Hace mucho que no escribo alguna de las experiencias cachondas que he tenido. Por eso, quiero platicarles una de las mejores experiencias que he tenido, la cual significó, de hecho, la despedida de una de mis mejores amantes.
Todo empezó hace varios años cuando mi esposa y yo empezamos a tener más confianza con una pareja de excelentes amigos.
Ellos son más jóvenes que nosotros pero se sintieron a gusto para iniciar su exploración sexual. A manera de resumen, los primeros...
en tener intimidad fueron mi esposa y él en nuestra casa. Al parecer fue una buena encamada. Algo curioso fue que, mientras él le mamaba su rico coño, mi esposa recibió la llamada de un amigo-amante quién quería cachondear con ella por teléfono. Ya se imaginarán la impresión de ambos amantes, el que estaba entre sus piernas y el que estaba por teléfono, ante la presencia del otro.
A esta sesión le siguió una visita de ella a nuestra casa. Platicamos un rato y ellas decidieron que tendrían sexo porque querían explorarse mutuamente. Me la llevé a ella al cuarto, le desvestí y empecé a besar su hermoso cuerpo para ponerla aún más cachonda. Cuando llegué a su sexo, estaba empapado y bien abierto por lo que besarlo y comérmelo completo fue una delicia. El tenerla a ella tendida y desnuda y yo estar vestido era muy excitante por lo que ella no tardó en tener su primer orgasmo. Mientras la mamaba ávidamente y le metía los dedos tratando de encontrar la zona mas sensible de su hermoso coño, ella me empezó a masturbar y me sacó la polla para que me la follara. Sin entrar en muchos más detalles, fue una sesión corta pero deliciosa; me vine en su boca y cara y la dejé desnuda en la cama para que mi esposa entrara y disfrutaran ellas mientras yo tenía que salir. Se veía hermosísima con la piel perlada en sudor, los ojos brillantes, su respiración agitada, sus mejillas encendidas y con rastros de mi semen escurriendo de sus hermosos y carnosos labios (lástima que no me pude quedar a la continuación, la mayor fantasía que he tenido es hacer el amor con mis mejores amantes, mi esposa y esta amiga).
Después de esa vez, hicimos varios intercambios que resultaron bastante buenos pero, por ciertas razones, él prefirió que solo hiciéramos tríos con su esposa. Mi esposa estuvo de acuerdo y hubieron veces en las que, mientras yo estaba con esta pareja, ella visitaba a otra pareja de amigos para follarse cariño (pero esta será otra historia).
Todos los tríos que hicimos con mi amiga fueron deliciosos. Ya desde el primero fue hermoso ver como se liberó por completo y gozó como una verdadera mujer en celo. Era increíble ver con que ganas follaba con ambos y la forma que tenía de pedir polla. La única mujer que he visto gozando de esa manera es mi esposa, como ya lo he comentado en mis otros relatos (ver: primer trío con nuestra amiga, primero trío con nuestro amigo y primer intercambio con nuestros amigos). Le gustaba especialmente mamarle la polla a él mientras yo le exploraba el coño y el culo con los dedos humedecidos mamándola hasta que se venía teniendo la polla de su esposo en la boca. Después me la empezaba a follar y ella se metía la polla hasta el fondo de la boca gimiendo como una puta.
Que no decir de las dobles penetraciones. Mi esposa le enseñó como recibir dos pollas al mismo tiempo, lo cual incluyó dos pollas en el coño. Esto la ponía especialmente caliente. Un día inclusive llegamos a probar la doble penetración anal; fue difícil pero ella gozó delicioso a pesar de lo poco que duró.
A largo de los meses, nos volvimos a ver en varias ocasiones, algunas solo para platicar y tomar cervezas, ya que, antes que el sexo, nos unía una amistad bastante fuerte y con mucha confianza. Un día, él propuso que, para no tener problemas de que los hijos de ellos se despertaran (el tiempo pasa y ya estaban empezando a ser niños más grandes), nos fuéramos a un hotel. Encontramos uno a la salida de la carretera a Monterrey y fuimos para allá.
Nos dieron una habitación con jacuzzi y así empezó la historia que finalmente quiero relatarles:
Pusimos el jacuzzi, nos preparamos y entramos en él, listos para una sesión de sexo deliciosa. Ella siempre ha sido una mujer muy bella y atractiva. Físicamente se parece mucho a mi esposa: Altura media, cuerpo bien torneado con caderas y muslos generosos y firmes. Nalgas redondas y paradas que invitan a besarlas. Talle bien formado y pechos pequeños pero muy sensibles y coronados por pezones que se paran al tacto. Su cara es muy bonita y tiene una expresión que puede ser lo mismo muy juguetona e inocente que la mujer plena deseosa de sexo y satisfacción de todos sus secretos. Es castaña clara pero gusta de pintarse el pelo y cambiarlo de color. Eso era padre porque, como le dijimos alguna vez, era como estrenar nueva amante. A diferencia de otras veces, en las que empezaba el cachondeo casi inmediatamente, propuse algo que resultó delicioso: El y yo nos sentamos a ambos lados del jacuzzi y ella se recostó flotando en el agua, con la cabeza en el regazo de uno, y las piernas abiertas en el otro. La idea era ir explorando ese hermoso cuerpo para encenderlo poco a poco como fuego de fragua. Cuando empezamos, ella puso sus hombros en mis muslos y recostó su cabeza en mi vientre; yo aproveché a acariciarla desde la cabeza hasta el vientre pasando por sus hombros, pechos, brazos, etc. Con el agua y el ligero shampoo que pusimos en el jacuzzi, mis manos se deslizaban por esa piel con mucha suavidad. Después de un rato la giramos y quedaron frente a mí esas firmes y hermosas piernas que, al separarse, dejan ver un coño rasurado y abierto que invita a ser degustado. La cadera de ella empezaba a demostrar los efectos de las caricias y empezaba a subir y bajar suavemente. Estando boca arriba, ella no tenía más que dejarse acariciar por todos lados, pudiendo corresponder a tanto placer solo con sus besos al que tenía por turno.
Después de varias vueltas y muchas carícias, gemidos y besos, ella se giró quedando en cuatro puntos. No quería dejar de agradecernos tantos apapachos con una deliciosa mamada. Todavía recuerdo como se veian esas hermosas nalgas, perfectas y redondas, cuando se paraban frente a mi mientras ella le daba una mamada de película a su marido. Yo no tenía mas que inclinarme ligeramente para poder probar con mi lengua ese coño que tantas veces me había dado placer y ese culo de sueño. Como ya les había dicho, ella disfruta enormemente el sexo anal y es supersensible en esa zona, pudiendo tener orgasmos deliciosos mientras es mamada. A cada giro, nos tocaba alternar entre sus labios y su boca, y su coño, sus nalgas y su culo. Esto fue creando una tensión sexual increíble, misma que nos fue llevando a una culminación de campeonato. Una de las veces que la empecé a mamar, ella estaba tan cachonda, que se acomodó y, con esa maestría que la caracteriza, se metió mi polla hasta adentro meneándose de la cadera hacia abajo. Fue algo realmente mágico. Yo le seguía acariciando las nalgas y, como podía, le metía un dedo en el culo y eso la llevo a un orgasmo más, mismo que marco el cambio de posición.
El se salió del jacuzzi y cuando ella quiso seguirlo, la tomé de la mano y poco a poco la senté en mi polla. Ella se sentó en cuclillas y entré en su cuerpo con la mayor suavidad y calor. Ella empezó a moverse de adelante a atrás mientras nuevamente devoraba la polla parada de él; fue delicioso pero salimos finalmente de la bañera. Nos dimos un rico regaderazo para quitarnos el jabón del jacuzzi y ella se acercó a mí, la recargué en la pared y empecé a frotar mi polla contra su coño mientras nos besábamos. Sé que esta es una posición difícil, pero ella estaba tan lubricada que entre en su coño como un fino guante y ella, al no poderse mover mucho, apretaba y relajaba su coño para dar y recibir aun mas placer. Ella ya había tenido varios orgasmos y, en este momento, no se quedó atrás.
El la tomó de la mano y la recostó para meterse entre sus piernas y mamar su coño. Yo me recosté junto a ella y me dediqué a acariciar su cuerpo, sus pechos y a besarla mientras gemía con la lengua de su experimentado amante en su coño(lo bueno de conocer cada centímetro de su cuerpo). Ella me pidió que me hincara en la cama y me empezó a dar una de sus mamadas de polla que hacen historia. Su esposo mientras ya se la estaba follando con la polla bien parada y le arrancaba gritos y gemidos de placer que se transmitían de su garganta a la cabeza de mi polla dándome aún mas placer. Esa es una de la ventajas de hacerles el amor dos hombres a una mujer, su sexualidad no tiene límites y es capaz de dar placer increíble cuando lo están recibiendo (como me ha pasado tantas veces con mi esposa).
Cambiamos de posiciones varias veces, ella siguió acostada y ahora yo me metí en sus entrañas mientras ahora él era regalado con una mamada. Su coño estaba, después de tantas caricias, dedeadas, folladas, etc., como pocas veces lo había visto. No podía contenerme mucho por lo que me salí una vez más para mamar su coño y sentir un orgasmo más en mi boca. Este, como era natural, no se hizo esperar y junto con la polla que la follaba por su boca, todo su cuerpo tembló en un orgasmo impresionante.
La siguiente posición fue cuando me acosté y ella se sentó en mi polla. Ya no había delicadeza, era tal la humedad de su sexo, que se sentaba y la polla entraba en él como cuchillo caliente en mantequilla. Una vez más veía ese cuerpo hermoso brincando en mi polla mientras acariciaba sus tetas. EL se puso de pie frente a ella y quiso seguir sintiendo esa deliciosa mamada (alguna vez me dijo él que una de las cosas que más gozaba de ella era su forma de mamar y endurecerse en su boca).
Eran tantos y tan violentos sus orgasmos que ya le era impósible poder seguir mamando. Gritaba como nunca la había escuchado (me atrevería a afirmar que su esposo tampoco), por lo que nos pidió que la folláramos ambos al mismo tiempo. Ella se dejó de mover y yo abrí sus nalgas para que él pudiera entrar en su sexo ocupando ambos la húmeda cavidad de su esposa. Una vez que sintió ambas pollas, empezó a moverse como siempre pero como nunca, como poseída por un placer pocas veces alcanzado. Nosotros, viendo el gozo tan grande que ella estaba teniendo, nos controlamos para no chorrearnos y poder alargar lo más posible este momento.
Como usualmente pasa, el que está atrás de ella, tiene una mejor vista del cuerpo de la mujer al ser follada por lo que la estimulación física y mental es mayor. Prefirió salirse de su coño para no venirse y yo aproveché para gozar de una cabalgada increíble. Mi polla casi se salía de su coño pero ella, de un sentón se la volvía a meter hasta los huevos haciendo esto con un movimiento combinado circular de arriba abajo y de atrás a adelante que hechizaba su cuerpo. La puse de lado y boca abajo para seguirla follando pero ella quería seguir cabalgando por lo que me volvió a acostar y siguió clavándose mi polla en el coño con gritos de placer increíbles.
Siguió el turno de él y ella lo acostó y se insertó su dureza en el sexo igual, de un sentón y continuó gimiendo y gritando de placer. Cuando se hacía para adelante, yo me acercaba y le abría las nalgas para ver como se movía y como se tragaba esa dureza. Tenía el culo abierto por lo que no pude evitar mamarlo y sentir como apretaba mi lengua cuando trataba de entrar (era un poco difícil por el meneo de ella, pero se daba sus mañas para gozar a ambas pollas y lengua). Me pidió ahora que yo me pusiera detrás de ella y que metiera mi polla en el coño junto a su esposo. Estaba tan abierta que no costó sin ningún trabajo; aquí lo difícil era mantenerse ambos adentro de un coño tan abierto y mojado en una hembra tan caliente. Como era de esperar, ella volvió a venirse y pidió un poco de descanso.
Nos acostamos con ella en medio y mientras descansaba, le acariciábamos el cuerpo, los brazos, los pechos y, por supuesto, los muslos y el sexo. No recuerdo para que se levantaron, él creo que fue al baño y ella se acercó al lavabo para verse al espejo (la vanidad ante todo). No sé que quería verse sino lo hermosa que se veía, y yo aproveche para llegar por atrás, besarle la espalda y separando la nalgas, volver a meter mi polla en su coño, el cual me recibió con gusto.
Cuando él salió del baño, se sentó en un pequeño sillón y la llamó hacia él. Le preguntó como quería que nos viniéramos y ella dijo “Tú en el coño y él –volteándome a ver a los ojos- en el culo”.
Ël se recostó y la sentó sobre su polla nuevamente parada y le pidió que se moviera. Para preparar su culo (como si eso hubiera hecho falta) lo volví a mamar encontrándolo completamente abierto y listo para ser follado con ganas. Acerqué la punta de mi polla y ella se hizo hacia atrás engulléndola de un solo golpe. Pocas veces he conocido mujeres que disfruten tanto de una buena enculada, ella, sin dudas es una de ellas (afortunadamente, mi esposa es otra de ellas) y la disfrutó como siempre. Yo me agarraba de sus nalgas porque sus movimientos y gritos eran tan fuertes que casi me sacaba de su recto, pero, tanto meneo, gritos, gemidos, olor a sexo muuuy bien hecho, sabor y olor a coño, caricias y la visión del cuerpo de ella gozando como nunca, me hizo tener un orgasmo impresionante chorreando sin parar dentro del culo de mi amiga.
Cuando mi polla perdió dureza, él también se salió pero la acostó en la orilla de la cama. Tomo su polla con una mano dirigiéndola hacia el culo recién follado de su esposa y se la follo como loco mientras ella ponía sus piernas en los hombros de él y lo acariciaba, lo besaba y se entregaba completa para tener su último orgasmo en brazos de su marido.
Nuevamente nos bañamos y nos vestimos. Aunque me hubiera gustado la revancha, había que regresar. Salimos del hotel y fuimos a su casa donde había dejado mi coche. Nos despedimos sin saber que esa sería la última vez que compartiríamos algo tan padre entre los tres. Pasaron algunas cosas y por varias situaciones que no vale la pena recordar, nos distanciamos.
Espero que ellos, cuando lean estas líneas, recuerden con el mismo gusto todas la vivencias que tuvimos juntos. Gracias a ella por haber sido, antes que nada, una excelente amiga y, claro, una excelente amante; gracias a él, por haber sido un excelente amigo y por haberme tenido la confianza de ayudarlo a satisfacer a su amada esposa.
Que barbao, me encanto tu relato. Ya quisiera tener unos amigos asi con una esposa asi de cachonda. Lei que tu esposa es asi de cachonda pero, porque la sacaron de la jugada? Mientras tu hacias esto, ella estaba cogiendo con alguien mas? Tienes mas relatos de esta amiga o de tu esposa? No seas malo, comparte relatos (y esposa) saludos paisanos y ojala no contactemos.
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