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Mónica, Juan Carlos y Yo

Enviado por LuchoKafka00 el 9/10/2009

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Mónica, Juan Carlos y Yo Publicado el 09/10/2009, por: LuchoKafka00

Desde que tuvimos amistad con Juan Carlos en el trabajo sin importar la diferencia de edad, supimos ayudarnos en los buenos y malos momentos. A causa de festejar acontecimientos con ambas familias, fue la gran oportunidad de Juan Carlos que se dio la misma noche y de madruga que celebramos el aniversario de su matrimonio.
Juan Carlos preparó una fiesta sorpresa para su esposa Ofelia. La reunión cuyo propósito fue celebrar las bodas de plata, de modo que fuimos cómplices de la...

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organización de la fiesta. Mónica preparó un plan estratégico y me propuso lo que iba hacer con Juan Carlos. Ni lenta ni perezosa, aprovechó la situación con una genialidad y picardía de mujer ambiciosa. Mientras tanto seguimos en pie con el plan. Mi incertidumbre fue preguntar que es lo que tuvo en mente y en la víspera me lo contó con lujo y detalles:

—Vos quédate tranquilo que yo lo arreglo todo, porque de ésta, salimos de las cuentas.
—¿Pero qué vas hacer?
—El viejo sabe de nuestra situación económica, sí… —lo decía con bastante seguridad— y bueno quería aprovechar a pedirle dinero prestado.
—¡Pero no!… el viejo está al tanto de nuestras deudas, no te va a dar nada —se lo dije medio enfurecido.
—Vos déjala a mamita que se encarga de todo —habló como una profesora que del tema lo sabe todo.

Durante el día hice memoria y me acordé que Mónica me hizo un comentario que una vez mi compañero, en nuestra casa, quiso tener una conversación subida de tono, preguntó por nuestra relación sexual. Esa vez me ocasionó tal morbosidad que, por la noche tuvimos sexo desenfrenado. Me acordé que me provocó en la cama a que le dijese barbaridades porque le calentaba. Con susurros le dije al oído de todo:

—¡Putita mía! ¡Ramera! ¿Te gusta como te cojo? ¡Puta! ¿Te gusta que te cojan todos? ¿Eso te gusta?
—Así… háblame así… que me calienta —lo decía con una voz sensual.
—¿Querés qué te coja Juan Carlos? ¿Eso es lo querés? ¡Puta!.
—Si quiero que me coja Juan Carlos —gritaba y ronroneaba.

No obstante, después de ese episodio, nunca más hablamos de lo sucedido. La experiencia que ya habíamos vivido con Mónica y otros hombres me llenaron de placer. No podía contenerme de tal morbosidad que, cuando caminamos juntos por la calle, ella con disimulo divisa a los hombres con cierto desdén. Me percato cuando y cual le gusta. Últimamente se comporta como una puta.
Cuando sol se ocultó, la noche nació llena de estrellas, los invitados, de cuando en cuando, largaron un indicio a bailar porque la noche lo anunció. Pues la cena fue alegre y entretenida. Ofelia y Juan Carlos iniciaron la primera pieza de baile en la pista provisoria de la casa. De a poco los invitados se arrimaron a baile. Mónica en ese instante me preguntó si quería bailar y le contesté que no, porque estoy muy cansado. El baile se armó de lo lindo. Las bebidas circularon como vehículos en una avenida en horas picos. Los participantes zigzaguearon de la borrachera. Juan Carlos con un movimiento de cabeza me pidió permiso si podía bailar con Mónica. Gesticulé con las manos y le dije sí.

Hasta ese momento, no caí en la cuenta como estuvo vestida Mónica. Sus movimientos dejaron boquiabiertos a más de uno. El vestido negro pegado al cuerpo mostró una figura envidiable para otras mujeres. Se entrevió las medias negras de encaje cuando giró la pierna de lado para otro. Los zapatos con tacos agujas permitieron vislumbrar una elegancia indomable. Las horas pasaron rápidos. Ya tarde, los invitados se marcharon a sus casas, sin olvidarse de saludar a los agasajados. A las tres de la madruga quedamos pocos. Los más pequeños dormitaron en las habitaciones. Puesto que ayudamos a limpiar la casa, pues Juan Carlos nos invitó a que nos quedemos a dormir. Nos miramos con Mónica y aceptamos sin vacilación. Por doquier los colchones, sábanas y frazadas cubrieron el suelo. Nos acostamos con ropa. Junto a nosotros, contemplé a Ofelia y a Juan Carlos. En la otra esquina cantó un borracho hasta que quedó dormido. Desde lo alto se podía percibir las posiciones nuestras: Ofelia, Juan Carlos y Mónica en el medio. Apagaron las luces. Creo que en ese momento Juan Carlos se apegó por detrás de Mónica, todos dormían, menos yo. Juan Carlos le susurró algo al oído. Mónica me tomó de las manos. La frazada nos tapó hasta la cabeza. La calentona levantó la pierna izquierda sobre la mía. Hizo dos movimientos más y quedó bien expuesta hacia mi amigo. A pesar de que presencié todo, Mónica me miró nerviosa. De un suspiro abrió los ojos bien grandes y me apretó fuerte las manos, pues comprobé que mi amigo introdujo la verga dentro de mi amada. Se le aceleró el corazón. Se llevó el dedo índice a la boca y lo chupó con frenesí. Mónica inclinó el culo aun más hacia mi amigo. Divisé a Mónica gemir silenciosamente. La cara se le transformó. Intenté llevar mi mano hacia su vagina donde pude masajear el clítoris.

Cuando comencé a frotar, me di cuenta que, la verga de mi amigo estuvo adentro del ano de mi mujer. Si bien nunca lo hicimos por el culo, pues despertó en mí, una profunda decepción. La miré con desprecio pero sus ojos llorosos demostraron una satisfacción que nunca alcanzó. Sin embargo aceleré mi mano para que termine pronto. Como un lobo en celo Juan Carlos con ademanes de profesional le terminó de romper el culo y lo llenó de leche. Apañé a mi esposa y amigo. Ayudé a Mónica que disfrute del momento. Luego por la mañana nos despertamos y nos fuimos sin saludar a los anfitriones, tomamos un taxi hasta nuestro hogar.

Hasta el día de hoy seguimos juntos, la pulcritud de nuestro matrimonio no dejó indicios algunos ante nuestros semejantes. Cuando estuvimos en nuestra casa, Mónica me abrazó y me dijo:
—Tomá… con esto pagamos casi toda la deuda.

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Categoría: Sexo Anal | Comentarios: 2 | Visto: 7294 veces

Últimos Comentarios Agregados
Fotografia de elangel
ElAngel

Hola lo que pasa que Zeus, no quiere pagar, es un amarrete, si pasan por argentina y tienen una deuda me avisan, pero lo asemos completo, ofelia pobre no le toco nada y tiene años aguantando a Juan Carlos y Vos te quedaste con las ganas de recibir lo mismo que tu esposa, pensalo ElAngel.

Fotografia de zeus
Zeus

Pues esta chido el relato, pero siento ke por dinero no se sienten mas ricas las cosas pero si ella y tu lo disfrutaron ke bueno... y muy buen relato, lo malo a mi punto de vista na mas fue el dinero todo lo demas estuvo bien.. salu2

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