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De excursion al rio.

Enviado por hotdevil el 23/8/2010

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De excursion al rio. Publicado el 23/08/2010, por: hotdevil

Era una mañana clara y suave de verano. Esperaba el autobús para ir a pasar unos días de acampada con mis amigos. Ellos llevaban ya una noche en el lugar, y yo por motivos de trabajo había tenido que esperar para ir por la mañana temprano.

El autobús me dejó a la entrada de un pequeño río, el resto del camino hasta la zona de acampada debía hacerse a pie debido a que el sitio es Reserva de la Biosfera, un lugar tranquilo y perfecto para pasar unos días de descanso.
Eran...

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unas 2 horas de camino bordeando el pequeño riachuelo, y el sol ya asomaba asfixiante por el horizonte. Llevaba el bañador puesto, pues hay varias charcas con buena profundidad donde poder darse un baño, y eso era justo lo que necesitaba para frenar el insoportable calor del día.

Llevaba ya medio camino hecho y no me había encontrado sino con una pareja de extranjeros que bajaban por la otra orilla, asique decidí parar en la siguiente charca y darme un chapuzón.
Aún pensaba esto cuando vi una charca perfecta, con una pequeña entrada apenas visible desde el camino y oculta tras unos árboles, parecía profunda y al encontrarse a la sombra, el ambiente era excepcional. Dejé las cosas, me quité la camiseta y entré en el agua. Cerré los ojos dispuesto a descansar un rato, cuando oí unas voces femeninas cerca. Al girar la cabeza pude ver a dos mujeres tomando el sol en un claro al otro lado de la charca. Estaban tumbadas boca abajo y hablaban tranquilamente. Como no las veía bien decidí esperar a que cambiaran de posición.
A los pocos minutos se levantaron para darse un baño y pude comprobar que se trataba de dos maduras de unos 45-50 años bien conservadas. Una, la más alta, era de piel blanca y pelo castaño claro, con pechos bien puestos en su sitio y más pequeños que las inmensas tetas de la otra, que era rubia y estaba un poco más morena, además de más gordita. Ambas tenían un gran parecido y tenían un culo respingón que llamó mi atención desde que empezaron a bañarse.
Tras darse un baño rápido volvieron a acostarse en las toallas, pero esta vez boca arriba. Yo las miraba intentando disimular y, sorprendido veía que no dejaban de mirarme y hablar entre ellas en un tono más bajo que antes.
El ambiente era muy sugerente, y la verdad que ellas no estaban nada mal. Estos factores hicieron que por mi mente calenturienta comenzaran a pasarse varias ideas. Montármelo con dos maduritas en un lugar como aquel era verdaderamente excitante. Yo, con mis 18 añitos sentía una especial atracción hacia las mujeres mayores y aquella situación era como una de mis fantasías, pero hecho realidad.
Pensando en esto estaba cuando las dos mujeres hicieron algo que hizo que me subiera aún más la temperatura. Ambas se quitaron la parte de arriba de su bikini, dejando libres sus pechos. Así, pude comprobar que la más alta tenía las tetas bien puestas como pensaba y la otra unos pechos que quitaban el hipo. Ante mi cara de asombro ellas se empezaron a reír y me hicieron señas para que saliera del agua y me acercara. Esto se ponía cada vez mejor, asique salí a pesar de que mi polla empezaba a ponerse morcillona y temía que se dieran cuenta. Al llegar hasta ellas no sabía adónde mirar, pero me pareció curioso que tuvieran marcas del bikini, era como si lo hubiesen hecho adrede para llamar mi atención.

-Hola, me llamo Ana – dijo la más alta.
-Y yo Isa – dijo la otra.
- Encantado. Yo soy Javi – dije medio ruborizado.
Ana: ¿Has venido solo?
Yo: Mmm, no, voy al encuentro de mis amigos.
Isa: Este es un lugar fantástico.
Yo: Si la verdad que sí.
No sabía dónde meterme, porque mi polla cada vez crecía más en mi bañador ante la cercanía con dos maduritas semidesnudas, apenas tapadas con la parte de debajo de un pequeño bikini.
Ana: Te encuentras bien?
Yo: Si, si. Es el calor.
Isa: Yo creo que no es calor jajaja.
Esto lo decía mirando fijamente el bulto de mi bañador.
Ana: Cuántos años tienes, muchacho?
Yo: 18.
Ana: Y nunca has visto mujeres haciendo toples?
Yo: Si, si. Pero no sé, es la situación. Perdón.
No sabía si levantarme e irme o quedarme a ver qué pasaba pero mi nerviosismo era evidente.
Isa: Perdón? No tienes porqué pedir perdón por eso muchacho, es natural. Además, es un cumplido que un joven tan guapo como tú se excite con dos viejas como nosotras.
¿Un joven tan guapo? Esto me dejó verdaderamente sorprendido, pues no me creo un guaperas ni nada. Soy alto, moreno y de complexión delgada, pero nunca he sido un ligón ni mucho menos.
Ana me devolvió a la realidad con su risa.
Ana: Natural jajaja, en este precioso río, hablar de naturaleza sobra hermana.
Hermanas, por eso se parecían tanto. Esto subía el morbo del momento.
Seguimos hablando sobre temas triviales, y yo aprovechaba cada descuido para mirarles esos regalos divinos que ponían a mi vista. Para rematar, pude ver que a Ana se le salían por el borde del bikini pequeños pelos de su chocho. Esto era demasiado.
Isa: Vamos a tener que hacer algo con eso.
Ana: A que te refieres, Isa?
No sabía de qué hablaban hasta que Isa señaló a la tienda de campaña que yo tenía en el bañador.
Isa: Pues a eso! No podemos dejar al muchacho así todo el día. Está claro que necesita ayuda.
Dicho esto, se levantó y se puso a mi lado, quedando yo entre las dos. Ana parecía más cortada y su asombro ante la actitud de su hermana era claro.
Isa: Te importa?
Esto lo decía colocando una mano en mi bañador para bajarlo.
Yo: Por supuesto que no.
La cara de Isa reflejaba una sonrisa pícara. La verdad que tenía una cara con gran morbo y que estuviera dispuesta a hacerme una paja para relajarme ayudaba. Pero al bajarme el bañador su cara cambió y su boca se abrió incrédula.
Isa: Vaya! Estas bien equipado eh?! Mira Ana, a que es enorme?
Ana: eh? Si si…
La cara de Ana era un poema.
Isa: Y además bien gorda.
Decía esto mientras me pajeaba suavemente. Yo mientras subía mi mano por su vientre para llegar a aquellas pedazo de tetas que me llamaban a comérmelas. Estaban coronadas por unos preciosos pezones rosados, que ya estaban firmes apuntando al cielo.
De repente, sentí otra mano en mi pene, y al girarme vi a Ana que me masturbaba igual que su hermana y me dedicaba una sonrisa. No me lo podía creer, dos maduras guapísimas me estaban pajeando mientras yo les sobaba las tetas.
Chupaba los ricos pezones de Isa mientras ella me masturbaba y se tocaba el coño por dentro del bikini. Ana, también me pajeaba y se acariciaba los pechos.
No pasó mucho, cuando ya estaba sintiendo los labios de Isa recorrer mi miembro. Que delicia. Se notaba su experiencia, ya que jugaba con mi capullo usando su lengua. Era el paraíso sentir la calidez de su boca en mi polla.
Entonces, Ana se levantó y se quitó el bikini, dejando ver el felpudo que tenía entre sus piernas. Me ponía muy cachondo la forma en que tenía su chocho: sólo afeitado hasta los límites del bikini, dejando en el resto un vello abundante pero bien cuidado. Le hice señas para que se sentara en mi cara, y ella obedeció apoyando sus ricas nalgas y su coño en mi cara. Sus labios vaginales estaban muy húmedos y mi lengua penetraba en ellos con ayuda de mis dedos que pasaban de su coño a su culo con deseo. Para colmo, Ana movía ligeramente la cadera en señal de placer y los suspiros y gemidos salían sin parar de su boca. Era el cielo.
Isa me la mamaba de una forma increíble. Acompañaba su boca con sus tetas para pajearme de manera fantástica mientras se masturbaba ella con una mano.
Yo: No puedo más. Me voy, me voy.
Isa: Vamos, vamos. Dámela toda.
Esto era demasiado. Me pedía que me corriera en su boca. No aguanté más y solté chorros y chorros de corrida. Parte se le derramó por los labios y cayó en mi vientre y en sus tetas. Estaba exhausto, nunca me había corrido tanto. Ana se puso de pie y con un dedo rebañó el semen que sobraba de la boca de su hermana y se lo llevó a la boca.
Isa: Vaya, parece que no se me ha olvidado nada de mi juventud.
Ana: Bromeas? Lo has dejado seco. A que te ha gustado?
Yo: Pfff… Ha sido increíble, nada que envidiar a las jovencitas de hoy en día.
Nos reímos y nos dimos un baño para descansar y limpiarnos. Por supuesto, desnudos. Así, aprecié el coño de Isa que aún no había admirado. Como el de su hermana, era bastante peludo y tenía un toque que me excitaba muchísimo.
Al salir del agua nos secamos al sol tumbados en las toallas. Entonces como salidos de un sueño, los tres nos dimos cuenta de que estábamos al aire libre y que nos podían haber visto con facilidad.
Isa: Os imagináis que nos llegan a pillar? Que morbo!
Ana: La verdad que sí. Es un extra a todo el erotismo que ya tenemos aquí.
Esto último lo dijo mirando mi pene ya semierecto. Ana se había espabilado y se había olvidado de vergüenzas para desmadrarse.
Isa: Mmm, la verdad que tienes razón hermana. Ya es hora de que nos devuelva el favor.
Ana: jajaja… pues preparémonos porque como Javi use la polla como usa la lengua… mmm.
Ambas se toqueteaban ya sus peludos chochos mirándome con lascivia.
Isa: Siempre he querido ser follada por un joven.
Ana: Yo también, y que mejor ocasión que esta.
Estaba claro que la cosa aún no había acabado. Así que decidido a darles lo suyo y quedarme a gusto, me levanté y puse mi polla ya empalmada ante sus caras. Las dos hermanas se lanzaron a devorarla con ansia. Mientras Ana me mamaba todo mi pene, Isa se centraba en mis huevos y jugaba con su lengua en ellos.
Al mirar hacia abajo, pude comprobar que Ana acariciaba la peluda almeja de Isa, al mismo tiempo que esta hacia lo propio con la de su hermana.
Ana: mmm… vamos Javi quiero que me folles bien fuerte.
Se acostó en la toalla y se abrió de piernas dejándome ver su rico coño bien lubricado. Tras toqueteárselo un momento, la penetré. Primero la puntita y a las pocas embestidas, toda mi polla estaba dentro. Era magnífico sentir la calidez de ese chocho maduro rodeando mi miembro.
Isa no perdió la oportunidad para sentarse sobre la cara de su hermana y que esta la comiera entera. Sus gemidos iban en aumento, y saber que nos podía pillar alguien hacia que nuestra excitación aumentara. Isa se inclinó para devolverle el favor a su hermana y acabó haciendo un 69 con ella mientras yo penetraba a Ana. Tenía unas vistas maravillosas de Ana comiéndole el conejo a Isa, y sus caras denotaban el gran placer que sentían.
Ana: Siii..Ohhh… Dame, dame!!...Ohh no aguanto más!!... mmmmmm.
Así, entre mi polla y la lengua de Isa, logramos que Ana tuviese un orgasmo impresionante que estoy seguro que se oyó en gran parte del bosquecillo. Ana quedó exhausta, por lo que tuve que sacarla y dejar que descansara.
La que no tenía nada de cansancio, si no todo lo contrario, era Isa que pedía con la mirada su ración de polla joven. Con una mano en mi pene me arrastró hasta unas rocas cercanas donde se colocó bien abierta y dándome la espalda. Apoyé mi mano en sus grandes y gordas nalgas para masajearlas justo antes de metérsela por su coño. Dio un pequeño gritó de placer al sentirla dentro y comenzó a moverse de una manera suave pero segura. Estaba claro que era una experta.
Isa: mmmm… vamos Javi, fóllame como tanto quieres. Ohh! Si…
Con una mano en su culo y otra en sus grandes tetas me la follaba con la fuerza característica de un joven inexperto. Quería darlo todo, hacerlo lo mejor que pudiese, pues otra oportunidad como aquella no pasaría.
Empujaba duro para penetrar a Isa y su coño mojado por el placer, pero la vista se me perdía en otra cosa que me tentaba: su ano. Bajé la mano que acariciaba sus tetas y comencé a dibujar pequeños círculos en torno a su ojete. Poquito a poco le metí un dedo y ella soltó un gemido de placer. Giró su cara y me dedicó una sonrisa de aprobación.
Isa: Espera, para esto quiero ponerme cómoda.
Se dirigió a la toalla y se colocó a cuatro patas. Luego me miró y me hizo señas para que me acercara colocando una mano en su culo. Sin mayor demora me acerqué dispuesto a metérsela de golpe, pero mi inexperiencia en este tema se vio evidente.
Isa: Primero tendrás que lubricarlo bien…
Sin pensármelo dos veces me agaché y lamí su ano bañado por los flujos de su vagina. Con una mano acariciaba sus nalgas y con la otra jugaba en su coño. Sus gemidos eran señal de que lo estaba haciendo bien.
Yo: Te gusta?
Isa: Vamos, métemela a qué esperas…
Me coloqué detrás de ella y acerqué mi pene a su ojete. Me costó mucho abrirme hueco, pero con paciencia le metí más de la mitad. Sentir mi polla atrapada por el culo de aquella madurita era un placer extremo, y poco a poco empecé un suave vaivén.
Ana: mmm yo también quiero.
Levanté la cabeza y vi a Ana colocarse a cuatro patas ante la cara de su hermana. Ella le abrió bien las nalgas y con ansia la lamió toda. Su lengua hacía un ruidito muy sensual, y pronto los gemidos de las dos se elevaron por encima del ruido de los pájaros.
Ante aquella visión aumenté la velocidad de mis embestidas haciendo llegar a Isa al orgasmo que tanto esperaba.
Isa: Ohhh!! Mmmmm… Si siii!! Párteme en dos, siii!!!
Yo también estaba a punto de acabar así que la saqué y me corrí sobre sus culo y su espalda. Ana se acercó y me limpió con su dulce lengua los restos de semen que caían por mi polla.
La imagen era espectacular: Isa con el culo en pompa bañado por mi corrida, apoyaba su cabeza en la toalla. Ana, mientras me acariciaba los huevos, me sonreía.
Ana: Por lo que se ve, sabes cómo dar placer a una mujer…bueno a dos.
Yo: Uff, ha sido increíble.
Me acosté entre ellas dos y descansamos allí mismo, desnudos aprovechando los rayos del sol del mediodía. La verdad que había merecido la pena la excursión.

Calificación: 4 | Votos: 3
Categoría: Sexo con Maduras | Comentarios: 2 | Visto: 10790 veces

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Fotografia de matilde_90
matilde_90

woow me ha encantado, me he puesto cachonda...

Fotografia de cosita2510
cosita2510

Me gustaria degustar una situacion como la tuya!!! felicidades

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