria, una enfermera de 25 años, acudia en ambulancia para atender una llamada de emergencia sobre un joven de 17 años al que una chica le habia hecho mucho daño en los testículos. No era el primer caso similar, pero una vez con el chico de camino al hospital al desnudarlo y ver que lloraba como un bebe y ver el estado de sus genitales supo que era el caso mas grave, ya que los testiculos de Jose, que asi se llamaba, estaban muy hinchados y amoratados.
- ¿Pero chico que te han hecho? ¡O...
peor! ¿Qué le hiciste tu a esa niña para que te dejara asi? Quiero que me cuentes con todo detalle lo que te ha pasado mientras te examino estos inflamados huevecillos. Le dijo Maria para que no perdiera el conocimiento viendo que Jose estaba casi en estado de shock por el dolor y cuando cuando empezase a tocárselos seria mucho peor.
Él entre el dolor y la gran vergüenza que le daba contarle a aquella preciosa enfermera como una chica lo dejo K.O. casi no le salian las palabras, pero al final pudo empezar, mientas Maria palpaba y buscaba daños en sus testiculos, lo que le provocaba aun mas dolor.
- Bu… Bueno, antes cuando iba en metro venían junto ami un grupo de chicas de 1 o 2 años menos que yo y como estaba lleno de gente y no se cabia mis partes tocaban el culo de una de ellas, al ver que no le importaba segui haciéndolo con descaro y llegue incluso a tocarla con las manos. Despues al bajarme, ellas también lo hicieron y cuando salí a la calle me dejeron que era un asqueroso pervertido y que me iban a enseñar a respetar a las mujeres. Entonces la chica me dio una fuertísima patada los huevos que pensé que me los reventaba, y cuando me incline para agarrármelos me dio otra patada pero esta vez en la cara, que me hizo caer de espaldas muy aturdido. Yo ya estaba derrotado pero ella y sus amigas empezaron a picarme para que me levantara y luchara ``como un hombre’’, asi que intente levantarme, pero cuando consegui ponerme a cuatro patas vino ella por detrás y me agarro mis adoloridas bolas y apretó con todas sus fuerzas diciéndome que me los iba a arrancar. Pero por suerte sus amigas le dijeron que ya era suficiente y me soltó.- Jose por fin termino su humillante historia entre llantos y quejidos por el insoportable dolor.
- UUfff pobrecito eso debe de doler muchísimo, pero creo que en parte te lo mereces por abusar de esa chica, seguro que no vuelves a hacerlo. Y tranquilo, ya he terminado de examinar tus testiculos y parece que solo tienes una gran inflamación, podía haber sido mucho peor según lo que me has contado.- Dijo Maria intentando ser profesional pero con una sonrisa que delataba su felicidad por que esa chica se defendiera de esa forma, algo que Jose notó.
Una vez en el hospital, le hicieron las pruebas necesarias y lo dejaron en observación, cuando lo dejaron en su habitación el chico pensaba en poder desahogarse y llorar tranquilo, pero al entrar vio que tenia por compañero de habitación a una pequeña niña de 6 años y junto a ella estaba su hermana, de unos 14 años, asi que Jose supo que no iba poder desahogarse. La niña veía como Jose lloraba y se quejaba del dolor de sus testiculos y no entendía porque le dolia tanto. Su hermana le tuvo que explicar que los testiculos eran el punto débil de los niños y que cualquier golpe ahí podía dejarlos llorando, las dos hablaban en voz baja pero aun asi Jose las oia, lo que le hacia sentir mas humillación todavía. Al dia siguiente, la pequeña niña vio como Maria preguntaba a Jose como estaba y no dudo en preguntarle que qué le habia pasado, a lo que Maria respondio sin problemas:
- Se metió con quien no debía, fue con una chica como tu hermana y esta le dio una patada en los huevecillos y después se los apretó bien fuerte. Ahora los tiene hinchados y le duelen mucho.
Las 3 chicas se sonrieron con orgullo antes de que Maria continuara hablando con el ridiculizado Jose.
- Ahora te vamos a hacer una prueba un poco diferente a las anteriores, creo que te va a gustar mas.
Se lo llevo en la camilla a otra habitación donde solo estaban ellos y otra enfermera que dijo Maria que la iba a ayudar con la prueba, era una jovencísima enfermera en practicas, era morena de pelo y piel, con unos bellos ojos verder y un cuerpo espectacular del que resaltaban unos grandes y firmes senos bajo la bata blanca. Se llamaba Ana y era muy risueña.
- Esta prueba es para ver si tu aparatito sigue funcionando como debería, creemos que te va a gustar, pero nos tienes que decir si te duele. ¡Comencemos Ana!
Maria se coloco frente al intrigado chico para observar sus testiculos mientras Ana se puso a un lado de la cama y empezó a tocarle el pene buscando una erección, pero el pene de Jose siguió igual de pequeño. Maria hizo una señal a su ayudante y esta obedeció con resignación, se quito la bata y luego la camisa quedándose en sujetador, y por ultimo se lo quito dejando al aire sus preciosas tetas. El pene de Jose ya empezaba a reaccionar, Ana lo agarro con una mano y con la otra cogió la mano del asombrado joven, la puso sobre su hombro y la desluzo hacia abajo hasta llegar a su seno izquierdo. Ordeno al chico que lo tocara sin miedo y empezó a masturbar poco a poco su ya erecto pene, a la vez, Maria tocaba sus hinchados testiculos y le preguntaba cada poco tiempo si le dolían, a lo que Jose respondia que cada vez le dolia mas, pero el dolor era tapado por el gusto que le estaba dando Ana, que cada vez lo tenia mas cerca del orgasmo.
- Maria, ¿Qué le ha pasado para acabar tan mal?
- No te lo vas a creer, pero fue una niña menor que él que le dio su merecido por toquetearla.
- Jajajaja bien por esa chica, seguro que a partir de ahora respeta mas a las mujeres
- Eso mismo dije yo y creo que no nos equivocamos, ha quedado muy humillado.
- Ya sabes como son los hombres respecto a los testiculos, no aceptan que tienen una parte tan débil que hasta una niña pequeña los puede dejar K.O. y que nosotras no tenemos, ¿O no, tu que piensas?
- Yo siempre he pensado que estas dos bolitas que tengo en mi mano hacen del hombre el sexo débil, y las cosas que veo desde que trabajo aquí me lo están confirmando, sino fijate en este pobrecito, es patético.
- Jajajaja yo pienso lo mismo…
Hablaban las dos mujeres como si Jose no estuviera, que oía lo que realmente pensaban de la debilidad de los testiculos.
Aunque aun asi él seguía tocando con descaro los desnudos pechos de Ana, la que lo masturbaba cada vez mas rápido, hasta que al final su pene empezó a soltar leche a borbotones en el mayor orgasmo de su vida. Jose quedo rendido en la cama mientras Maria recogía su semen para examinarlo y Ana se bestia orgullosa de lo que hizo. Luego llevaron al exhausto varon a su habitación.
La tarde del dia siguiente Jose miraba fijamente el techo desde su camilla con las piernas levantadas como si fuese dar a luz recordando lo bien que lo paso el dia anterior y deseando que volviera a pasar, pero eso no sucedería, y sus testiculos volvían a dolerle muchísimo. Su pequeña compañera de habitación fue al baño, cuando volvió se fijo en que la sabana que tapaba los genitales de Jose estaba algo levantada y dejaba ver sus hinchados testiculos, a ella le pudo la curiosidad y se acerco para verlos mas de cerca sin que Jose ni su hermana, que se estaba hechando la siesta se dieran cuenta. Entonces Jose sintio un fuerte apretón en sus testiculos y solto un gemido de dolor que despertó a la hermana de su torturadora, que se estremeció cuando vio lo que su hermanita estaba haciendo.
- ¡¡¿¿Qué haces??!! Sieltale los testiculos a ese pobre chico ahora mismo.
Pero la niña seguía apretando y retorciendo los huevos de un Jose que solo podía suplicar y llorar pidiendo ayuda. En ese momento entro Maria que habia escuchado el grito del chico, al ver la escena no pudo evitar reírse.
- Sueltalo por lo que mas quieras o perderá sus huevecillos, y créeme pequeña que eso no es agradable.
- Por favor hermanita no ves que le estas haciendo daño?
- Vale lo soltare, pero es que son tan blanditos que…
Todos pensaban que la traviesa niña ya iba a acabar con su travesura, pero para su sorpresa agarro un testículo con cada mano y apretó con todas sus fuerzas con una gran sonrisa en la boca, y antes de que Maria pudiera reaccionar y sin dejar de apretar, dio un fuertísimo tiron hacia abajo que casi se los arranca. Jose comenzó a gritar con voz de pito hasta que se desmayo por el insoportable dolor.
Dirán lo que quieran pero a mi me gustó mucho este relato, te felicito mujer divina, tus relatos son fascinantes, sigue así yo te apoyo.
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