Hola, que hay de nuevo. Soy Cristian y escribí mi anterior relato basándome en la experiencia de acostarme con mi profesora de francés. Ahora os contaré la experiencia del trío (como os dije al final del otro relato) con la traductora francesa. Ella se llamaba Sylvie (Silvia en francés). Ella daba clases de fonética un día por semana de cada mes en las clases de francés. Era morena, con pecho de 100 por lo menos, con sus labios carnosos y ojos azules. Sus curvas hacían presagiar que esa tarde...
de fin de semana iba a ser muy movida.
El sábado por la mañana me llamó mi profesora Fina para decirme que tenía que estar cerca de un jardín a las cuatro y media de la tarde. Su voz tan excitante me provocó que me masturbara de nuevo en sus bragas dadas el día anterior en su departamento. Pero no lo hice, quise guardar todo mi semen disponible para follar a tope con las dos. Después de comer, me fui a aquel jardín que me nombró. Me recogió con un camiseta hasta el ombligo y una minifalda, en la que se podía ver que no llevaba ni bragas ni tanga. Me estuvo preguntando si estaba preparado para volver a acostarme con ella. Yo le respondí con un sí. Cuando paró en un semáforo, la besé y ella me respondió metiéndome la mano en mi entrepierna, excitándome más de lo que estaba.
Al llegar, vi a Sylvie. Estaba buenísima y sólo quería que estuviese ella y no mi profesora de francés. La traductora estaba en la puerta de la casa de Fina, con su minifalda vaquera y con una camiseta de manga corta sin sujetador, se le veían sus pezones.
Subimos las escaleras y llegamos al piso de mi profesora, que estaba igual de limpio que antes. Observé el escenario donde íbamos a grabarnos. Era la habitación con la cama de matrimonio de Fina. Nos tomamos una coca-cola y Sylvie le dio al play del video. Me situé en el centro de la cama junto a Fina y me entraron los mismos deseos que cuando lo hice con ella. Nos besamos y yo le metí los dedos en el coño, por dentro de la minifalda sin bragas. Nos fuimos quitando la ropa a medida de que la situación se calentaba. Sylvie, mientras que nosotros nos desnudábamos, se frotaba con sus dedos, su coño francés. Yo la miraba de vez en cuando y pensaba en dejar la grabación para hacérmelo con ella. Ella se acercaba y también se desnudó. Le vi sus pedazos de tetas y me cogió su mano con la mía para tocarle esos pechos majestuosos. Me besé con ella, metiéndome la lengua hasta que no pueda respirar.
Me acosté y Sylvie me la empezó a chupar la polla. Mientras Fina me besaba, intentando quitarme la distracción con la traductora. Me la mamó bien, parecía que tenía experiencias pasadas. Dos minutos más tarde, Sylvie puso mi polla dentro de su coño. Le fue gustando, la francesa joven no dejaba más de chillar. Fina, en un segundo plano, la fue besando lo que me produjo más excitación si cabía. La profesora cogió la cámara, se la acercó a la zona de penetración y la cámara observó la velocidad de mi polla, metiéndosela a Sylvie. Pronto nos cambiamos y Fina se puso a cuatro patas y se la metí por el culo. Ese culito tan rico que tanto me había gustado en la anterior vez que lo hicimos.
Sylvie se fue a la cocina a por un bote de cerveza, volvió y se lo fue metiendo en el coño lentamente, mientras que yo me tiraba por segunda vez a mi profesora de francés. Sylvie estuvo gritando y jadeando durante unos cinco minutos. Miraba a la traductora y siempre estaba con la lengua afuera y gritando. Fina y yo cambiábamos de postura. Se puso encima de mí, y empezó a bajar y a subir. Tras varios minutos de jadeos, Sylvie y Fina se morrearon salvajemente y se les quitó sus brillos de labios. Las besé y Fina me la chupó de forma salvaje para que me corriera. Daba un placer aquello, yo chillaba mientras que Fina seguía y Sylvie estaba rozando su lengua con mi polla.
Las cámaras habían recogido cada uno de los momentos en los que yo se las metía a mujeres que, supuestamente, yo no podía tener ningún contacto con ellas fuera del instituto. Llegó el momento en el que me corrí. Fue un momento relajante, las francesas tenían mi semen en su boca, pequeña de la profesora y grande como sus tetas. Sus tetas se vieron afectadas por mi semen lamido por la profesora.
Al terminar, nos duchamos y nos vestimos y nos contamos y reímos de esta experiencia. Esto me hizo ver que yo podía ser igual que los demás y quitarme los complejos que tenía de inferioridad que tenía con respecto a los tíos de mi clase altos y fiesteros.
Con mi edad actual, dicen que soy más guapo que hace dos años y parece ser que es cierto. La última cosa es que quería daros las gracias por leer el anterior relato y espero que os haya gustado éste.
FIN
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