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El Hermano Mayor

Enviado por EroticoRelato el 28/11/2009

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El Hermano Mayor Publicado el 28/11/2009, por: EroticoRelato

Es curioso como a veces lo mismo de siempre, la misma monotonía, con ayuda de alguien te puede llevar a probar sensaciones y experiencias que buscándolas nunca llegan a ser tan placenteras a como lo son cuando ocurren de una manera esporádica y casi increíble.

El chico de esta historia apenas tenia vida social fuera de su empleo o su casa; dedicaba todo su tiempo a intentar ascender puestos dentro de su empresa o a cuidar de su hermano, con el que vivía desde que este abandonara...

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la vivienda familiar. Tampoco podría decirse que esa falta de relaciones se debiera a su aspecto o carácter ya que si hubiera que describirlo en pocas palabras se podría decir que se trababa de un joven alto y de cuerpo atlético, con facciones marcadas y unos ojos oscuros y penetrantes, y por otra parte también decir que era educado, elegante, y sobre todo elocuente, sin ser por ello aburrido. Por todas esas cualidades las pocas personas cercanas que tenía le insistían en que aprovechase su vida e hiciera lo normal para la edad que tenia, que era dar rienda suelta a sus instintos.

Una noche como otras tantas, y ahí es donde entra la monotonía, su hermano, harto de verlo sentado otro sábado, frente al televisor y rodeado de montañas de papeles, se dirigió hasta el y comenzó a reprocharle aquel tipo de vida que estaba llevando. Tras más de una hora hablando sobre ello el chico estaba consiguiendo que su hermano empezara a plantearse otra forma de seguir adelante, pero no lo terminaba de convencer, así que harto de tanta palabrería que no llevaba a ninguna parte le propuso hacer un trato que no podía rechazar, las condiciones eran sencillas, si esa noche conseguía pasárselo tan bien como para olvidarse de su trabajo durante unas horas debía comprometerse a realizar esas salidas nocturnas más a menudo. A el no era una idea que le entusiasmara demasiado, pero por acabar pronto con aquella charla acepto a regañadientes.

Tirando de su brazo consiguió despegarlo de aquel sofá y arrastrarlo hasta su cuarto. Mas tarde, ya estaban los dos listos para salir y disfrutar de aquella noche todo lo que pudieran. La primera parada la hicieron en un bar donde cenaron antes de seguir su camino, y mientras lo hacían la camarera no dejaba de mirar con demasiados buenos ojos al hermano mayor. Casi al final de la cena este se levanto de su asiento y se dirigió a los servicios, que se encontraban en un patio trasero colindante, y cuando aquella camarera vio que estaba a punto de entrar en ellos se acerco sigilosamente por detrás y cogiendo su mano, que estaba en ese momento sobre el pomo, le ayudo a abrir la puerta y lo empujó para llevarlo dentro. No dijo nada, tras mirarlo fijamente comenzó a besarlo mientras acariciaba su pecho por debajo de la camiseta. El, al principio reacio y después sumiso, hizo lo mismo con su pecho, pero apretándole fuertemente sus senos y pellizcando sus pezones una y otra vez. Estuvieron así un buen rato, hasta que el chico, llevado por la excitación bajó su mano izquierda para tocar la entrepierna de aquella “violadora”, apretada por aquellos vaqueros tan ceñidos; ella hizo lo mismo. Sus manos se movían frenéticamente masajeando aquellas partes de su cuerpo, pero de pronto, tras unos minutos así, la chica se separo bruscamente y calmando un poco la situación dijo que aquel no era el momento para lo que podía pasar; saco entonces una tarjeta del bolsillo de su pantalón y escribió algo por la parte de atrás, se despidió con otro beso y metió la tarjeta dentro de los abultados calzoncillos del chico, después simplemente se fue.

Cuando volvió a la barra su hermano ya había pagado la cuenta y estaba preparado para salir de allí y enseñarle lo que era una buena noche de parranda. No pudo encontrarla, a la camarera, al menos para despedirse.

Se les había echo bastante tarde y era ya casi media noche cuando entraron en el primer local. El ambiente no estaba mal, buena música, camareras guapas y muchas chicas por conocer, pero el, no dejaba de pensar en la camarera y en aquella inesperada visita dentro del servicio de caballeros. Su hermano que lo notaba raro desde que habían salido del bar insistía una y otra vez en que le contara que le ocurría, porque estaba como ausente, como pensando en otra cosa. Tanto interés y tanta insistencia terminaron por desesperar al mayor que termino contándole lo ocurrido. Entonces el lo miro con cara de incredulidad y desafiándole a demostrar su historia le pidió que le enseñara aquella tarjeta y lo que había escrito en ella la supuesta camarera. Tras hacerlo y verificarle que todo aquello había ocurrido, el joven no dudo en ofrecerle su ayuda para que terminara aquello que había empezado, y cogiendo la tarjeta, y leyendo la publicidad que llevaba impresa, propuso ir hasta el local que anunciaba.

Tardaron muy poco en llegar y plantarse frente a la puerta de aquel pub, quizás la incertidumbre sobre lo que pasaría o la desesperación porque pasara habían echo que sus pasos fueran mas ligeros y amplios. Avanzaron hasta la puerta, que estaba custodiada por un portero de enormes dimensiones, el cual al verlos aparto su voluminoso cuerpo para dejarles pasar. Una vez dentro llegaron hasta un largo pasillo que les condujo hasta otra puerta cerrada casi herméticamente, conforme se acercaban a ella el volumen de la música era cada vez mas notorio, y una vez la abrieron y la cruzaron quedaron boquiabiertos. Cientos de personas se agolpaban frente a un escenario, ocupado por un grupo de deaht metal, saltando y chocando unos contra otros, pero a pesar de lo que pudiera parecer en un principio el ambiente no parecía peligroso. Hombres y mujeres con atuendos mayoritariamente negros como chaquetas, camisetas, faldas…, pasaban de un lado a otro sin que dieran la sensación de intimidar. Después de hablarlo decidieron quedarse.

Llevaban casi una hora pegados a la barra, y bebiendo cerveza sin parar, cuando una chica, con el pelo teñido en parte fucsia, se acercó hasta el hermano menor y, dejando a un lado al otro, le propuso que tomara una cerveza con ella y unas amigas en una mesa en la otra punta del local. Entonces el mayor se adelantó y casi obligándole a que lo hiciera le replicó que no se preocupara por el, que luego se encontrarían; pero sus verdaderas intenciones eran otras. En cuanto lo vio alejarse lo suficiente con aquella chica de pelo teñido cogió su chaqueta y se dispuso a salir de allí cuanto antes, con tanta imprudencia que al darse la vuelta para dirigirse a la puerta golpeo a una chica que iba sacando un cigarro de un pitillera. Los cigarros cayeron esparcidos por el suelo y al agacharse, pidiendo mientras tanto disculpas, se fijo en la chica que acababa de golpear. Tenia el pelo negro largo y liso, y de sus pequeñas orejas colgaban enormes pendientes plateados; levanto entones la cabeza y pudo ver sus ojos, verdes y perfilados ampliamente de color negro, los labios también pintados de color oscuro y dos pequeños aros, uno en su ceja y otro en su labio inferior, además de una pequeña bolita, también plateada, en su nariz. Quedo asombrado de la extraña belleza de aquella chica.

Ella, al levantar la mirada y verlo boquiabierto se quedo en la misma situación, pero por otros motivos. Los dos se incorporaron y entones cogiéndolo rápidamente de la mano le pidió que le siguiera. Lo llevo hasta los servicios, y una vez allí con algo mas de tranquilidad le explico que no esperaba encontrarlo en aquel lugar, y el, extrañado, pregunto que si se conocían de algo. A tal pregunta la chica de ojos verdes le respondió que quizás era normal que con aquella indumentaria no la reconociera, pero que sabia la forma de hacerle recordar ante quien estaba, y cogiéndolo nuevamente de la mano lo empujo dentro de uno de los apartados de los servicios de las chicas, entrando ella después y echando el cerrojo.

La chica se giro, lo sentó en el aseo y se abalanzó sobre el besándolo apasionadamente y moviendo su trasero contra sus piernas. Sin necesidad de más explicaciones él comenzó a quitarle la chupa de cuero que llevaba puesta y tras hacerlo hundió su cara en sus enormes y apretados pechos; primero los beso, luego los lamió y termino levantándole la camiseta junto con el sujetador para morder sus pezones. Lamía y salivaba aquellas aureolas con tal énfasis que ella no podía hacer más que coger sus senos y apretarlos fuertemente contra su boca. De pronto, con un rápido y brusco movimiento se levanto de encima de el, bajo los vaqueros desgastados que llevaba y los suyos también; se volvió a sentar otra vez sobre sus piernas pero esta vez mirando hacia la puerta, y con ayuda de su mano hundió lentamente el duro miembro del chico en su húmedo y dilatado sexo.

Apoyándose con una mano en la pared y otra en la puerta empezó a mover sus caderas primero con movimientos circulares y después subiendo y bajándolas para penetrar una y otra vez dentro de su cuerpo aquel músculo duro y potente. El por su parte se afanaba en apretar y masajear aquellos lozanos senos que colgaban después de haberse desecho del sujetador, y pellizcaba con fuerza los pezones hasta volverlos duros y oscuros, después, tras un buen rato en aquella postura, tomo el cuerpo de ella y tras desprenderle totalmente de los vaqueros abrió sus piernas, y colocando los brazos bajo sus rodillas, las alzo pegando su espalda a su cuerpo para ser quien tomara las riendas de aquello. Hundía una y otra vez su miembro en aquella suave y caliente vagina aumentando el ritmo a cada minuto que pasaba, y la sensación de placer crecía a cada penetración, y cada golpe de su estomago contra las nalgas de ella arrancaba un gemido lleno de furia y excitación. Jadeaban al unísono los dos cuando ya casi notaban que el orgasmo estaba apunto de llegar, y entonces ella se levanto y apoyándose con las dos manos en la cisterna del aseo se ofreció para terminar aquello tomada por detrás. Dispuesto a complacer su petición se coloco detrás de ella y hundió nuevamente aquel músculo bombeante en su interior, y agarrándola por la cintura comenzó a golpear las caderas contra su trasero una y otra vez. Poco tardo en notar como el aterciopelado y ardiente sexo de la chica comenzaba a contraerse y a aumentar de temperatura, así que para conseguir el orgasmo que tanto buscaban golpeo aun más fuerte con sus caderas y entones ocurrió. Sus fluidos se mezclaron y un fuerte temblor sacudió sus cuerpos por completo dejándolos clavados en el sito, sin despegarse uno del otro; y un grito casi mudo fue lo único que se les pudo oír.

Al rato salían por la puerta de aquellos servicios, cogidos de la mano y con ganas de seguir disfrutando de la noche, cuando de pronto, otra chica, de indumentaria acorde al local y un extenso mechón morado en su oscuro pelo, se les acercó, y dirigiéndose a ella le replico que porque la estaba dejando sola, y que si esa noche estaba allí era porque habían quedado juntas. Ella solto la mano del chico, rápidamente la cogió del brazo y apartándola un momento estuvo explicándole algo que el no llegó a escuchar, tras eso las dos se dieron la vuelta y lo cogieron cada una de un brazo. Se acercaron a la barra y estuvieron allí horas, bebiendo sin parar todo tipo de licores, desde cerveza hasta chupitos de fortísimos sabores, y durante ese tiempo no se molestaron ni en presentarse, todo parecía ir tan bien así que cada uno en sus pensamientos no lo vio necesario.

Amanecía lentamente y el local se vaciaba cada vez mas, y mientras apuraban los últimos tragos que les quedaba a las copas la chica de ojos verdes se acercó al oído de el y susurrándole le pregunto que porque no les enseñaba a su amiga y a ella la casa donde vivía, y él, que hacia rato había visto marcharse a su hermano acompañado de la chica de pelo fucsia, acepto sin ninguna duda.

Al llegar a casa las dos chicas no tardaron en proponerle que les enseñara su habitación y al llegar a ella se lanzaron sobre la cama quedandose tumbadas una junto a la otra y riendo a carcajadas, claramente por los efectos del alcohol. A el por su parte no le había sentado tan bien beber tanto, así que diciéndoles que se pusieran cómodas mientras el buscaba algo mas de bebida entorno la puerta y bajo a la cocina. Estaba exhausto y para calmarse un poco lleno un vaso de agua y se sentó en una de las sillas de madera de la cocina, el reloj del horno marcaba las seis y treinta y cinco de la mañana de aquel domingo, y entonces sus ojos se cerraron un momento. Cuando los volvió a abrir miro de nuevo el reloj, que ya marcaba las seis y cincuenta y cuatro, alarmado, por haberse quedado dormido casi veinte minutos dejando a aquellas dos chicas calentado su cama, se incorporo rápidamente y subió a toda velocidad las escaleras, y entonces, al llegar arriba, le pareció oír que la puerta de la habitación se cerraba; se acerco lentamente, pero estaba entreabierta, tal como la había dejado; miró entones hacia la puerta de la habitación su hermano, que si estaba cerrada, y acercándose despacio la abrió, pero no encontró nada, todo estaba a oscuras y en silencio. Cerró de nuevo aquella puerta y se dirigió hacia el interior de su cuarto.

Jamás podría haber imaginado lo que se vería al entrar en su habitación. La luz estaba apagada y solo una pequeña lámpara sobre la mesita de noche alumbraba minimamente. Sobre la cama, dos hermosos cuerpos desnudos se entrelazaban entre si y las manos de ambas corrían por ellos tocando y rozándolos. La chica de ojos verdes, tumbada sobre su amiga, lamía los labios vaginales de esta mientras introducía y sacaba lentamente uno o dos dedos dentro de ella, la otra por su parte hacia lo mismo, pero poniendo mas hincapié en salivar y rozar con su índice el clítoris de su compañera. Anonadado por lo que estaba presenciando esperó junto a la puerta hasta que la que ocupaba la parte superior alzo la cabeza y al verlo le pidió que se aproximara. Una vez estuvo junto al filo de la cama, ella, mientras su amiga seguía en su labor, lo agarró de sus pantalones, los desabrocho y los dejo caer al suelo; hizo después lo mismo con los calzoncillos, y una vez tuvo delante de su cara el duro miembro del chico lo cogió con su mano derecha y acercando su boca lo hundió en ella, comenzó entonces a jugar con su lengua y a lamer el glande del chico mientras lo sacaba y volvía a introducir entre sus labios, rozándolo de paso con el aro que tenia perforado; también, ayudada de su mano, lo masturbaba lentamente y dejaba caer la mano para acariciar su duro escroto. La chica del mechon morado, tras un buen rato, dejó de ocupar su lugar y se acercó hasta la posición de su compañera, y colocando la mano sobre la suya lo dirigió hasta su boca, succionando y mordiéndolo ligeramente hasta hacer que se hinchara y se endureciera aun más todavía. El erecto músculo estuvo pasando de una boca a otra mientras el chico acariciaba sus cabezas y las empujaba hacia el.

Después de eso las chicas se giraron al mismo tiempo y mostrando ambos traseros dejaron a su elección cual seria el primero que tomaría. Tras unos segundos de indecisión se acercó a la chica de ojos oscuros y la penetro hasta juntar el estomago contra sus nalgas. La vagina de aquella chica ardía como el mismo infierno y la entrada hasta el interior lo apretaba y rozaba mientras los fluidos la lubricaban por completo. Quedándose en esa posición fue moviendo sus caderas hasta conseguir un ritmo fijo, además acerco su mano hasta el sexo de la otra chica y hundiendo sus dedos índice y corazón en el, primero lo toco y después lo froto, aumentado el moviendo de su muñeca cada vez mas. En ocasiones podía ver desde su posición como aquellas dos leonas furiosas, aparte de mover sus traseros al ritmo que el les marcaba, unían sus bocas besando y mordiendo sus labios con gran ferocidad, como llevadas por los mas primitivos instintos.

Sus pieles eran bastante blancas, quizás debido a sus vestimentas y a sus ideales de belleza, y suaves, sus caderas curvadas y marcadas, y sus senos, que a veces ellas mismas apretaban, colgaban y se tambaleaban al compás de los movimientos. Cuando ya había pasado un buen rato alternando y tomando a una u otra, se separo y andando hasta el otro lado de la cama se aproximo nuevamente al filo y se tumbo en ella quedando boca arriba. La chica de ojos verdes no tardo en colocarse encima de su miembro introduciéndolo en su ya dilatada y húmeda vagina para moverlo dentro de ella. Su compañera por otra parte opto por colocar su cuerpo encima de la cabeza del chico quedando cara a la pared, y dejando esta colocada entre sus muslos le ofreció su sexo para que lo lamiera.

Se puso enseguida a la labor y cogiéndola por las caderas apretó su cuerpo contra su cabeza mientras con la lengua paseaba por los labios superiores de esta, y así hasta acercase a su clítoris y comenzar a besarlo suavemente, noto entonces un frío y metálico sabor, y bajando un poco la mirada vio algo de lo que no se había percatado antes, un pequeño aro que colgaba de uno de los labios inferiores del sexo de la chica; lo uso empujándolo con la lengua hasta el rosado clítoris una y otra vez, consiguiendo de esta manera que aquella se retorciera y lanzara suspiros y gemidos hacia el techo de la habitación. La otra componente del trío se afanaba por su parte en agitar y mover cada vez mas su cuerpo para aumentar la sensación de placer tanto en ella como en el chico y cuando ya estaba a punto de conseguir llegar al orgasmo se levantó, y pidiéndole a el que la dejara ocupar su puesto se tumbo boca arriba y continuo lamiendo ella a su amiga.

Abrió entonces las piernas y dejo que el la penetrara nuevamente. Al momento de haber cambiado sus puestos la chica del mechón morado empezó a jadear con mas fuerza y mover sus caderas para restregar su clítoris contra la lengua de su amiga con mas velocidad; se notaba claramente lo que intentaba, y queriendo el chico que aquel orgasmo llegar a todos al mismo tiempo aumento el ritmo de sus penetraciones consiguiendo unirse y unir a la que tomaba al melódico sonar de gemidos que empezaban a cubrir toda la habitación. Los tres aumentaron, cada uno en su labor, aun mas el ritmo y de pronto, como si de una coreografía trabajada y calculada se tratara, sus cuerpos temblaron, y mientras notaban el placentero orgasmo corriendo por su sangre mezclaron sus fluidos, y cruzando las miradas lanzaron al unísono un grito que rasgo sus gargantas. Después cayeron rendidos sobre la cama y permanecieron un buen rato en la postura en la que habían quedado.

Terminaron mas tarde tumbados, con sus cabezas apoyadas en la almohada que acompañaba la cama, y quedando el chico justo en medio. Tras comprobar que la chica del mechón morado dormía placidamente y con una pequeña sonrisa en su boca se giró hacia la artífice de toda aquella maravillosa noche y no tubo mas remedio que reconocerle que había sido una buena decisión haber salido y una suerte encontrarla en aquel bar donde le había “atacado” por primera vez. Ella sonrió, e incorporandose lentamente, se levanto de la cama y fue hasta la silla donde había dejado colgada su ropa. Busco entre los bolsillos de su chupa y saco un pequeño botecito de cristal; después entro en el aseo propio que tenia la habitación, entorno la puerta y colocándose frente al pequeño espejo que colgaba sobre el lavabo pulso la llave que iluminaba este. El chico, girando su cabeza hacia el aseo, pudo ver a través del hueco de la puerta su cara reflejada en el espejo, y observo extrañado como ella comenzaba a desprenderse uno por uno de los pendientes y aros que atravesaban su cara; seguidamente se agacho un momento y cogiendo un pequeño trozo de papel lo acercó hasta sus labios para limpiarlos de aquel oscuro color que los cubría; pero sin duda lo mas impáctante fue ver como después de abrir el pequeño bote de cristal, acercaba sus dedos hasta sus ojos y con sumo cuidado sacaba de ellos sendas lentillas que brillaban con verdes destellos.

La puerta permaneció cerrada un momento y al abrirse de nuevo aquella misteriosa chica volvió hasta la cama tumbándose otra vez hacia el. Ya no parecía la misma, era como estar ante otra persona, sus ojos eran de otro color y sus labios rosados, casi pálidos. La miró fijamente y una expresión de incredulidad se dibujó en su cara al reconocer quien era realmente.

Escrito: 24/11/2009
Canción: “Ojos de gata” -J. Sabina-

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