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María ciberamiga 61 años (de viaje de trabajo en Madrid)

Enviado por reverendo el 12/12/2010

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María ciberamiga 61 años (de viaje de trabajo en Madrid) Publicado el 12/12/2010, por: reverendo

Un saludo a todos. Como saben yo no escribo con mucha frecuencia porque prefiero contar historias reales ya que ando escaso de imaginación, por lo tanto, esta es la más reciente (me pasó anoche).

Ayer por la mañana, llegué hasta Madrid desde la ciudad dónde vivo. No sé si saben, que en España estamos con un problema enorme con los controladores aéreos, y en cualquier momento tenemos la sensación de que los vuelos pueden retrasarse, o incluso cancelarse, por lo que mi empresa ha...

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decidido viajar 1 o 2 días antes para no tener problemas de negocios. En mi caso así fue, en lugar de viajar el domingo por la tarde, decidí hacerlo el sábado por la mañana.

Al llegar a la capital, me fui directo al hotel, ya que me la conozco casi a la perfección, ya que por mi trabajo actual, he tenido que venir bastantes veces. Siempre que vengo, me acordaba de una amiga que hace años conocí que pasaba de los 40 y tantos en adelante, haciéndome pasar por una persona de dicha edad. Con constancia (entré durante meses casi cada día), fui haciéndome un grupillo de amigos, con los que mantengo aún relación.

Esa amiga, a la que vamos a llamar María, fue bastante especial para mi, ya que hace las veces de amiga, otras de casi \"madre\", y me aporta una visión distinta de la gente de su edad (tiene 61 años), y yo estoy cercano de cumplir los 26.

Ella fue una de las primeras personas que se enteró de mi bisexualidad, es la única que sabe que he escrito 3 experiencias anteriores en esta página web de relatos, y que sabe muchas de mis cuestiones sexuales.

Como decía, y tras llegar a Madrid ayer por la mañana, pasadas unas horas, el tiempo se iba consumiendo lentamente, y me acordé de María, a la que no conocía en persona, y decidí llamarla. Cuando lo hice, le dije que si se podía acercar a tomar un café en algún sitio cercano, pero me comentó que tenía bastante frío como para estar por ahí. En vista de eso, le propuse venirse al hotel y así estar más tranquilos sin pasar frío.

Tras aproximadamente 1 hora y 45 minutos, me llaman desde recepción y me dicen \"un matrimonio pregunta por usted\", le dije ¿un matrimonio?, y el recepcionista me lo confirma. Le dije que sí, ante mi sorpresa, que subieran sin problemas.

En lo que subían a mi habitación, me extrañó mucho, si bien sabia que María tenía pareja, no alcanzaba a comprender que la fuera a traer, ya que no lo conocía. Cuando llegaron, les abrí la puerta y allí estaban, eran mi amiga María, y su pareja, César. Para que se hagan una idea, me gustaría describir lo que ví.

María, como dije, tiene 61 años bien llevados, es una mujer gordita y no muy alta, está como solemos decir \"entradita en carnes\", tiene el pelo no muy largo y de rubio (teñido). Tiene bastantes pequitas en la cara y en el escote. A pesar de ser gordita, se cuida bastante, se nota por su piel, que está tersa y extremadamente suave, supongo que a base de cremas y cuidados.

Su pareja, es César, un hombre maduro, pero más joven que ella, tiene 54 años (aunque los dos parecen de la misma edad, porque ella se cuida bastante), con el pelo moreno pero con bastantes canas, hasta el punto de ser casi más canoso que moreno. Es delgadito, se le ve como el típico hombre que no ha tenido sobrepeso nunca por su constitución física.

Nada más entrar, les dije que están como en su casa, y nos sentamos, yo en un sillón individual, César en la silla de escritorio, y Maria en un borde de la cama, ya que no tenía más asientos la habitación. Podría extenderme mucho, contando de todo lo que hablamos, desde política, hasta de familia, pero voy al grano: entre tantas conversaciones, fueron pasando las horas, mientras nos tomabamos unos refrescos (María y yo), y unas cervezas (César), cuando empezó a salir en la conversación el tema del sexo. Yo defendí abiertamente mi bisexualidad, e hice apología de ello, ya que es como realmente he logrado disfrutar a tope del sexo. César comentó que también tuvo experiencias, pero que hacía años que no era así, desde que estaba con María.

María entre el cachondeo, decía que lo sabía, pero que no iba a "compartirlo" con otro hombre. César, al poco, se levantó para ir al baño:

- las cervezas me hacen efecto", dijo.

Teniendo la oportunidad de quedarme a solas con María aunque fuera por 5 minutos. Nada más cerrarse la puerta del baño, María se levantó y me dijo al oído:

- creo que tienes cachondo perdido a César, te quieres dejar llevar?

En ese momento me quedé algo asombrado, porque si bien la conversación se estaba calentando, no me esperaba dicha reacción. Casi estaba recuperándome del shock, cuando César salió del baño. Volvió a su sitio, y todo nos quedamos callados mirándonos, y María soltó una risa picarona:

César dijo: va todo bien?
María le contestó: sí, y tú que tal estás?
César: bien bien
María: no, sí ya lo sabía, te conozco perfectamente
César sonrió, y dijo: ya te digo!

En ese momento, estaba nerviosísimo, tenía las manos heladas y los segundos me parecían minutos por la tensión. María se levantó y se dirigió al pantalón de César, bajándole la cremallera mirandole a los ojos. César la miraba a ella, como si yo no estuviera allí. Le sacó la polla, y empezó a masturbársela hasta que se le puso dura.

Yo me puse cachondo en el acto, y mi polla iba a reventarme el pantalón, pero decidí contenerme. María siguió a lo suyo, y empezó a chupársela a César, que me miraba de vez en cuando, probablemente viendo mi cara de nervios. En un momento dado, César quitó la cabeza de María de su polla y le dijo:

- quiero ver como se la comes.

María obedeció, y acercándose caminando a cuatro patas, llegó hasta mi sillón, y me frotó el paquete, para luego sacarmelo y repetir lo que había hecho con César.

César me miraba, y se le veía bastante cachondo, algo que a mi me ponía más y más. Él se mastubaba, mientras ella me la comía con maestría propia de la edad. La polla de César tenía una pinta deliciosa, así que le dije a María que me quitara el pantalón completamente, y aprovechando el momento, me levanté, y fui hacia César. Él se levantó, y nos rozamos uno contra otro, apretándonos las nalgas con las manos y juntando nuestras pollas.

María se tumbó en la cama, e hicimos lo mismo. Fui a comerle el coño, y César, sorpresivamente, empezó a comerme la polla, dejando caer saliva sobre mis huevos y mi ano. María se colocó mejor en la cama (acostada boca arriba), y yo modifiqué mi posición intencionadamente, seguí comiendole el coño, pero me puse a cuatro patas, hundiendo mi cabeza en su sexo. César, se levantó y se dirigió a mi parte trasera, dispuesto a envestirme, algo que en el fondo deseaba desde que entró por la puerta.

Con mucha delicadeza, me comió el culo, dejándomelo increiblemente mojado, a punto para cogerlo. César me metió la polla suavemente, pero una vez dentro no paró de mover su polla delgada pero bastante larga. Me estaba encantando, me folló el culo increiblemente bien. María, pasado unos minutos, se levantó para contemplar la escena, y decidió ir a por César, a juzgar por los movimientos, a meterle sus dedos en el culo. César no pudo más, y se corrió dentro de mi culo, que una vez saco la polla, volvió a comerse, tragándose incluso parte del semen que arrojaba al exterior. Estaba a mil.

Finalmente César fue al baño a ducharse, quedándome solo con María, algo que había deseado desde el momento que hicimos sexo por la cam. Me la follé a la manera "tradicional", yo encima, y dándolo todo, mientras ella no paraba de gemir, ni de decir "fóllame, fóllame". Una de las veces me agarró, y me dijo al oído: "estaba deseando meterme una polla joven y tan dura como la tuya, así que no me decepciones", y eso intenté.

En un momento, le sugerí el darle por el culo, y accedió, la estaba cambiando de postura cuando César salió del baño, momento que coincidió con mi polla a punto de embestirla. A lo que César dijo : "ya van por ahí...yo también quiero". Reímos. Empecé a follarme a María por el culo, mientras César se iba poniendo nuevamente cachondo. También me corrí en su culo, de manera increíble. César se acercó y comenzó a darme un morreo, mientras mi polla desahogada, permanecía dentro del culo de María.

Me levanté y fui a ducharme, y ellos siguieron... María era una máquina del sexo, tengo la sensación de que podría pasarse horas. En la ducha me relajé bastante, mientras oía los gemidos de uno y de otro, y pensé "vaya espectáculo que estamos dando al hotel" jeje

Cuando salí del baño, César estaba a cuatro patas, con la cabeza hundida en una almohada, y María le metía dos dedos por el ano, mientras soltaba saliva en el mismo de vez en cuando. Mi polla comenzaba a levantarse de nuevo por la escena. Cuando estuvo dura me acerqué, y le dije a María que me dejara... y empecé a follarme a ese hombre hasta ahora para mi desconocido, mientras María se sentó en el sillón a mirar y tocarse sus gordas tetas.

César, en un momento me pidió que parara entre gemidos, y dijo que quería cumplir una fantasía, que era hacerle una "doble penetración a María". María sonrió y dijo: "vale, porque si no es hoy, va a ser difícil, porque cachonda como hoy, pocos días" y rió.

Me tumbé boca arriba, y María vino a ponerse como si fuera una jinete encima de mi polla, mirándome a los ojos de cerca, poniendo sus labios cerca de los míos, y presionandome con sus tetas mi pecho. César acudió por detrás, y con la misma suavidad que a mi, comenzó a metersela por el culo mientras yo permanecía con mi polla dentro de su chocho.

Así, en un coordinado movimiento, nos corrimos los tres, y descansamos hablando de lo ocurrido tumbados sobre la cama. Me quedé algo dormido, y cuando desperté era ya casi de madrugada, y ellos se habían ido. Pensé por un momento que lo habia soñado, pero el olor a sexo de aquella habitación, era indudable...

Hoy domingo, escribo este relato, y he tenido que pararme a masturbarme, y ahora no sé si volverlos a llamar o esperar a que me llamen, ya os contaré.

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Categoría: Sexo con Maduras | Comentarios: 1 | Visto: 5769 veces

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