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Señora cumple fantasías sexuales de su hijo

Enviado por Bangabandu el 18/11/2009

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Señora cumple fantasías sexuales de su hijo Publicado el 18/11/2009, por: Bangabandu

Tony, Core-back de futbol de la universidad, descansaba en un sillón de la sala, con media pierna en férula. Un golpe muy fuerte lo tenía leyendo revistas deportivas. En casa le reclamaban que usara desde hacía una semana short y camiseta del equipo, con el número 11. Lo irritaban sus afirmaciones de que era para confortarse, pues era verdad.

La madrastra de Tony, Sonia, de unos 40 años, en un corto traje sastre ajustado, entró llevando una bandeja con el almuerzo.

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/> -Abre los ojos, haragán -avisó innecesariamente-, no quiero que se enfríe.

El chico picó la fruta, desganado, pero fijándose en lo bien que lucía su joven mamá en ese traje.

-¿Cómo vas con la pierna? –dijo ella, tomando un frasco con loción-, te daré la terapia antes de irme.

El chico iba a reclamarle, pero ella lo interrumpió, poniéndose loción en las manos.

-Desde que estás en ese equipo de fútbol no se te ve en casa. Cada sábado que tienes partido estoy precupada porque te fracturen.
-No pasa nada.

Sonia se puso en cuclillas frente a él, separándole las piernas por las rodillas. El chico se intranquilizó un poco por esa acción, que sintió extraña. Ella no lo había hecho así las otras veces. Parecía tocarlo con intención.

-Debes tener cuidado –advirtió ella, frotándole vigorosamente las piernas-, esta vez te lastimaron, a la siguiente quién sabe qué te pase. Sería mejor que dejaras el equipo.

-No lo haré –respondió hosco, pero algo agitado por las manos de Sonia.

Con la falda subida por acuclillarse, Sonia dejaba ver sus anchos muslos sin medias. Tony no pudo evitar mirarle las piernas, ella concentrada en restregarle los ligamentos. El escote de su blusa mostraba el nacimiento de los senos. La señora era guapa. Tony era hijo de su tercer esposo.

Tony se intranquilizó más, movido por el frotamiento de Sonia, que le daba calor en las piernas. Los pezones de ella se dibujaban en su blusa. Sonia no llevaba sostén. El chico se hizo muy consciente de sus manos suaves, sobándole los muslos por adentro. Sonia tenía la cara justo enfrente de la entrepiernas del chico. Tony se alarmó al sentir que empezaba a tener una erección. No quería que Sonia lo viera así... aunque la idea de que su madrastra le viera el miembro erecto, lo excitó más.

Las manos de Sonia subieron más por las piernas de Tony, frotando. El pene y los testículos de Tony saltaban por el masaje y el chico controló un jadeo. Los dedos de ella le rozaban los testículos. Sonia continuó, como sin darse cuenta de que el miembro de Tony crecía visiblemente.

-Leí en “Amas de Casa” sobre manejo de chicos problema... contigo no servirá. He estado pensando cómo retenerte más en casa.
-No soy... un niño... –replicó, ya alterado por los dedos de Sonia.
-Tú ya eres un adulto joven, por eso pensé en algo más efectivo.

Tony saltó cuando Sonia detuvo las manos, clavándole las uñas en la parte interior de las piernas, casi en la erección que le palpitaba.

-Un equipo de futbol es peligroso, Tony –suspiró ella fastidiada, viéndolo a la cara-, quiero que lo dejes.

La erección del chico creció escandalosamente, endureciéndose. Sin perder su aire de reproche, Sonia metió una mano en una pernera. El chico tembló. Sonia dejó la mano ahí, tocando los vellos y mirándolo a los ojos.
-No quiero que me tengas preocupada. ¿Es tan difícil que me complazcas?
-... yo... yo...

Ella le metió el brazo hasta el codo en la pernera del short y apoyó los dedos en los testículos de Tony. El contacto insinuante hizo que el chico se agarrara del sillón.

-Eres un egoísta –amonestó ella- ¿Sabes que haría yo por ti?
-No -Tony exhaló el aire que contenía-... no...
-Enséñamela, Tony –susurró Sonia-. Sácatela delante de mí.

Jadeando, el chico se metió presuroso una mano en la bragueta. La sacó sujetándose el miembro, descaradamente erguido. Los ojos de Sonia exploraron la erección. Presenciar a Sonia viéndole el miembro en ese estado lo endureció, provocándole una satisfacción que aumentó con las palabras de Sonia.

-Una madre de familia es capaz de todo, Tony, ¿me entiendes?
-... no... yo... quién...

Con cara de reproche, Sonia le empuñó firmemente la erección. El placer de Tony fue instantáneo. La mano de Sonia era muy suave, proporcionando al miembro una sensación gratísima. El chico puso los ojos en blanco. “¡Ahh...! ¡Me está agarrando la verga!”, pensó, temblando. “¡Me la paró para agarrármela...! ¡Ahh, ahh...!”
-Lo haría aquí, Tony –dijo Sonia, viéndolo retorcerse al apretarle el miembro con su tersa mano de largas uñas pintadas de rojo-. Donde más te gusta.

Mirando a Tony a los ojos, Sonia empezó a friccionarle la erección arriba y abajo. Tony arqueó la espalda, gritando. Ella continuó sobándole enérgicamente. El chico tenía fantasías con el buen cuerpo de su guapa madrastra. Una era que ella lo masturbara. En otra, la manoseaba cuando iba al trabajo. En una más, ella le mamaba en casa. Sonia le cumplía una al acariciarle el miembro, mirándoselo.
-No me gusta que pases fuera de casa tanto tiempo, Tony.

Para mayor sorpresa y satisfacción del chico, Sonia se arrodilló poniendo las manos en el suelo. Sonia se introdujo en la boca la enrojecida punta del miembro de Tony. Sentir la cálida boca en el pene, lo hizo gritar y separar las piernas. Sonia puso la lengua bajo la erección, empujándose contra el paladar, frotando con éste la cabeza del pene asintiendo con la cara.
-Ahh, ahh... qué haces... –casi sacaba la lengua, retorciéndose.

Sonia se sentó junto a él volviendo a sobarle la erección, mojada con su saliva. Enardecido, Tony la tomó por las caderas, gozando los dedos que le apretaban la erección en varios puntos. El chico llevó las manos a la ajustada falda, remangándola a jalones y descubriéndole las piernas. Él subió las manos por las torneadas piernas de Sonia, palpándole los muslos.

-Deja el equipo, Tony -le susurró-, ya sabes qué te daré a cambio.

El chico metió las manos debajo de la falda, llenándose las palmas con las robustas nalgas de Sonia. Ella respondió con un apretón en el miembro.

-¡Sí... sí... lo dejo! –grité el chico- ¡Lo prometo! ¡Dejaré el equipo hoy! ¡No le la sueltes!
-¡Mhh! –Sonia lo animó con un repentino apretón en la raíz del pene.

Recargada en el respaldo, sonriendo Sonia se dejaba restregar las piernas, mientras la daba besos en los labios. Lamiendo la lengua de Tony, Sonia le apoyó un dedo en la punta del pene, moviéndolo adelante y atrás. El chico gritaba.

-¿Qué quieres, Tony? –preguntó, picara- ¿Qué quieres hacerme?
-¡Levántate, quiero tocar más tu cuerpo!
-Ahh... ¿quieres el cuerpo de tu cachonda mamá? -con el dedo, Sonia hizo dar círculos al miembro- ¿Se te ocurren ideas conmigo... yo y –susurró-... esta verga?
-¡Ohh, sí, muchas...!
-¿Cómo qué, manosearme sin que me pueda defender? ¿Quieres jugar a eso?
-¡Sí... sí!
-Hazlo –Sonia separó las piernas, mostrando las bragas- ¡Manoséame! ¡Me dejo! ¡Hazme lo que quieras!

Tony se le encimó, tomándola por los senos y besándola. Sonia lanzó un gemido. El chico enterró una mano temblorosa entre los muslos de Sonia, que abrió más las piernas para que el chico le sacudiera el pubis como quería. “Mhh...!”, le susurró Sonia al oído. “¡No sabía qué querías hacerme esto...!” El chico le mordía la comisura de la boca, que Sonia abría. Esa abertura le hizo pensar en la vagina de Sonia. Enrojecido hasta las orejas, Tony jadeaba sintiendo cómo le arrugaba el traje sastre que le excitaba. La alzó más la falda al amasarle las nalgas, recibiendo incitantes apretones de los dedos en su erección. Sonia vio las temblorosas manos del chico desabotonándole la blusa. Él la abrió y sacó los pechos de sonrosados pezones. Sonia se miró los senos en las manos del chico.

-Hagámoslo más excitante -le susuró ella al oído y cambió la voz, actuando-... ¡No, Tony... espera, espera... no me agarres tanto...!

Para excitarlo más, Sonia actuó como entendió que él la fantaseaba, lo cual era fatalmente cierto. Se levantó y Tony la siguió hasta detenerla, de espaldas. Con la falda plegada y la blusa abierta, Sonia se entregaba a las manos de su voraz hijo, que la palpaban por todas partes. Aunque gozaba como nunca, Tony mostraba cara de angustia. Sujetándole uno de los pechos, la arquéo recargándole las nalgas en la erección. Sonia dejó caer el cuello en un hombro de Tony, dejándose meter una mano ente los muslos, que ella separó maliciosamente.

-¡Ahh... Tony... qué quieres hacerme...! ¡Ahh... no...! ¡Aácame la mano, Tony...! ¡No me manosees tanto...! ¡Oh Tony... no!

Con la blusa abierta, Sonia adelantó la espalda, facilitando que las manos le apretaran los senos, cerrando los ojos y jadeando.

-No, Tony, deja de manosearme... no me manosees... por qué me agarras así... no... para.. Tony, suéltame, suéltame... estoy casi desnuda –dijo con la mirada extraviada, incitándolo-... mm, Tony, no me manosees tanto... no me agarres las tetas... Tony, por favor... te dije que nada más un rato... no, Tony... ya no me agarres... ya no sigas, Tony...

Tony había olvidado su férula, pero no podía estar más de pie. Con una mano del chico entre sus piernas aferrándole el pubis y la otra estrujándole los pechos, Sonia sonrió al sentir el endurecido miembro en las nalgas. Había puesto a Tony como loco. Sonriente y despeinada, Sonia se dejó empujar a la recámara del chico.

-Allá –resopló él-... sigamos allá...
-¡Sí, Tony! –dijo Sonia, con las cejas curvadas de maldad- ¡Vamos a la cama!

Tony cayó en su cama, con las piernas colgando. Sonia le quitó el short entre las paredes con afiches de jugadores de futbol y cantantes de trash. Ella le subió la playera con el número 11, dándole besos ruidosos en el tórax y bajando. Los labios húmedos de Sonia llegaron al estómago. Los gemidos de Tony eran casi doloridos cuando Sonia se arrodilló y le pasó la lengua en los testículos.

-... tu boca... hazlo... por favor...
-¿Quieres que te mame la verga? –lo miró, sonriente- ¿Es otra de tus fantasías conmigo, Tony, que te mame el palo?
-¡Ooh, sí... siempre he querido que me la mames!
-Esta bien! Vamos a darle gusto!

Se escuchó abrirse la puerta de la casa y taconazos. Vero, la hermana de Tony, preguntó a gritos quién estaba. En la recámara cerrada, la boca de Sonia tomó forma de campana rodeando al miembro y succionándolo cumplidamente. Jadeando al oír los pasos hacia su puerta, Tony vio Sonia aplicándole la boca al endurecido pene con las mejillas hundidas, complaciéndolo.

-... sigue mamando, sigue... chupa, chupa... no pares, no pares...

El chico fruncía la sábana con las uñas. “¡Oh, qué bien lo hace...! ¡Mejor de lo que pensaba!”, se decía enardecido. “¡Qué duro mamas! ¡Sigue, sigue!” La erección era tironeada en la boca de Sonia por mamadas potentes.
-¿Están ahí? –preguntó Vero al otro lado de la puerta- ¿Qué hacen?

En vez de responder, Sonia succionó más fuerte la erección, haciendo que el chico pusiera los ojos en blanco. Él la tomó de la cabeza.
-... sigue... así, así... cómetela, sigue comiéndote mi verga, mamá...

La chica esperaba afuera impaciente, tamborileando con un pie.

De rodillas, Sonia se juntaba los senos, cobijando la erección de Tony en la delicada piel. Alzándose y cayendo en la cama, el chico se friccionaba la erección entre los senos.

-¡Ohh... qué ricas tetas! ¡Cómo me aprietas!
-¿Qué están haciendo, puedo pasar?
-No pases, estoy viendo un asunto con tu hermano –respondió Sonia viendo a la puerta y apretando la erección con los pechos-. ¿Qué quieres?
-... ahh... qué tetas... -el pene se hinchó entre los erguidos senos, que mostraban los pezones.
-Sólo quiero un permiso, dime o entro.
-... por favor –susurraba él-... no pares... así, así...

El chico empujaba la pelvis desaforadamente en la cama, haciéndola saltar al friccionarse la erección en los senos que se le ofrecían tan abiertamente. Sonia se recargaba en él, apretándole la erección con los pechos, sacudida por las embestidas de Tony. El chico tenía la mirada perdida, enloquecido por esa forma de masturbación. “¡Mhh! ¡No puedo creer que me tenga la verga en sus tetas!”, pensaba Tony. Sonia juntaba sus pechos presionándo la erección que subía y bajaba entre ellos, viendo a la puerta, sacudiéndose.

-... apriétame más –jadeó Tony-... así, mamá, así... aahh... qué rico... aahh...
-... cógelas, así, cógeme las tetas... –repetía ella- cógemelas Tony...
-¿Qué es ese ruido? –preguntó Vero-
-¿Qué permiso quieres? Estoy atendiendo a tu hermano -Sonia gritó.
-Al cine –contestó Vero-. ¿Puedo llegar a las doce, qué dices, mamá?

El chico se retorcía en la cama, jadeando porque Sonia subió a la cama. Ella se colocó invertida sobre el chico, poniéndole la vagina en la cara. En esa posición apretada, el chico lamió la vagina. Sonia lo agobiaba voluptuosamente al recargarle las nalgas en la cara. Era muy dominante. Era igual con Vero, quien debía pedir permisos pese a ser mayor que Tony.

El chico sintió un líquido espeso y frío en el miembro, que se lo endureció más. Sonia había traído el frasco de la bandeja del almuerzo y aplicaba su contenido a la erección. El chico lamía la vagina y puso los ojos en blanco. “¡Ohh, me está poniendo miel...! ¡Ohh!”

- Mh... ¿qué dices, Tony? –Sonia esperó nada y respondió- Mh... vete, Vero –dijo, lamiendo la erección donde chorreaba la miel-, dale las gracias a tu hermano.
-Okey –suspiró Vero, irónica-, gracias... Tony...

Cuando la puerta de la casa se cerró, rápidamente Sonia se metió de nuevo el miembro en la boca, comiéndose la miel. Después de la pausa, la boca de Sonia se le hizo más placentera.Tony le enterró los dedos en las nalgas, soltando la cabeza en la cama. De reojo vio los zapatos de tacón alto de Sonia. Las redondas nalgas de Sonia engullían el dedo del chico, mamándole la erección con grandes movimientos de caleza.

-¡Mff! -ella le sorbía la rígida erección- ¡Sí que la tienes grande! ¡Mff!
-¡Ahh, ahh, así, así... me desmayo...!
-Mhh, que bien sabe tu verga con la miel! ¡Te la voy a limpiar bien!
-¡Así! ¡Límpiala, límpiala! ¡Cómetela toda! ¡Ahh!

Volteándose, Sonia se puso a horcajadas y tomó el miembro que había limpiado con chupetones, llevándolo a su vagina.
-También quieres esto, ¿cierto?

Sonia se sentó en el miembro, enterrándose la erección. Tony lanzó un rugido al sentir la erección dentro de la vagina caliente y mojada.
-¿Así, Tony, está bien así?

Sonia alzó las nalgas, dejándose el miembro dentro hasta la mitad. Lo masajeó y se sentó completamente, refregándolo en la base. Sonriendo, Sonia se miró las nalgas, moviéndolas atrás y adelante.

-¿Te la jalabas, pensando que me metías la verga?
-Sí, sí... mucho...
-¡Mh, Tony... ya la tengo adentro!
-Ahh... qué nalgotas tienes...

Sonia se sentó más en el miembro, pero se detuvo bruscamente. Tony la miró desconcertado y balbuceando que siguiera, pero ello no lo dejó hablar. Sonia cambió la cara por una de furia. Era el momento de mostrarle sus intenciones con el chantaje sexual.

-¡No sólo dejas el equipo hoy –le gritó Sonia-, desde ahora harás lo que te ordene! ¡Promételo o me quito! ¡Dime si vas a obedecerme! ¡Si no, no volveré a dejar que me folles como ahora, no haré nada para ti, aunque me ruegues!
-Ahh, ahh –gritó, aferrándola de las robustas nalgas-... esto fue una trampa...
-¡Harás todo lo que yo te diga! ¡Promételo!
-¡Sí, todo! –gritó suplicante, clavándole los dedos en las posaderas y empujando la erección en la vagina, pero ella seguía quieta- ¡Haré lo que me ordenes! ¡Lo que me digas...! ¡Lo prometo...! ¡Muévete, te lo ruego, muévete...!

Sonia se acostó en la cama, recibiendo los empellones de Tony en la vagina. la tomó por los senos. Se envaró, sudando y pensando “¡Ohh...! ¡Me voy a venir muchísimo...!” Sonia se tomó las piernas, abriéndosela más,

-¡Ohh, Tony, ohh, que es esto...! –gritó, actuando de nuevo.
-... haré lo que me ordenes –susurró el, perdido-... lo prometo, lo prometo...
-¡Ayy, Tony, ayy! ¡Me vas a hacer sufrir demasiado en la cama!
-Cuando se vaya tu papá vendremos a la cama, querido.. –el miembro entraba y salía de su vagina como un pistón- ¡Voy a dejar que me la metas!
-Ahh, sí... ahh...

Sonia se entregaba a su hijo, saltando por la fuerza de las embestidas. Se mostró ansiosa y suplicante para manejarlo mejor.
-¡Sigue, Tony... sigue...! ¡Por eso te quiero... sigue...!

Sonia sabía que haciéndolo eyacular lo tendría completamente en sus manos. Jadeaba moviendo la cabeza en la almohada.
-¡Ya, Tony, ya! ¡Vente! ¡Vente por favor! ¡Ya no aguanto! ¡Me acabas el coño!

Sacando la lengua, Tony introdujo todo el miembro.
-¡Así, querido, vente en el coño de tu mamá! ¡Déjale la leche adentro!

Tony puso los ojos en blanco y estalló hundido entre las piernas de Sonia, que gritó penetrada tan fuerte que saltaba en las sábanas. El miembro latió desbocadamente, expulsando el semen en la vagina donde estaba preso. Tony rugía. Sonia agitó las caderas con furia, sonriendo perversamente.
-¡Ahh, ahh! ¡Qué rico! ¡Ahh!

Tony cayó en la cama, dejando el equipo de futbol y volviéndose el esclavo de su perversa madrastra.

Calificación: 5 | Votos: 1
Categoría: Sexo con Maduras | Comentarios: 1 | Visto: 49509 veces

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Fotografia de jonat
jonat

EL RELATO ESTA BIEN ESTRUCTURADO. LOS DETALLES SON LOS MAS EXITANTES ...EL FINAL ESTA QUEMADO, REPETIDO, HUBIERA TERMINADO DE UNA FORMA QUE NADIE SE LO ESPERABA. (disculpas por lo atrevido)

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rocco30

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