Cuando me mudé a mi nuevo barrio, lo primero que hice fue tratar de conocer a todas mis nuevas vecinas; yo tenía 27 años, me faltaba poco para casarme con Beatriz y a pesar de tener muy buen sexo con ella, mis hormonas estaban alborotadas y mis mejores pensamientos eran poder cogerme a todas las mujeres que se cruzaran en mi camino la mayoría de mis nuevas vecinas eran mujeres mayores y con varios hijos, pero había una que se destacaba nítidamente entre todas: se llamaba Victoria, era de raza...
negra, según supe mas tarde tenía 39
años o sea 12 más que yo, pero tenía todo donde lo que tiene que tener y la verdad era un monumento caminando: un hermoso par de tetas, unas terribles piernas y que decir de su culo, era una constante tentación para verlo, admirarlo y tocarlo.- Tenía un hijo de cinco o seis años de raza blanca, ya que su marido también lo era; ella era muy simpática y a los pocos días de mudarme ya empecé a saludarla como si de mucho tiempo atrás la conociera.- Trataba por todos los medios de iniciar alguna conversación, pero siempre por alguna razón se cortaba y me quedaba con ganas de averiguar acerca de ese bombón que cada día me calentaba más con su sola presencia.-
Un día la veo salir con su hijo de la mano, rumbo hacia la placita del barrio; pensé que esa iba a ser mi oportunidad para saber acerca de ella; fui por otro lado y entonces “de casualidad” nos encontramos mientras yo cruzaba la plaza.- Me paré para saludarla simulando sorpresa; ella estaba sentada en un banco mientras miraba los juegos de su hijo; yo empecé a charlar y como ella se enganchó con la conversación, yo le pedí permiso y me senté a su lado.- Charlamos de muchas cosas, me contó que su esposo era de raza blanca por eso su hijo había salido blanco, ella de antecesores africanos de los cuales había heredado su color de piel; la verdad que yo la miraba embobado porque sus curvas me mareaban; fuimos ahondando la conversación, le pregunté como era su relación de pareja con su esposo y me dijo que era de lo más normal, como la vida de una pareja con diez años de casados; solamente los destacaba un detalle en su rutina; eran una pareja normal desde las 3 de la madrugada de los días domingo hasta las 10 de la noche de los sabados de todas las semanas; a esa hora de los sabados, de acuerdo a un convenio que habían establecido ellos, podían pasar tres cosas: 1) que salieran los tres juntos con el nene (nunca lo dejaban solo bajo ninguna circunstancia).- 2) que se quedaran los tres en casa.- 3) que el esposo saliera por su cuenta desde las 10 de la noche hasta las 2 de la mañana.- 4) que hiciera lo mismo Victoria.-
Las salidas de ellos dos no se podían superponer, si salía uno, el otro debía quedarse en casa y si uno había salido al sábado anterior, debía dejar lugar para el que no había salido.-
Durante esas cuatro horas, ellos dos eran libres de hacer lo que quisiera, siendo la única obligación estar en su casa de vuelta a las dos de la madrugada como máximo.-
Me llamó mucho la atención esta forma de proceder y le pregunté si en ese lapso cada uno le podía ser infiel al otro sin ningún problema y ella me dijo que durante esas cuatro horas los dos eran dueños de sus actos y el otro aunque lo supiera, no podía decir nada.- Vi una posibilidad de aprovechar un sábado con ella, pero me dijo que también formaba parte de ese acuerdo que ninguno de los dos podía adelantar donde iría ese sábado, pero que solo podría ir a alguno de los cuatro locales bailables ubicados en la zona; le dije si no me podía adelantar donde iría la próxima vez y cuando sería.- Me dijo que sería el próximo sábado pero que no podría adelantarme a donde iría.- Me quedé con la espina y empecé a idear la forma de saber a donde iría Victoria a gastar sus cuatro horas de libertad.- Entonces pensé que lo mejor sería hacer guardia cerca de su casa esperando que saliera y cuando saliera seguirla con mi coche hasta saber donde iría ella; el ´sabado me puse en espera hasta que a la diez y pocos minutos la veo salir con un pinta de puta que rajaba la tierra; subió al colectivo y yo seguí a este a poco distancia; cuando la veo bajar ya supe a que boliche se dirigía, apuré el coche, fui a un estacionamiento donde lo dejé y me dirigí decidido hacia el coliche que ella había elegido.- En cuanto entré tuve que acostumbrar mi vista al sitio, por que estaba todo muy oscuro y había ya bastante gente; cuando me acostumbré pude ver a Victoria sentada a una mesa, quizá esperando algún hombre con el que se habría citado; apuré mis pasos, llegué al lado de ella y ella quedó muy sorprendida; enseguida le dí un beso muy cerca de los labios y le pedí permiso para sentarme a su lado.- Me dijo que me sentara y me preguntó que hacía en ese lugar: le dije que había llegado para estar con ella, arrimé más mi silla al lado de ella y le pasé mi brazo sobre los hombros; ella no dijo nada, se dejó abrazar, la apreté contra mi y empecé a besar detrás de sus orejas y en el cuello; ella se estremeció ante mis caricias; mientras la besaba fue bajando las manos hasta que me aferré de sus dos hermosas tetazas al tiempo que le decía que mi sueño era cogérmela.- Enseguida nos pusimos de acuerdo, salimos del local y fuimos directo a mi coche para dirigirnos al hotel más cercano, donde llegamos entre medio de abrazos y besos.-
Cuando entramos en la habitación nos empezamos a desnudar y cuando ella quedó completamente desnuda, supe que la realidad superaba a la imaginación, estaba muchos más buena de lo que yo imaginaba; yo metía mano por todos lados, ella aceptaba mis toqueteos porque le gustaban y enseguida me pidió que la cogiera.- Para eso se recostó, se abrió bien de piernas y pude ver esa concha negra toda depilada: era la primera negra que me iba a coger y mi pija estaba tan grande que ni yo la reconocía, me puso un forro y entonces me fui con todo arriba de ella, de la puse hasta el fondo y empecé a bombear; ella seguía mi ritmo y también se iba calentando, hasta que en medio de grandes gemidos tuvo su primera acabada, retorciéndose en la cama.- Me dijo que le había gustado mucho mi forma de ser, pero quería que ahora acabara yo; para eso se empezó a mover como una hembra en celo, logrando en poco rato hacerme llegar a un polvo glorioso.- Me saqué el forro, y mientras yo descansaba para recuperarme, le dije a Victoria que me chupara la pija; no se hizo repetir y me agarró la pija y con la lengua la empezó a limpiar hasta que la dejó perfectamente limpia y lista para empezar nuevamente.- Ya se habían hecho las 12 de la noche, así que todavía nos quedaba bastante tiempo para otra buena cogida; entonces me colocó otra forro, me recostó en la cama y se subió arriba mio, cabalgándome como la mejor amazona del mundo; a mi me encantaba esa pose, pero tenía en mente, ponérsela en el culo, así que la dice descabalgar, nos quedamos acostados con mi pija dentro de su concha y me fui moviendo para acomodarme y quedar al estilo cucharita; así como estábamos le metí un dedo en el culo y al ver que ella no decía nada, cuando nos quisimos acordar ya toda mi pija estaba metida dentro de su culo, gozando ella junto conmigo y llegando los dos a un orgasmo simultaneo que celebramos con muchos besos y caricias.-
Nos fuimos a bañar los dos juntos, gozamos de nuestros cuerpos, era increíble el cuerpazo que tenía Victoria, disfrute del mismo durante un rato largo, porque para estar mas tiempo juntos, acordamos que yo la llevaría hasta muy cerca de su casa dentro del horario establecido.- Llegamos, nos dimos muchos besos mientras yo seguía metiendo mano, aclaramos que para que vuelva a suceder tendría que esperar mi turno ya que fuera de ese horario ella era una señora de su hogar muy respetable por cierto.-
Cogimos varias veces más pero me costaba encontrarla los sábados y no pude encontrarla, gozamos los dos al máximo. Si en alguna ocasión la puedo localizar en ese horario, tengan la plena seguridad que no dudaré en volver a cogerla.-había ninguna posibilidad de engancharla fuera de ese horario, pero las veces que pud
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