Maldito calor, si no fuera por que nos pudimos escapar a Cuerna, ya me hubiera vuelto loca. Al menos acá puedo estar en traje de baño todo el día. Aunque a la alberca le hace falta un poco más de sombra y al menos a mi me pasa, que no aguanto mucho tiempo directamente debajo del sol, siempre acabo metiéndome a la casa, donde al menos hay algo de sombra aunque el aire se siente pesado y caluroso.
Después de un rato en la sala, Lula decidió subir a darse un regaderazo para abatir...
un poco la sensación de bochorno. Abrió prácticamente solo el agua fría y se quedo un rato bajo el chorro. Al salir de la regadera, y mientras se secaba el cabello con la toalla, se asomo por la ventana que da a la alberca.
Afuera y entre las ramas de un árbol, Lulu vio a Javier coqueteando son Mariana. Ella estaba tumbada en un sillón de playa tomando el sol, mientras Javier flotaba recargado en la orilla de la alberca. Mira, mira, estos dos no dejan pasar ni un minuto solos sin aprovecharse. Javier se había salido de la alberca y se fue a sentar junto a Mariana. ella se veía contenta de que el se acercara. Lula comenzó a sentir una leve excitación al verlos.
Mariana se había dado una media vuelta y ahora veía a Javier de frente, por la distancia no se podía oír lo que decían, pero al menos si se podría notar que estaban animados. Lula se aparto de la ventana y fue por un frasco de crema humectante al tocador. Al regresar, y mientras se ponía un poco de crema en los brazos, vio que Javier se agachaba sobre Mariana y comenzaban a darse un largo beso. Javier subió la mano hacia el torso de Mariana subiéndole la parte de arriba del bikini. Ella le tomo de la mano y la puso sobre sus senos descubiertos. Lula sintió sus pezones endurecerse y una leve urgencia que comenzó a tomar forma entre sus piernas.
Javier y Mariana seguían besándose cada vez mas apasionadamente, Lula vio como su esposo acariciaba los muslos de su amiga, recorriendola hasta lo mas profundo entre sus piernas. Cuando vio que Javier se paraba junto a ella para bajarse el traje de baño, Lula sintió una oleada de calor y humedad fluir por todo su sexo y la urgencia por tocarse se manifestó súbita e imperiosamente. Su amiga yacía desnuda sobre el sillón de la piscina, mientras Javier se colocaba entre sus piernas para penetrarla. Lulu se tocaba frenéticamente el clítoris, mientras miraba a su marido fornicando con su mejor amiga.
Javier cambio de posición, recostándose en el sillón para dejar a Mariana cabalgarlo, montándose en su verga. Lula veía a su amiga arquearse de placer al sentir las profundas penetraciones que la posición le permitía, la veía tocarse las tetas, mientras Javier arremetía cadenciosamente contra de ella.
Lula aceleraba sus caricias auto eróticas, imaginando y recordando lo bien que se sentía esa verga dentro de ella. Al momento de sentir como la conciencia la abandonaba y el mundo se reducía a los 3 centímetros alrededor de su clítoris, alcanzo a oír, o eso creyó, como su amiga de la infancia gemía de placer al venirse con su marido.
Al voltear hacia afuera de nuevo, vio que ella y su esposo recostados en el sillón de la alberca, abrazados tiernamente. Lula supo que eso le iba a redituar con muchas horas de placer.
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