Cuando con mi marido abandonamos la casa en la que estábamos viviendo y fuimos a parar a un departamento en el quinto piso de un edificio con un total de 8 pisos, nunca imaginé que mi vida cambiaría de la forma en que lo hizo; se trataba de un departamento de mucha categoría en su construcción, pero a medida que fue pasando el tiempo, realmente lo mejor que tenía mi nuevo destino era el encargado del edificio; se trataba de un hombre de alrededor de 30 años, alto, fuerte, grandote, con pinta de...
simpático y servicial, siempre dispuesta para solucionar problemas a todos los ocupantes del edificio en total se trataba de 32 familias, porque había cuatro departamento por piso.
Mi nombre es Patricia, estoy casada con Luis, tengo 55 años y un muy buen pasar económico, lo único que nos faltó en nuestra vida es haber tenido algún hijo, pero por esas cosas del destino, Dios no quiso que tuviéramos descendencia. Yo soy todavía ahora una morocha muy llamativa; mis tetas llaman la atención por su tamaño, pero todavía se mantienen firmes y bien duritas al tacto; uso blusas escotadas y con eso luzco mis atributos; también tengo piernas largas y torneadas las que aun luzco usando muchas veces minifaldas que permiten ver mis lindas piernas, y mi culo, mi culo es todo un caso muy particular; sinceramente es lo mejor que tengo, desde muy joven me distinguí por mi hermoso culo respingón y el paso de los años no ha afectado en nada su forma, manteniéndose erguida, fuerte y hermoso, según me dicen por la calle los hombres, a pesar de que yo hago oídos sordos.
Bueno volvamos a mi mudanza, lo primero que me impactó fue el encargado del edificio; como dije tiene alrededor de 30 años, tiene un físico muy bien cuidado se ve que pasa horas en el gimnasio; es de piel morena y durante los horarios de trabajo se lo ve siempre con su uniforme de fagina, porque además de ser el encargado del edificio, se ocupa del mantenimiento de todos los elementos de confort que hay en el edifico y siempre acude presuroso ante cualquier problema de cualquier inquilino.
El encargado Ruben, me hace recordar al hijo que yo no pude tener y por lo tanto mi relación con él fue desde el primer día excelente.
Yo lo llamé muchas veces por pequeños problemas que se presentaban en mi departamento y la verdad que siempre le encontró solución, pero después de atenderme varias veces, noté en su mirada un brillo que me hizo pensar que Rubén se estaba interesando en llegar a tener algo más que el trato de encargado a inquilino; no se si esto sería cierto, pero para tratar de comprobarlo, lo llamaba casi todos los días, a veces por pavadas y poco a poco me fui convenciendo que Rubén pretendía tener algo conmigo.
Estuve averiguando y me enteré que estaba casado con una señora un poco mayor que él pero que sus relaciones entre sí no eran muy buenas; me gustó sentirme deseada, lo seguí llamando, pero ahora, cada vez que sabía que Rubén pasaría por mi departamento, me arreglaba cada vez un poco más para llamar su atención. Pensé que mi marido ya me tenía un poco olvidada y hacía varios meses que no follabamos; por lo que pensé que Rubén tendría que ser un buen reemplazo para mi marido.
Aparte de vestirme cada día más llamativa, empecé a hablar con Rubén insinuándome para que el se diera cuenta que yo trataba que el me viera; poco a poco Rubén empezó a darme charla; primero sobre cosas sin importancia, pero después fue cambiando su forma de dirigirse a mi y empezó a cambiar los temas, hasta que al final se animó y me dijo que yo le gustaba mucho y que le parecía que yo era una hermosa mujer, que me conservaba muy bien a pesar de mi madurez; yo le dije que con mis años ya no podía aspirar a nada, y que me tenía que conformar con estar al lado de un viejo, porque para los jóvenes había dejado de existir: el me dijo que él se consideraba joven y que no consideraba que yo ya había dejado de existir y que si se presentara la ocasión, el estaría feliz de ser mi amante; yo solamente le sonreí y no dije nada más.
A los dos días de esa conversación sucede un imprevisto en la instalación eléctrica de mi departamento; de repente da un fogonazo muy cerca del acondicionador de aire y enseguida se queda sin energía eléctrica todo el departamento; primero averiguo si los otros departamentos tienen luz y al saber que el único con el problema es el mío decido llamar nuevamente a Rubén, pero antes de hacerlo voy a mi dormitorio, me sacó la ropa que tenía puesta y me pongo solamente una bata sobre mi ropa interior; en ese momento lo llamo a Rubén, el que viene enseguida; cuanto entra al departamento me encuentra sentada en un sillón con las piernas cruzadas y al abrirse la bata que tenía puesta, se me ven completamente las piernas; Rubén se queda paralizado viéndome de esa manera; ante su desconcierto me muevo un poco y la bata se abre más dejando ver que debajo tengo el corpiño y la bombacha; noto un bulto en los pantalones de Rubén, entonces sonriendo me paro del sillón y me pongo a explicarle lo que pasó; el toma sus herramientas y se dispone a arreglar el desperfecto; justo antes que se ponga a trabajar, me paro delante de el, me agacho y hago que me parece que es por ahí el desperfecto, mientras le apoyo mi culo en su polla que ya está enorme; me muevo un poco para que el sienta mi culo acariciándolo, entonces me agarra de las caderas y me aprieta contra él, y me dice: “viejita hermosa, arreglo este desperfecto y enseguida me ocupo de vos, vamos a gozar los dos”. Yo le digo que como me dice esas cosas pero él sonriendo me dice que lo estoy buscando y lo voy a encontrar.
Me saco el cinturón de la bata, la que se abre por completo, mostrando todo mi cuerpo solo cubierto con una fina bombacha celeste y corpiño haciendo juego, y con un par de zapatos de taco bien alto; sé que lo estoy calentando demasiado y deseo que Rubén termine pronto para ser bien follada por él; mi marido falta para que llegue más de tres horas, asi que están dadas las condiciones para lograr mi objetivo.
Termina Rubén su trabajo y cuando la luz vuelve a mi departamento, lo abrazo y le doy un terrible beso de lengua en señal de agradecimiento; el sin decir palabra me toma de la mano, me lleva a mi dormitorio, me saca toda la ropa hasta dejarme desnuda, me chupa las tetas hasta que mis pezones se ponen bien duros y puntudos; me acuesta, me abre de piernas y me folla, me folla y me sigue follando; yo enloquecida de gusto, al sentirme penetrada, enseguida tengo mi primer orgasmo pegando un grito que se debe haber oído en todos los departamentos de mi piso, me siguió follando; me acabó dos veces en la concha y me dijo que por ese día estaba satisfecho pero que eso no quedaba así, porque iba a venir nuevamente para follarme por la boca y por el culo, yo muy contenta le dije que siempre estaba dispuesta para él y que lo esperaba en cualquier momento.
Cuando vino mi marido le comenté el problema que Rubén me había solucionado; me dijo que si era necesario había que comprar un nuevo acondicionador de aire, y en cuanto a Rubén me dijo que era un encargado sin par y que debíamos tener una atención con él. Yo pensé que ya había tenido una atención para con el, (o había sido una atención de el para conmigo?), pero haciéndole caso a mi esposo, le dije que lo iba a invitar una noche con su esposa para que vinieran a cenar a nuestro departamento. Así lo hice, el aceptó mi invitación y cuando vinieron a cenar con su señora, tanto el como yo nos comportamos muy bien, siendo la cena de dos matrimonios felices, pero mientras estábamos sentados a la mesa, en una oportunidad el estirò su mano y me acarició muy lascivamente el culo; yo me hice la disimulada, pero me gustó sobremanera su actitud.
Se retiraron después de la cena y nuestra vida continuó; a los pocos días, vino una mañana y me dijo que quería cobrarse una de mis deudas; sacó su polla ya bien dura y me la puso en la boca para que se la chupara; con mucho gusto se la empecé a chupar y chupé y chupé un rato bien largo, cuando me avisó que ya estaba por acabar no me la saqué de la boca y seguí chupando hasta hacerle acabar en mi boca, llenándome de su lechecita, la que muy tranquilamente y despacio me la tragué sin dejar ninguna gota de semen, limpiando su polla con mi lengua hasta dejarla inmaculada; nos dimos unos besos y se fue muy contento, diciéndome que iba a recuperar fuerzas y me venía a visitar nuevamente para terminar de cobrar mi deuda.
Dejó pasar mas de una semana, pero apareció y me dijo que había llegado el momento tan ansiado, estábamos en la cocina, me hizo dar vuelta, me levantó la pollera y me bajó la bombacha, dejándome con el culo al aire; me hizo agachar un poco sobre la mesada y ahí nomás me metió su enorme polla en mi culo, provocándome mucho dolor por el tiempo que no lo usaba; con lágrimas en los ojos le dije que me follara con todo, el me la empujó hasta el fondo, la dejó un poco quieta y enseguida se empezó a mover con mucha vehemencia y al ratito, acabó llenándome el culo y los intestinos con su leche calentita.
La verdad que yo quería ver en Rubén el hijo que no pude tener, pero en realidad estoy viendo a mi macho amante, el que se baña conmigo y me mete mano por todos mis agujeros, llenándome de placer y de su leche. Durante mucho tiempo me siguió follando, lo comenté con alguna amiga que me vino a visitar, lo vieron y trataron que el se las follara, pero el nunca quiso saber nada con otra que yo no fuera, porque dijo que estaba muy satisfecho follandome a mi.
Hace un tiempo que no me folla, pero voy a volver a llamarlo y espero ser follada nuevamente; cualquier novedad se las comento. Gracias
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