Tu web de Relatos Eroticos de Trios

Relatos Eroticos

Primer trio con nuestra amiga

Enviado por saltsw el 20/8/2010

Ingreso de Usuarios Disfruta del mejor contenido erótico ahora mismo !!

REGISTRARME !!
Buscar Relatos

Búsqueda Avanzada
Leer Relato Erótico
Primer trio con nuestra amiga Publicado el 20/08/2010, por: saltsw

La vida sexual entre mi esposa ha sido siempre muy excitante. Tanto ella como yo somos muy calientes y nos gusta gozar al máximo cada vez que hacemos el amor.

Aunque llevamos varios años de casados, ya cumplimos bastantes más de amantes. Hemos hecho todo tipo de combinaciones y posiciones y muchas de ellas resultaron fantásticas. Dentro de esta diversidad de experiencias, una de nuestras fantasías era la de poder hacer un trío sexual con otra mujer. Mientras hacíamos el amor,...

Cams XXX Reales Online

frecuentemente fantaseábamos sobre ello, hasta que la oportunidad se dio al poc tiempo de casados.

Todo empezó una noche en que invitamos a cenar a una amiga mía, con la que yo ya había tenido relaciones anteriormente. Mi esposa sabía de eso y le excitaba que le contara como me la había cogido en diversas ocasiones.

La noche en cuestión, mi esposa estaba con un vestido que se desabotona por el frente. Me encantan este tipo de vestidos porque al cachondear se pueden abrir exponiendo lentamente el cuerpo de mi amante hasta tenerlo todo a mi disposición, Me encanta hacerle el amor a una mujer mientras el vestido expone su cuerpo por el frente y cuelga de sus hombros. Además, traía el pelo suelto y unos zapatos bajos; eso la hacía ver mucho más joven y más excitante. Mi amiga, vestía unos vaqueros, una playera y zapatos de piso. Cenamos y platicamos de muchas cosas y de muchos temas. Bebimos varios tragos y eso nos relajó bastante. Puse un disco de Keny G que es muy cachondo, y saqué a bailar a mi mujer, mientras mi antigua amante se sentó en un sofá y nos miraba. Mi esposa y yo nos empezamos a calentar; nos besábamos en los labios y yo le acariciaba el cuerpo, las nalgas y las piernas. Le levante el vestido y metí mi mano debajo de sus medias. No traía ropa íntima. Le palpé el coño y para mi sorpresa estaba completamente rasurado. La masturbé un momento pero ella se hizo para atrás y me dijo que bailara con mi amiga. La tomé de la mano y la acerqué a mí mientras mi esposa se sentaba a mirarnos y se acariciaba sobre el vestido. Me pegué al cuerpo de ella y empecé a acariciarle las nalgas y la besaba en la boca. Ella me acariciaba la verga sobre la ropa y eso me puso muy caliente. Volteamos a ver a mi esposa y ella nos sonrió. La llamé hacia nosotros y los tres nos abrazamos y nos movimos al ritmo de la música.

Sentía yo los cuerpos de las dos y besé a mi esposa en los labios, después besé a mi amiga y fui alternando entre una y otra lentamente, mientras les acariciaba las nalgas. Fui juntándolas poco a poco hasta que ellas estuvieron frente a frente y se fundieron en un beso apasionado. Sus manos empezaron a recorrer con avidez el cuerpo de la otra, con excitación y curiosidad. Era la primera vez de ambas con otra mujer. Me hice para atrás y vi como mi esposa le abría los pantalones a su nueva amante y le metía los dedos debajo de sus calzones. Mientras ella, sin dejar de gemir, le metió a mi esposa una mano bajo su falda y le acarició el sexo, se veían calientes y jadeantes mientras se masturbaban. Yo me acerqué a las dos y empecé a desvestirlas porque ellas no se separaban de su beso y se seguían masturbando. Al verse desnudas, se abrazaron más juntas y se acariciaron más el cuerpo y los sexos. Yo me desvestí a toda prisa y me acerque. Ellas voltearon y me acariciaron la verga dura y parada. Nos seguimos besando y acariciando y las llevé al sofá. Quería que mi esposa probara el sabor del sexo de mi amiga, por lo que le pedí que la mamara. Mi amiga se acostó y abrió las piernas mientras mi esposa se metió entre ellas y la empezó a mamar. Yo le metí la verga en la boca y ella me empezó a mamar mientras gemía por las lamidas de mi esposa. Después de un rato cambiamos y ahora ella se colocó entre las piernas de mi esposa y la empezó a mamar mientras ella me mamaba el pene desde su base hasta los huevos. Eso la puso muy caliente y creo que tuvo el primer orgasmo de la noche.

Se levantaron y se fueron de la mano al cuarto mientras yo apagaba las luces y ponía unas velas para hacer el ambiente más sensual. Al entrar al cuarto, las encontré abrazadas en un hermoso 69, gimiendo y acariciando cada una las nalgas de la otra. Yo me acerqué y me masturbé mientras las veía. Me subí a la cama y empecé a mamarlas a una y a la otra. Les frotaba mi verga en sus coños mientras seguían mamándose. Se separaron y empecé a mamar el coño de mi amiga mientras mi esposa se masturbaba. Después cambiamos y mi esposa le mamaba el coño a ella mientras yo la mamaba a ella. Hicimos una cadena en la que ella me mamaba la verga, yo me comía en coño rasurado de mi esposa y ella devoraba con ansia el coño de su nueva amante. Después cambiamos y me empecé a comer el coño de mi amiga mientras mi esposa se tragaba mi verga. Ella tenía las piernas bien abiertas y facilitaba que mi amiga le mamara su coño expuesto y caliente.

Las dos se separaron y empezaron a mamar mi verga entre ambas. Una el tallo y la cabeza y la otra los huevos. Ya que estaba a punto de venirme, mi esposa le dijo a nuestra amante que se sentara en mi verga para vernos coger. Ella se recargó en la cabecera y yo la veía masturbarse con fuerza mientras ella saltaba y se contoneaba en mi verga cada vez más dura. Yo le acariciaba las nalgas y le besaba los pechos al mismo tiempo que mi verga se perdía en el calor de su sexo. El estarme cogiendo a esa hermosa mujer frente a mi esposa, fue demasiado y me chorreé dentro de su coño, gritando de placer mientras ella se venía en un delicioso orgasmo. Cuando nos separamos, mi esposa se metió entre sus piernas y mamó mi semen fuera de ella calentándola nuevamente. Tuvo otro orgasmo delicioso mientras la mamaba y ella misma se masturbaba.

Tomé a mi esposa de los tobillos y la coloqué al filo de la cama en la esquina y la puse boca arriba. Su coño se abrió completo y la empecé a mamar y a masturbar. Mi amiga se me acercó y me ayudó a mamarle el clítoris que cada vez se ponía más duro. Mientras ella la mamaba, me jalaba la verga y esta se empezó a poner nuevamente dura. Le ensalivamos completamente el coño y el culo y le empecé a meter los dedos, de uno por uno, mientras ambos la mamábamos. Primero uno, después dos…tres…cuatro…, mi esposa gritaba de placer. Le empecé a meter al mismo tiempo dos dedos de cada mano y después, juntando las manos le metí tres dedos de cada mano en el coño… 6 dedos dentro de su sexo caliente.

Eso la puso como loca; para llevarla al límite, le metí los dos meñiques en el culo mientras tenía los otros seis dedos en el culo y los pulgares le masturbaban el clítoris y eso fue explosivo. La lengua de mi amiga y mis dedos la llevaron a una serie de orgasmos interminable que hacía que su cuerpo brincara, vibrara, sudara y pidiera más. Mi amiga tenía los ojos fijos en su coño y no dejaba de masturbarme. Le saqué los dedos y la dejamos descansar y tomar aire un momento. Ella no podía creer lo que veía y le dije que metiera un dedo en el coño de mi esposa, lo metió hasta el fondo y yo le metí el índice en el culo, y froté el dedo de mi amiga a través de los tejidos sexuales de mi esposa. Esto la excitó mucho y mi esposa tuvo otro orgasmo delicioso. Ya mi verga estaba parada nuevamente y me levante y le metí la verga hasta adentro con sus piernas en mis hombros. Le dije a mi amiga que se sentara en la cara de mi esposa para que sintiera la textura de su lengua pasando por su coño mientras yo le hacía el amor.

Ella la mamaba con delicia mientras mi verga entraba y salía fuertemente de su coño, mojado, caliente y muy dilatado. Tuvo otro orgasmo y me estrujó la verga con su vagina, exprimiendo mi semen, yo ya no podía más por lo que me chorreé ahora en el coño de mi mujer mientras mamaba el sexo de mi amiga. Ambas tuvieron otro orgasmo y nos acostamos rendidos pero aún excitados. Empezamos a platicar un rato y poco a poco nos fuimos excitando, en las ocasiones anteriores en que le hice el amor a mi amiga, supe que ella goza mucho cuando me ve masturbándome frente a ella; me pidió que lo hiciera nuevamente y yo lo hice encantado. Mi esposa también se empezó a masturbar así que los tres estábamos ahí, calientes, sudorosos y tocando y acariciando cada uno sus sexos. Mi amiga tuvo un orgasmo delicioso seguido por otro más de mi esposa. Saqué del cajón un consolador que le hice a mi esposa y se lo di. Ella se metió entre las piernas de mi amiga y la mamó y le hizo el amor con el dildo. Ya que la excitó, se separó y se colocó con las piernas abiertas empalmada con el sexo de mi amiga. Como cuando se colocan dos tijeras abiertas unidas en los vértices.

Sus coños se frotaban y se excitaban. Las separé un poco y metí el consolador entre sus coños y veía como entraba al mismo tiempo en ambas; pasaba algo gracioso, con la excitación, si una apretaba su sexo, el dildo salía disparado y se metía dentro del otro coño, por lo que hacía un vaivén delicioso. Yo mientras les mamaba y acariciaba sus clítoris y sus pechos. Al verlas se me volvió a parar por lo me metí entre las piernas de mi amiga y la mamé con gusto y deleite. La puse al borde de la cama de a perrito y la metí mi verga en su coño mojado y caliente. Mi esposa se metió debajo de ella, en 69, y empezó a mamarnos a los dos. Pocas sensaciones son tan placenteras con sentir la lengua de tu esposa mamando tus huevos y el clítoris de una chica mientras le metes el pene hasta adentro. Sentir la textura húmeda y rasposa excitando mis testículos mientras nuestra amante me estrujaba la verga con su coño, todo rodeado de sus gemidos, sudor y el olor a sexo y a semen, fue demasiado por lo que me vine nuevamente dentro del coño de mi amiga. Ella, al sentir mi semen, se vino también en un orgasmo y fue seguida de mi esposa. Me salí de su sexo para que mi semen chorreara sobre la cara de mi mujer, pero eso la excitó más y mamó nuevamente con avidez mis jugos del sexo de ella. Nos acostamos y nos quedamos dormidos. Al poco rato me despertó mi esposa, con una mamada deliciosa y mi verga se puso dura nuevamente. Mi amiga estaba cansada por lo que le hice el amor a mi esposa, colocado sobre de ella, con las piernas abiertas y el coño bien abierto y lubricado por mi semen, sus jugos y la saliva de nuestros besos, mientras ella nos observaba. Esto fue muy excitante y me pude venir por última vez en la noche, que ya era de madrugada.

Por la mañana, despertamos y nos besamos de buenos días. Todos estábamos frescos y alegres por lo que nos abrazamos. El verlas a ambas desnudas, a plena luz del día en mi cama, me excitó nuevamente (y a ellas también por lo que pasó). Me sentó contra la cabecera de la cama y les acaricié el pelo. Ellas me frotaban los muslos y poco a poco mi verga se fue poniendo dura y lista. Ellas se fueron acercando poco a poco y finalmente engulleron entre las dos mi dureza. Primero me mamaban el tallo y la cabeza y se besaban al mismo tiempo. Se excitaron y se acercaron más y empezaron a meter los dedos en el coño de la otra mientras me mamaban. Mi esposa sabe mamarme los huevos deliciosamente por lo que le pedí que lo hiciera mientras mi amiga se comía mi verga. Seguimos así un rato pero yo quería verlas acariciándose, por lo que me levanté y las dejé a solas en la cama. Ambas se veían tiernas y deliciosa, empiernadas, besándose, cada una metiendo dos dedos en el coño de la otra. Siguieron un buen rato hasta que me acerqué a ellas y las empecé a acariciar. Sus coños estaban calientes.

Primero acosté a mi esposa y le metí la verga hasta adentro mientras mi amiga se sentaba en su cara. Seguimos así hasta que mi mujer se vino en otro orgasmo más. Cambiamos y ahora mi amiga se acostó boca arriba mientras mi esposa le restregaba el sexo en su boca. Mi verga entró completa en el sexo de mi amiga y me puse sus piernas sobre los hombros. Le hice el amor con fuerza y ella gemía de placer. Mi esposa tuvo otro orgasmo más y se acariciaba los pechos. Me decía que le encantaba ver mi verga dentro de otro coño y me decía “chorréate dentro de ella… llénala… llénale de semen su coño…” yo ya no podía más por lo que una vez más le llené de semen caliente el sexo a mi amiga y le bese los labios y los pechos a mi esposa.

Nos acostamos un rato, ella se metió a bañar y la seguimos nosotros teniendo una última cogida mi esposa y yo en la regadera mientras mi amiga se vestía. Ya limpios y vestidos nos besamos y nos fuimos a desayunar para recuperar las fuerzas perdidas.

Calificación: 0 | Votos: 0
Categoría: Trios | Comentarios: 0 | Visto: 10833 veces

Últimos Comentarios Agregados
No hay comentarios para este relato

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí