Estamos besándonos. Voy a mamársela. Me encanta su verga, está deliciosa. Sentir cómo crece en mi boca, sentirla endurecerse. Lamerle el glande, succionarlo, saborear las gotitas que salen de él cuando está muy excitado. Empuñarla y sentir sus venas cómo laten. Poco a poco me la meto más y más. Le agarro los testículos, se los aprieto, se los acaricio. Masajeo su perineo, ese pedacito entre los testículos y el ano. Le encanta. Gime. Se pone de pie y me hinco frente a él. Le fascina ver cómo se...
la chupo desde arriba.
Yo lo miro inocentemente con mis ojos grandes, una mirada infantil. Se excita más y más. Soy una niña lamiendo su helado. Un helado de carne, jaja. Gime más y me agarra del cabello. Me empieza a empujar la cabeza, él me guía. Me la empuja muy duro, me entra hasta la garganta. Hago arcadas, siento náuseas. Empiezo a salivar más y resbala más fácil, más rico. Me la como toda entera. Mueve su cadera como si me estuviera penetrando, pero es mi boca lo que siente.
Mi lengua, mis dientes. Me la empuja más y más adentro a pesar de las arcadas. De pronto y sin que él lo espere, me relajo. Mi garganta cede y le abre paso a esa rica verga penetrándome oralmente. Ahora sí la tengo toda en la boca, garganta profunda. En ningún momento hemos dejado de mirarnos, y él se ve excitado, sorprendido. He estado practicando. La tengo toda adentro hasta la garganta, y con mi lengua le lamo los testículos. Enloquece. Se le ponen duros, muy duros. Va a eyacular. Le oprimo el perineo y meto un dedo en su ano. Gime fuertemente, eyacula en mi garganta. Me aleja de él sin soltarme el cabello. Me encanta ver su cara durante el orgasmo. Me encanta saber que yo soy la culpable de ese placer. Y todavía más, me enloquece saborear su delicioso semen. Tibio y vizcozo, descendiendo por mi garganta. No hemos dejado de mirarnos ni un instante. Me pongo de pie y me sonríe sorprendido. Me limpio la boca con el dorso de la mano mientras salgo por la puerta con la persiana cerrada. "Oficina del director" se lee en el vidrio. En la sala de espera están los administrativos, y mis padres, sentados en una banca, felices y sonrientes. Me miran intrigados.
- Señores,- les dice - hablo en nombre de la institución cuando digo que será un honor para nosotros aceptar a su hija como estudiante del nivel medio superior. E igualmente me siento honrado al informarles, que ella cumple perfectamente con el perfil para obtener una beca completa. No queda mucho que decir, además de: bienvenida.
Papá y mamá me abrazan emocionados. La secretaria nos guía hacia su escritorio y me da las formas necesarias para llenar.
- Beca completa, eh. Tenemos cerca de 500 estudiantes, y únicamente 2 tienen beca completa. Felicidades, preciosa. Estoy segura de que eres una estudiante ejemplar.
Salimos de ahí, mis padres volados por el orgullo y la emoción.
- Lo lograste, mi vida. -dice mamá.
- Felicidades, hija. Todo esfuerzo tiene su recompensa. -dice papá. - Con el dinero que nos ahorraremos, te podremos pagar ese viaje que tanto quieres para tus quince.
Sonrío frenética de emoción mientras subimos al auto. Papá arranca. Esta noche cenaremos fuera.
:) Muy buen relato. Excitante, si. Gracias por compartirlo
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