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El preso

Enviado por veronique el 2/5/2010

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El preso Publicado el 02/05/2010, por: veronique

Me han detenido. Siento un profundo malestar. No sé como pero me han descubierto. Empiezo ha revolverme y consigo soltarme del poli que me sujeta pero me giro y veo que estoy rodeado, no tengo escapatoria. Me trasladan a comisaría y me encierran en una celda. Siento una tremenda impotencia. De repente comprendo que pasaré varios años encerrado en un lugar parecido ha éste y empiezo a gritar y a golpear la puerta del calabozo.

El juez ha dictado sentencia. Me declara autor...

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material de 20 violaciones consumadas con el agravante de uso de arma blanca y otros 7 intentos de violación con intimidación. Culpable de los cargos. 150 años de prisión en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad.

Fuí encarcelado en una prisión común antes de trasladarme a un centro psiquiátrico. Yo intenté apelar al juez para no ser ingresado en una prisión común hasta mi traslado al centro pero me había convertido en un desecho de la sociedad, los delitos que yo había cometido son los más infames que alguien podía perpetrar y hasta mi propio abogado se desentendió de mí no pudiendo llevar a cabo mi alegación.

En un penal común, los violadores como yo están muy mal vistos por el resto de los presos. De entre todos esos delincuentes, asesinos, estafadores, ... yo estaba en el peldaño más bajo. El primer día de mi encierro ya sabía todo el mundo cual era mi delito, los guardias de prisiones se encargaron de correr la voz para que todos lo supieran. Me marginaba todo el mundo. Yo pasaba los días muy asustado sin querer abandonar mi celda pero los guardias se encargaban de que saliese. En menos de una semana ya había sido víctima de 3 agresiones y nadie hacía nada por evitarlo.

Yo sé que tengo una enfermedad aunque lo que no sé es si hay cura. Nadie me veía como un enfermo, todos me veían como un ser despreciable que violaba a sus mujeres y yo lo único que quería era no hacerlo nunca más, que alguien me curase para no hacerlo nunca más. Escribí varias cartas en las que me arrepentía de mis actos y en las que admitía mi enfermedad pidiendo que por favor alguien curase mi mente enferma. Envié las cartas a varios doctores de psiquiatría y al ministerio de sanidad y al de educación.

Un día fuí sorprendido en los urinarios de la prisión por varios presos que antes de que yo me diese cuenta, habían cerrado la puerta por dentro y me tenían rodeado. Yo intenté tranquilizarlos hablandoles de mi enfermedad y de mi deseo de ser curado, pero ellos llevaban tiempo preparando este momento y no se iban a marchar por unas míseras súplicas de un ser despreciable como lo era yo. Me golpearon con violencia entre varios de ellos y después, enter 4 presos me pusieron de rodillas. El que parecía que llevaba la voz cantante se puso delnte de mí y se bajó los pantalones, un horrible hedor penetró por mi nariz que a punto estuvo de hacer que me desmayase. Ese tipo llevaba por lo menos un mes sin ducharse y olía a mugre. Se bajo también los calzoncillos y puso su sucio pene en mi frente. Yo intentaba girar mi cara para no tener aquella inmundicia cerca pero los chicos que me sujetaban me impedían cualquier movimiento. Después de restregar su polla por mi cara, os presos que me sujetaban me levantaron y me arrojaron contra un lavabo. El golpe fué tremendo y antes de que yo cayera al suelo me giraron y me introdujeron la cabeza dentro de la pila y me sujetaron con fuerza. Alguien encendió el grifo y el agua caía por mi cabeza de repente noté que estaban manipulando los botones de mi pantalon y seguido sentí un escalofrío recorriendo mis piernas. Me habían bajado los pantalones y los calzoncillos y mi trasero quedó despejado. Yo intenté zafarme de mis guardias pero me resulto imposible. Hoy muchas carcajadas mientras sentía que algo golpeaba una y otra vez contra mis glúteos. Entonces eso que sentía golpearme empezó a introducirse por mi ano, el dolor era inaguantable, yo contraía los músculos internos pero aquello estaba muy duro y entraba sin prejuicios partiendome en dos. Entró hasta dentro sin detenerse ni una sola vez y sentía un dolor dentro de mi como nunca antes lo había sentido. En un suspiro sacó su polla de allí dentro y grité poseido por el intensisimo dolor. Me taparon la boca y por un espejo vi la polla de mi violador, estaba llena de sangre. Perdí el conocimiento.
No se cuanto tiempo estuve inconsciente, pero cuando me reanimé seguía teniendo mi ano dolido y ardiendo. No hice más que moverme un poco y ellos volvieron a la carga. Otra vez empecé a sentir una polla introduciendose por mi ano. Decidí no hacer presión con mis músculos para ver si así disminuía el dolor penetrante. La polla se quedó dentro de mí durante un largo rato. Entonces alguien me giro la cabeza y ví que me apuntaban varias pollas a la cara, estas empezaron a expulsar semen y mi cara quedó impregnada con ese liquido pegajoso. Con un cepillo de dientes acercaban todo el semen a mis labios y yo les apreté fuerte para que nada entrase en mi boca pero me fué imposible y cedí a sus torturas para que me lo tragase. El sabor era salado pero tampoco me desagradó mucho así que cuando volvieron a la carga de nuevo, fuí yo el que les sorprendí abriendo la boca y lamiendome las comisuras de los labios. El que tenía la polla dentro de mi empezó a sacarla pero esta vez lo hacía más despacio. Yo volví a gritar de dolor y me taparon la boca. Los movimientos de mete-saca empezaron a ser más pausados y al cabo de un tiempo mi culo se fué adaptando al inquilino que ahora lo invadía. El dolor se fué transformando en placer y ante mi asombro el placer en gozo. yo no me lo podía creer. No se si era por mi mente enferma de sexo o por mi agotamiento pero empezaba a disfrutarlo. No se cuantas pollas más se comió aquella tarde mi culo, pero a medida que iban pasando yo necesitaba cada vez más tener una dentro. Habían despertado al ser oscuro que se esconde en mi interior que necesitaba violar a las mujeres pero que también gozaba siendo violado.
Durante 3 semanas fuí violado por los presos e incluso llegé a entablar amistad con uno de ellos que le pedía que me enculase cada vez que notaba el deseo de tener una polla dentro de mí. Al cabo de esas 3 semanas me trasladaron a un centro psiquiatrico de máxima seguridad. Pero eso es otra historia.

Calificación: 5 | Votos: 4
Categoría: Transexuales | Comentarios: 0 | Visto: 12544 veces

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