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ABOTONANDOME A BLANCA

Enviado por lobo_estepario el 26/8/2010

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ABOTONANDOME A BLANCA Publicado el 26/08/2010, por: lobo_estepario

Viene de Compartiendo a Blanca III.

Mis cuidados se hicieron más dedicados a ella, pues mientras su pancita iba creciendo y poniéndose más pesadita, notaba que su coño se iba abriendo mas y mas , nunca deje de jugar con ella, en mi cama mientras mis hijos estaba fuera y mi esposa por la cocina, o cuando yo me quedaba viendo la tele en la sala mientras todos dormían en casa Blanca, con su panzota, se echaba en mis muslos, y yo acariciaba sus tetas que estaban enormes y llenas de...

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leche que le goteaba y yo mamaba a escondidas de todos, también jugábamos acariciando su coño que quemaba y era gordo y mojado, ella respondía a esos juegos lamiendo mi verga hasta ponerla dura y pajearme en su hocico para que ella se alimentara de mi semen.

Por temor a dañarla a ella o a los cachorritos reprimí mis deseos de penetrarla estando embarazada, pero intuía que ella lo deseaba pues se acomodaba como lo hacia cuando estaba en celo. Pero renuncie pues mi amigo el veterinario me aconsejo que no lo hiciera, pero me dijo algo que me quede excitado, y deseando que ese día llegase pronto. Me comento que las perras una vez que paren, entra en unos días en un estado de celo muy corto de uno o dos días máximo, y que allí podría aprovechar para hacerlo, y que además toda su vagina estaría lo suficientemente dilatada y era recomendable que tuviera sexo en esos días para ayudarla a contraer su útero y su vagina a una estado normal.
Luego de unas semanada, una mañana, Blanca no había salido de su cama, y llevo así dos días o tres le llevamos leche, agua y no bebía nada, ni comía nada, una mañana, ya estaba en los límites del parto, escuchamos los gemidos de unos de sus cachorros que había nacido y estaba pariendo , la dejamos sola sin abandonarla, durante todo el día, para que al día siguiente la viéramos feliz echada en la cama con las tetas llenas de leche y sus cinco cachorros prendidos de sus pezones mamando dormiditos, eran hermosos bellos, todos muy parecidos a su madre pelaje blanco y con algunas manchas en el cuerpo al padre, mire a todos los acariciar, la acariciamos a ella, la felicitamos por sus cachorritos y llego mi amigo con su esposa a verlos todos contentos, me pido que escogiera uno y escogí de tres hembritas a una de ellas, la que era una gota de agua a otra con su madre., mis hijos le pusieron por nombre, BLAKI, luego de pasar un buen rato en casa mi amigo se despidió con su esposa y quedamos en que ella estaría un mes más en casa.
Recordé lo que me había comentado mi amigo veterinario, y solo tenía que hacerlo uno o dos días pues del parto, todos los chicos irían al colegio mi esposa en su negocio y yo en mi trabajo, el único inconveniente era la nana de la casa, a la que debíamos algunos días de descanso, hable con mi esposa y convinimos que le daríamos ese merecido descanso y así ella se ausentaría por unos tres días, yo por mi parte le prometí a mi esposa hacerme cargo de los cuidados de casa y de su post parto de Blanca. Dicho y hecho. El domingo día del parto llamamos a casa de la nena y le pedimos que se tomar los tres días de descanso lo que ella acepto feliz, y el día lunes los chicos en la escuela mi esposa a la tienda y yo amanecía con un “dolor de cabeza” insoportable, -fingido obviamente- y que preferí quedarme en casa a descansar con Blanca y sus cachorros.
Todos ya habían salido de casa y el sol día estaba lindo , me levante me di un baño, tome mi desayuno y Blanca salió de su cama, sus cachorros se quedaron su cama llorando por su madre, pero ella ni se inmutó, le serví un buen plato de comida y abundante leche que ella bebió, la acaricie tiernamente, ella respondió con una lamida en mis labios y al pasar mi mano por su lomo, paró las caderas y movió la cola y las nalgas en señal receptiva, mire su hermoso coño amplio gordo aun hinchado por el alumbramiento y toque su interior ella retrocedió para sentir mi caricia. Los cachorritos lloraban mas y mas, así que decidí cargarlos a todos en una canasta con sus colchas de abrigo y llevarlos a mi cama, ellos olisqueaban todo medio dormiditos y me recosté en mi cama, Blanca se echo a mi lado y sus tetas llenas de leche amamantaban a sus perritos y perritas, que se dormían en su regazo maternal, eran cinco perritos. Me desnude y desnudo me eche con ellos , acaricie sus tetas y a sus cachorros que sentían el calor de mi cuerpo desnudo y dormitaban felices y me uní a la hermosa y vital y sensual mamada de sus tetas que estaban libre bebiendo su lecha caliente y salada, que inundaba mi garganta y mi verga respondía con una erección descomunal, Blanca , pareció intuir mi deseo de macho, de querer montarla nuevamente y ella deseaba sentirse nuevamente perra, después de ser madre, quería sentir el placer de ser montada, de sentirse deseada aun cuando haya parido y su cuerpo ancho y las tetas enormes rebosantes de leche, me miro como diciéndome
-¿me deseas así parida?
Y le respondí con un largo y sensual beso en su hocico, mi boca, estaba llena de leche de sus tetas y en ese beso le di de beber de su propia leche, nuestras salivas se fundieron en medio de nuestras lenguas, la mía de un hombre, y la de ella de una perra, pero que al contacto y al juego respondían placenteramente, sobándose una contra la otra, yo no sé que sentía ella , pero le gustaba mucho lamer mi lengua salida y babeada, y a mí me fascinaba lamerle su larga y carnosa, áspera y tibia, se enredaba en la mía. Estuvimos así besándonos lamiéndonos, dándonos de beber el uno al otro, mi verga manaba abundante jugo, que me escurría por el tronco, mi glande lucia hinchado, desnudo, brillante y latía rítmicamente al pulso que mi corazón excitado ordenaba, mis manos recorrían placenteramente el cuerpo de Blanca, su lomo, su nuca, sus nalgas a la vez que la besaba apasionadamente, mientras sus cachorros mamaban de sus tetas incansablemente, deje de besarla y me deslice hasta tener frente a mí su carnoso ojete, que hermoso, era un ojete de perra parida, enorme y seductor, acaricie tiernamente sus labios hinchados y ella respondió a la caricia levantando la cola, haciéndola a un lado para que yo la siguiera acariciando abrí su coño y la entrada era ancha, roja, mi boca se fundió en esa gruta, en su sexo y empecé a comérselo después de casi tres meses que no lo hacía y me desborde en mi deseo, frenético loco, devoraba el ojetee de Blanca que temblaba y se enrojecía, ella permanecía echada por los cachorros que estaba prendidos de sus tetas y yo de su coño, mi verga deseaba penetrarla, mi cuerpo deseaba sentir a Blanca toda una perra, y ella también, pues se movió hasta alcanzar con su hocico mi verga, estábamos en una especie de 69 y en medio de nuestros cuerpos sus cachorros amamantándose plácidamente, ella empezó lamiendo mis huevos, mis muslos y subió rápidamente a mi verga que samaqueo con sus lengüetazos fuertes y calientes, mi verga sentía uno látigos de placer cuando esa lengua se golpeaba contra ella, y lamia mis jugos, al instante de que ella empezó a lamer mi verga y olerla, porque como nunca la olía, la olfativa no sé porque. Debe ser porque extrañaba sentir el olor de su ojete impregnado en mi verga y en su lugar sentía el aroma del ojete de mi mujer que se había impreganado en mi verga después de un largo periodo de abstinencia zoo.
Al momento, empecé a sentir sus jugos en mi boca, que abundantes se escurrían entre su ojete y su coño, eran jugos de excitación, su sabor, su olor inconfundibles, ella estaba lista para ser montada y así me lo hizo saber pues se paro en sus cuatro patas y en su alzamiento sus cachorros quedaron estirados hacia arriba prendidos de sus tetas, mientras ella , se deshizo de ellos con un movimiento tosco y se coloco delante mío dándome el culo, y mirándome, sus cachorros la buscaron con el olfato y nuevamente se arremolinaron debajo de su panza y se prendieron de sus tetas para seguir mamándola, mientras que yo, enfundaba toda mi verga dentro del caliente coño, que era al igual de amplio y grande que el de una vagina normal de mujer, y sobre todo riquísimo, más caliente que el de ella, me quemaba la verga, su calor corporal era el doble de cuando estaba en celo, mis manos acariciaban su lomo cálido, noté, sentí que mis huevos golpeaban su coño, lo cual no sentía cuando la tome en su celo, pensé en que sería porque su vulva estaba muy crecida, sentía muy rico ese contacto y metí muy profundamente mi verga en su ojete hasta sentir mis huevos contraídos y repletos de semen rosar la parte baja de esa caliente vulva , una idea loca se apodero de mi mente, abotonarme a ella, tome mis huevos y los presione haciendo una sola bola de carne caliente con ellos y la sobe en su ojetee presionando contra sus labios bulbares que se abrían como los labios de una boca para tragarlos, pero la presión de mi mano no era uniforme, ella al sentir la presión levanto una pata trasera como cuando los peros machos orinan en los arboles, y me llamo la atención pues nunca había sucedido eso. Continué disfrutando de su coño dándole verga y metiendo y sacándola de su ojete despacio hasta acelerar mas las penetraciones y ella empezó a jadear a gemir y a ordeñar mi verga con su vagina, sus cachorros se revolcaban debajo de la panza de su madre pues los empujones de mi verga en el coño de su madre la samaqueaban y ellos se desprendían de la tetas que buscaban luego con avidez y me surgió un loca idea, un deseo irrefrenable abotonarme a ella, mi semen estaba repleto en mis huevos y mi sangre fluía a mil por las venas de mi verga negra, deseaba sentirme todo un autentico perro quedar abotonado a ella.
Me separe de ella y fui en busca de un anillo elástico de esos que usan las mujeres para el cabello y lo tome y me lo puse en la raíz de mi verga y detrás de mis huevos, al soltarlo hizo de mi verga un descomunal bregón negro hinchado y grueso un glande que reventaba de lo hinchando y mis huevos una bola uniforme de carne caliente debajo de mi pene, retorne y Blanca, estaba echada, al verme se incorporo rápidamente y se colocó, mi verga se introdujo dentro de ella y sentí mi verga mas hinchada por la presión del anillo, wooooo mis huevos se metían en medio de los labios de la vulva y nuevamente Blanca levanto una pata era la derecha trasera, y la samaqueaba y ese movimiento era como si me succionara mis huevos que eran, como absorbidos pero no entraban y seguía en el intento, hasta que di con el secreto, cuando ella nuevamente levanto la pata yo levante mi pierna derecha y se la pase por encima del lomo sintiendo como mis huevos se enroscaban dentro del ojete de la perra como si fuera un tornillo, hasta que al quedar mi culo con el culo de ella , sentí el apretón al final, mis huevos estaba dentro, Blanca y yo estábamos abotonados ella gemía y mi verga había quedado presea dentro del coño caliente de ella, la verga tenía una posición invertida con la parte baja del glande hacia arriba y mi verga presionando hacia debajo de su vagina, sentía unas oleadas de contracciones en mi verga, y unos suaves apretones en mis huevos incrustados dentro de la perra, yo no podía hacer nada ya era ella la que lo hacía todo, su vagina cobro vida propia y ordeñaba toda mi verga masajeándola apretadora succionadla ordeñándola con ella, a hasta que mi semen se descargo plenamente dentro de su coño y ella sin moverse se agitaba vaginalmente succionado cada gota de mi leche que empezó escurriéndose por los costados, yo jadeaba como un perro , gemía, temblaban mis piernas mientras los cachorritos inocentes a esos placeres dormitaban prendidos de las tetas de su madre, ella volteaba y yo también nos mirábamos, nuestras miradas eran un lujurioso deseo mientras mi semen seguía descargándose inconteniblemente en sus entrañas de perra parida. Me moví para posicionarme mejor y ella chillo pues la arrastre un poco colgada de mi verga, doliéndole su coño , me hizo recordar aquellas perras que quedan abotonadas del macho y este camina arrastrándolas por la calle y ellas gritan, desesperadas, me sentí así un perro, un macho que zarandeaba a su hembra por la calle, toda atorada a mi verga, no podía salirse Hasta que se relajo y yo me sentí más relajado también, volteaba a ver mi verga y estaba toda perdida dentro del ojetee de ella con mi mano me toque los huevos, pero solo estaba mi ano pegado al ano de ella, ya sin semen y ya sin sentir sus ordeñadas solo los latidos rítmicos de ambos sexos fundidos, latidos que iban siendo más pausados más lentos hasta sentir que mi verga fue vomitada hacia afuera con fuerza como una presión interior de la vagina de la perra se deshiciera de ella, me colgaba toda llena de semen y jugos y mis huevos flácidos, me saque el elástico y sentí un fluir de mi sangre nos echamos, ella se limpiaba su coño que escurría semen abundantemente pues por la amplitud del ojete no era retenido y se desbordaba por esos labios carnosos e hinchados pero eran absorbidos por la lengua de ella, como si amantara, yo recostado a un costado ella con mi verga flácida mojada, sentí un cosquilleo placentero en mi glande carnoso pero ya flácido y era Blaki, la pequeña cachorrita que confundió mi verga con una de las tetas de su madre y se apodero de ella, succionando lo poco que quedaba de mi semen dándome un placer indescriptible, pero que opte por separarla de ella y retornarla con una suave caricia al seno de su madre para que se amamantara. Ya tendrá su oportunidad cuando sea más grandecita.
Arregle todo y descansamos los dos más los cachorros viendo la tele hasta que retornaron a casa mis hijos del cole a jugar con los cachorritos y a engreírlos mientras Blanca dormía a mis pies en la alfombra de la sala.
Solo un comentario final, mi amigo se llevo a su perra y con una profunda pena se fue de casa, el me conto que ella lloraba en horas que yo acostumbraba a llegar a mi casa a la hora del almuerzo, por la noche , me llamo alguna veces a decir que debería hacer para calmarla y me pidió algo curioso, un camisón de dormir usado mío, bueno se lo di y él se lo puso en su cama a ella, desde allí dejo de llorar, se conformo con mi ropa. Me volví mas asiduo a visitar su casa con mi esposa y cuando yo llegaba ella se ponía como una cachorrita de feliz y alegre y no se movía de mi lado como si yo fuera su amo, en realidad no lo era, pero si era su macho, a veces le decía a mi amigo que pasaría a recoger a Blanca para pasearla y el asentía con gusto, en mi auto, nos íbamos de paseo y disfrutábamos del sexo naturalmente como dos amantes en secreto.

Calificación: 5 | Votos: 3
Categoría: Zoofilia | Comentarios: 6 | Visto: 32661 veces

Últimos Comentarios Agregados
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lobo_estepario

Gracias amiga por el comentario espero sigas leyendo mis relato que reiniciare sus publicaciones. si, fantasear con ser una perra o un perro es lo mas hot y divertido, te imagino correteando y dando salitos en el parque conmigo besitos

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Neyxxx

Joder ? tu relato me dejo empapada !!! Muy bueno... me hicicste imginar cada cosa y pervercion .... Asta decearia ser como tu perra blanca?

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namastres

:/ si por las contracciones de la vagina si a veces son muy fuertes que se queda pegado de manera literal, bueno ya que de los humanos puedo esperar de todo jajaja, la zoofilia, sexo extremo que conyeba a lastimar, la pedofilia.. :/ si te gusta tanto la zoofilia ojala y te coja un burro por la cola XD y asi como la perra despues te va gustar.

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louis0763

que rico debe haber sido me encantarian algunos consejos para cogerme a mi perrita pastor aleman te felicito el relato muy cachondo me hice la paja y me vine muy rico de imaginarte con balnca mmmmmm

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dalio

puedaserdetodosmodosmecaletates

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PUCALPINO

joder tio...sera posible q yo me pueda kedar abotonado en el coño de la gringa....lo voy a intentar de todas maneras.

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