¿Nunca han tenido la fantasía de una situación erótica con la profesora, una enfermera, la vecina, etc.?
Cuando comencé a estudiar ingeniería de sistemas y comenzaron las solicitudes de: mi computador tiene un virus… no me abre este programa… el Messenger no me suena… las cuales no quieres atender pero tu personalidad te impide decir que no (mis colegas entenderán); nunca me imaginé que detrás de las solicitudes de ayuda de mi vecina se escondían las intenciones más...
lujuriosas.
Doña sandra es mi vecina de toda la vida, 55 años, me cuidaba cuando pequeño (actualmente tengo 22) y nunca nos imaginamos los que nos llevó el pasar de los años. Casada con 1 Hija (16 anos), un cuerpo que ni te imaginas, claramente trabajado en gimnasio, senos operados, los pezones más duros y parados que nunca he visto (se me para de solo recordarlos), flaca con un poco de barriguita la cual le da esa imagen de mujer madura pero con un alto interés de cuidarse y explotar su sexualidad.
Después de ir y venir varias veces a su casa, en solicitud de ayuda para problemas con el computador, llego el día en que la encontré de falda muy corta, blusa muy pequeña, escotada y notablemente sin brasier alguno. Ese día fue diferente, no perdía oportunidad para mirarles las tetas fijamente, me paraba detrás de ella para tratar de mirar dentro del escote, mi mente estaba a mil por hora y mi notable bulto en el pantalón no creo que haya sido ignorado por ella, nunca me imaginé que estaba ante una clara provocación de ella, se sentaba y abría levemente las piernas y se volteaba a ver hacia atrás, dejándome ver un hermoso triangulito blanco decorado por una tanga pequeña. Hablamos de sus implantes, una conversación no normal entre los dos. Estaba que me tiraba encima de ella, y luego ella me confirmaría que igualmente ella estaba que se lanzaba encima de mí.
Ese día permanecí más tiempo de lo normal, no quería irme, no quería perderme imagen alguna del espectáculo que estaba viviendo. Pero llego la hora y tuve que irme. Ese día tuve uno de los mejores orgasmos manuales de mi vida.
Luego de esta ultimo “arreglo” al computador, comenzamos un cruce de correos algo subidos de tono, conversaciones en Messenger donde me contaba su vida sexual, los problemas con su esposo y una que otra infidelidad en su matrimonio. En una de estas conversaciones hablamos del día aquel y de las reales intensiones que ella buscaba y de lo lento que fui al no aprovechar esa oportunidad. Se lo reproche, le conté lo mucho que sufrí ese día y que nunca me imaginaba que lo que quería era que tratara como la vecina más perra y lujuriosa.
Después de aclarado nuestras intenciones cuadramos un día para “arreglarle” el computador. Llego el día, temblaba, estaba nervioso, ansioso y arrecho desde el día anterior. Salí de mi casa con el corazón a mil, cruce la calle y estaba tocando la puerta de su casa, desde adentro me gritaron que pasara, entre y subí al segundo piso justo donde ella se encontraba, me encontré parado frente a ella, con una sonrisa nerviosa, viendo una mujer mayor que yo en pijama rosada de pantalón y camisa, marcando claramente su excitación a través de esta. Mis nervios no me permitían pronunciar palabra, me acerque, la abrace por la cintura le agarre la mano, la lleve a mi corazón y le dije: que nervios.
Ella hizo lo mismo, cogió mi mano y la llevo a uno de sus senos, que sensación, no me cavia en la mano, grandes, duros y la sensación con la textura de su pijama era perfecta, una vez con ellos en mi mano comencé a cerrar mis dedos agarrando el pezón que ya trataba de romper la camisa. Cuando medí cuenta estaba besando a mi vecina, una mujer madura 23 años mayor que yo, apretando con desespero esos gigantes senos y comenzando a introducir mi mano por detrás del pantalón sintiendo una diminuta tanga y lo grueso de sus nalgas. Mis dedos comenzaron a desplazarse al interior de sus nalgas lo más profundo posible hasta sentir la humedad de su vagina.
Se separó de mí, me cogió de la mano y me dirigió al interior de su habitación. Allí se sentó al borde de su cama, desabrocho mi bluejean e introdujo su mano hasta agarrar mi duro miembro, lo saco mirándome a los ojos, con la respiración muy agitada y comenzó a masturbarme. Notablemente desesperada no quitaba la vista de mis ojos y le pregunte por que no quería verlo y me respondió que no se atrevía. Le agarre el rostro y lo lleve a mi verga, cerró los ojos y se los restregaba por toda la cara. Mientras hacía esto introduje mi mano por el cuello de su camisa, pude sentir por primera vez sus senos sin obstáculo alguno, sentir ese pezón en la mitad de mi mano más la humedad que comencé a sentir en mi verga que me indicándome el inicio de la primera de muchas mamadas de doña sandra me llevaron a sentir las primeras ganas de venirme de la excitación que tenía.
Me retire hacia atrás para no acabar tan rápido, mientras que ella se estiraba al tiempo que me corría como buscando no sacarse mi verga de su boca y perder oportunidad alguna de disfrutarlo. Me senté en un mueble al frente de su cama y no sé de donde me salieron las palabras: - Desnúdese que la quiero ver masturbándose. No creí que me fuera a hacer caso, pero comenzó a desnudarse, ante mi apareció un perfecto cuidado cuerpo, los pezones claramente parados y su chochito depilado. Se sentó, levanto una pierna en su cama y comenzó a tocarse mirándome a los ojos. Termine de desnudarme despacio buscando bajar un poco mi excitación, pero me dolía de lo duro que lo tenía.
Volví y me acerque a ella, me ubica encima de ella mientras nos acostábamos y nos besábamos. Ya en la cama ubique la cabeza de mi pene en la entrada de su húmeda vagina, no me atrevía a introducirlo, estaba que me venía, que excitación tan HP. Cogía y jugaba en la entrada de su húmeda vagina, desesperada levantaba sus caderas y me decía Ya!!! Mételo ya!!. No me atrevía, cada que lo intentaba me quería venir, así que lo retire y mientras me metía uno de esos pezones a la boca, dos dedos se deslizaban al interior de su vagina. Se movía rapidísimo, desesperada, arriba y abajo como loca. Seguí bajando besando todo a mi paso, hasta que introduje lo más hondo posible mi lengua en vagina.
Así la voltee boca abajo, abrí esas nalgas y allí aparecieron esas dos imágenes, uno al lado de la otra, cuál de los dos más provocativa, ubique mi lengua en el más oscuro. Se sobresalto cuando sintió mi lengua allí, voltio mirándome con cara de susto, pero no me dijo nada. Note que era algo nuevo para ella, y entre asombro, asco y lujuria me permitió seguir. Intercambiaba entre ambos manjares hasta que levantando sus caderas y poniéndola en 4 me ubique a la entrada de su vagina.
Con la punta justo en la entrada, ella se echo hacia atrás, metiéndoselo hasta el fondo. Suspiro y un leve grito salió de su boca. Ahí fue cuando me di cuenta de la real ninfómana que era, se movía rápido, brusco, me decía de todo. Hasta que no aguante su ritmo y sin decirle nada la voltee, me ubique cerca a su cara y me vine, un orgasmo intenso, tenia semen por toda la cara, el pelo, la cama y lo relamía buscando mas. Y allí estaba dona Sandra mi madura vecina, con la cara llena de semen, con una cara de puta y lamiendo mi verga que perdía dureza ante semejante imagen.
A partir de este día, me convertí en su amante, buscábamos cualquier lugar, cualquier espacio para descargar nuestra lujuria, hasta que empezó a asustarme su actitud. Me buscaba cuando no se podía, me llamaba a todas horas y entendí que se había obsesionado conmigo, así que me aleje. Y entre más me alejaba más me buscaba y más me rogaba. Me decía que le pidiera lo que quiera pero que por favor me la culeara (palabras textuales), que no aguantaba más, que quería sentir mi verga dentro de ella, que me daba lo que quisiera: plata, ropa, lo que yo quisiera. Entonces solo para quitármela de encima y pensando en una respuesta sensata de ella se lo dije: - Si quieres que te vuela a culear, tendrás que convencer a tu hija para que lo haga con nosotros.
Después de un silencio largo…
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