Hola amigos, esta es la primera vez que escribo un relato y espero que os guste.
lo que os voy a contar a continuación, ocurrió este verano pasado de 2009 en un pequeño pueblo de Alicante, donde fui a pasar 15 días de vacaciones con mi novia. yo me llamo Pedro y ella Sara, yo soy un tío de lo más normal, rubio de ojos marrones, mido 1,75 aproximadamente y no tengo ningún cuerpazo ni mucho menos, es más, tengo hasta un poco de barriguita, pero tampoco es que esté gordo, soy como comenté...
antes normal, pero la que no lo es, es Sara, está buenísima, es rubia, tiene los ojos entre azules tirando a grises, está delgadita pero sin ser anoréxica, tiene unas tetas de la 95-100 impresionantes, duras y firmes, cuando quita el sujetador casi no se mueven de sitio, parecen operadas pero no lo son, y su culito es pequeño, duro, prieto y bien redondito. somos una pareja que nos gusta mucho disfrutar del sexo y nos gusta mucho provocar, Sara siempre se pone unos tremendos escotes mostrando un gran canalillo, y minifaldas o pantalones que le marquen bien su culito y el tanga que lleve puesto, y yo pantalones que marquen bien paquete (ya que mi paquete sin ser enorme es bastante grande) y para ello cuento con la ayuda de gayumbos aussiebum wonderjock que tienen efecto push-up, ya sea slips o boxers; cuanto más nos miran, a ella los tíos y a mí las tías (aunque la miran a ella el triple de tíos que a mí tías) más cachondos nos ponemos, sentimos una gran excitación de ver como alguien desea a nuestra pareja pero no está a su alcance.
nuestra idea para estas vacaciones era relajarnos en la playa, y salir algún día de noche a pasarlo bien, pero sin muchos excesos.
Así pues íbamos a una playa muy cerca del apartamento que habíamos alquilado, era una playa muy bonita había mucha gente y ambiente pero sin barullo, se estaba muy agusto. como siempre nosotros íbamos muy provocadores, Sara llevaba puesto un bikini brasileño, un tanguita abajo, y arriba dos triangulitos que apenas tapaban sus pezones y poco más, pero que juntaban bien sus preciosas tetas mostrando su espectacular canalillo, con lo que era el blanco de las miradas de todos los tíos de la playa, yo llevaba bañadores slips push-up, por deseo de Sara, por que a mi me parecía demasiado exagerado el bulto que se me marcaba, eso sí, fui el blanco de miradas de tías deseosas de probar lo que se marcaba, como de gays y de envidiosos heterosexuales. el primer día por la tarde, se acercó un chico a nosotros a pedirnos un mechero, el tío flipaba con las tetas de Sara, pero también miraba bastante para mi paquete, charlamos un poco con el y le dijimos que se quedara con nosotros, total estaba sólo de vacaciones y no conocía a nadie, a la hora ya éramos amigos, se llamaba Javier, era muy simpático y educado y como es lógico devoraba a mi novia con la mirada, pero no era descarado en absoluto, a Sara le gustó mucho nuestro nuevo amigo también, y reconozco que el tío estaba francamente muy bien, estaba muy moreno de la playa, tenía unos abdominales de tableta de chocolate, y llevaba un slip blanco que le marcaba un buen paquete; como Javier estaba sólo decidí invitarlo a nuestro apartamento a cenar y a Sara le pareció muy bien, nos despedimos hasta la noche y Sara y yo nos dirigimos al apartamento a prepararlo todo, pero por el camino fuimos hablando de lo bueno que estaba Javier, que debía tener un buen paquete, que como miraba a Sara, que alguna vez tuvo alguna erección en la playa por ver a Sara untarse crema para el sol y se daba la vuelta para disimular, total que nos pusimos cachondísimos y al llegar al apartamento echamos un polvo espectacular. a la hora convenida llegó Javier, le abrí la puerta y no pude evitar el fijarme en el paquete que marcaba con su pantalón blanco, luego llegó Sara, estaba espectacular, llevaba un vestido negro ceñido, marcando su precioso culito y su tanga por su puesto, arriba era de atar al cuello y lucía un tremendo escote, por el que se veía que no había sujetador, por eso también se le marcaban los pezones perfectamente, Javier le dio dos besos sin apartar su mirada de su escote y ella hizo mismo con su paquete, y yo me estaba poniendo a mil, ya tenía ganas de echar otro polvo, cenamos tranquilamente, bebimos vino y hablamos de nuestras vidas, nada más terminar nos fuimos a los sofás para tomar unas copas, hacía mucho calor, y yo estaba acostumbrado a estar siempre en gayumbos por casa, así que me quité la ropa quedándome en tan solo el slip azul marino push-up, invité a Javier a que hiciera lo mismo, al principio no quería pero Sara le insistió que estaría más cómodo y aceptó, se quitó el pantalón y tanto Sara como yo estábamos pendientes de ver un poco mejor aquel paquete que tanto se marcaba en el pantalón. el también llevaba un slip, era blanco, le quedaba fenomenal, y marcaba muy buen paquete, allí nos sentamos a tomar unas copas, Sara estaba cachondísima, yo se lo notaba muy bien eso de ver a dos tíos en slips delante de ella, marcando esos paquetes y devorándola con la mirada al igual que ella devoraba nuestros paquetes, sobretodo el de Javier, ya que era nuevo para ella, la ponía a mil. Sara se fue un momento a la cocina y Javier y yo empezamos a hablar de nuestros paquetes, yo le decía que el suyo era mayor que el mío y el decía lo contrario, así que cuando Sara volvió de la cocina yo le dije: “Sara, Javier dice que mi paquete es más grande que el suyo y yo digo que no, que es el suyo mayor que el mío tu ¿qué crees?”. ella se acercó se puso a mirar de cerca y sin vergüenza alguna el paquete de Javier y a veces miraba el mío, Javier estaba un poco cortado, aunque no apartaba su mirada del escote de Sara, entonces esta dijo, mira no lo sé cual es mayor ni menor, entonces yo empecé a decirle que dijera alguno, que no nos podía dejar así, y que no nos enfadaríamos con ella, entonces ella contestó medio enfadada que como no los pesara no sabía como hacerlo, y que tampoco había báscula en el apartamento, entonces a mí se me escapó decirle que pesara a mano, ella se acercó y dijo vale, cogió mi paquete con una mano y el de Javier con la otra, el tío estaba flipado, y yo muy caliente, nos apretaba y sobaba suavemente nuestros paquetes mientras nos iba mirando a los ojos, me miró y me dijo. lo siento cari gana Javier, y me dio un beso ardiente que me dio un escalofrío, todavía no había soltado nuestros paquetes, entonces, cuando acabó el beso, me dijo, nadie besa mejor que tú, yo como estaba molesto por que dijera lo de que el paquete de Javier había ganado, le dije oye a lo mejor Javier también besa mejor que yo, a lo que me contestó tienes razón voy a probarlo, le dio un beso tan intenso como el mío, ella tenía la mano todavía en su paquete, y la otra en su culo, el la tenía cogida por el culo, y yo en vez de tener celos creía reventar de calentura, me acerqué y le empecé a besar el cuello, metí mi mano por debajo del vestido, ella tenía el tanga empapado, entonces le solté el lazo de la parte de arriba de su vestido y sus tetas quedaron al aire, Javier se detuvo a mirarla, me miró, vió que estaba cachondísimo y siguió con la faena, empezó a comerle las tetas, cuando de repente Sara dijo, joder Javi, vaya pedazo de polla, los dos teníamos todavía los slips puestos, pero, nuestras pollas erectas luchaban por liberarse de ellos, el marcaba una polla enorme que le iba hacia un lado del slip, y yo marcaba muy buen pollón también, pero ni de lejos tan grande como el de Javier, Sara se arrodilló delante nuestro y empezó a lamer y besar nuestros paquetes con slips todavía, entonces bajó el de Javier y su grandiosa polla saltó directamente a su cara, y ella directamente se la empezó a comer, mientras me hacía una paja a mí aunque a veces me soltaba para poder dedicarse bien a la polla de Javier. que la tenía sujeta por la cabeza marcándole el ritmo de la mamada, aunque aquello ya no era chupar una polla, era follar una boca, Javier jadeaba como un perro, y los gemidos de Sara no se cómo describirlos, cuando alternaba para chuparme la polla a mí. Javier me decía, cosas como lo buena que está la zorra de tu novia, y como la chupa, es una maestra, el la levantó del suelo y le empezó de nuevo a comer las tetas, mientras yo estaba debajo de ella recogiendo con mi lengua sus abundantes jugos vaginales, el llevaba la iniciativa, la puso a cuatro patas y la penetró desde atrás, cuando ella recibió aquel pollón en su coño, sus gemidos se convirtieron en gritos, pero de placer, yo me puse delante de ella, y mientras Javier la embestía cada vez más rápido y más fuerte desde atrás, ella me comía la polla, de manera que se silenciaban sus gritos, transformándose de nuevo en gemidos, después de unos minutos así, y ella tener varios orgasmos, cambiamos nuestras posiciones, yo me tumbé en el suelo y Sara se colocó sobre mi para cabalgarme como nunca lo había hecho, mientras se comía ahora la polla de Javier, yo ya no podía más y avisé de que me correría, y Sara dijo que esperase, que se lo quería tragar todo, que ya sabía que le gustaba hacerlo, así que ella se dio la vuelta se agachó y me la empezó a comer de nuevo para que me corriera en su boca, entonces Javier aprovechó que Sara estaba a cuatro patas para metérsela por el culo, cosa que nunca había consentido ni a mí ni a sus anteriores novios, a ella le dolió bastante, se agarró fuertemente a mi mientras me comía la polla, y ese apretón terminó de provocar que yo me corriera, y ella se lo tragara todo, se sacó mi polla y empezó a moverse ella de adelante atrás para sentir aquella hermosa polla dentro de su culito recién desvirgado, cuando ya entraba toda, Javier la cogió por la cadera y empezó a llevar el ritmo, un ritmo que iba en aumento, las embestidas cada vez eran más fuertes, los gritos de Sara también, pero ella le pedía constantemente más y más, yo ya estaba empalmado otra vez así que me acerqué para que me comiera la polla, Sara ya no se tenía en sus brazos estaba vencida y ya se había entregado totalmente a Javier mientras me chupaba frenéticamente la polla, me corrí enseguida y Javier la avisó de que se correría también para que se lo tragara, primero se tragó mi leche y acto seguido Javier se la metió en su boca y de dos embestidas empezó a correrse, parecía no tener fin, a Sara no le cabía más en la boca y se la sacó para pajearlo mientras la cabeza de aquel pollón seguía escupiendo leche por su cara y por sus tetas. los tres dormimos aquella noche juntos, y cuando me levanté, me encontré a Sara cabalgando sobre Javier mientras este le devoraba las tetas, me saludaron y preguntaron como había dormido, todo sin parar de follar. así pasamos todas la vacaciones, follando los tres juntos, Sara y yo solos o siempre que a Sara y Javier les apetecía, nunca habíamos hecho un trío y no nos arrepentimos de heberlo probado, pero nunca lo hicimos con ninguna otra persona que no fuera Javier, con el que tenemos una gran amistad, y siempre que lo invitamos a nuestra casa viene, por otro lado es lógico, se cepilla a mi novia todas las veces que quiere y yo en vez de enfadarme me excito
espero que os haya gustado
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