Tu web de Relatos Eroticos de Zoofilia

Relatos Eroticos

Mi primera experiencia... con mi perra

Enviado por Anny89 el 19/11/2011

Ingreso de Usuarios Disfruta del mejor contenido erótico ahora mismo !!

REGISTRARME !!
Buscar Relatos

Búsqueda Avanzada
Leer Relato Erótico
Mi primera experiencia... con mi perra Publicado el 19/11/2011, por: Anny89

Hola soy Anny, tengo piel blanca, ojos muy claros y cabello castaño cenizo. Desde muy pequeña a los 12 años ya atraía las miradas de los chicos porque tengo lindas caderas y piernas bien torneadas. Y fui bastante normal hasta hace poco tiempo, porque tuve mis novios, mis amigas, salía de party...

Siempre he sido muy sensible a todo lo que tiene que ver con mis sensaciones, lo que toca mi piel, la cercanía de las personas a las que quiero, etc., no puedo evitarlo. Dicen que soy...

Cams XXX Reales Online

muy sensual. Me puedo pasar horas al espejo, pero no pienso que soy una modelo, sólo que me gusta como soy y creo que me gusta ver mi cuerpo, no sé explicarlo, pero me gusta ver cada parte de mí, mis piernas, mis nalgas, mis pechos, todo.

Cuando yo iba a cumplir mis 15, mi papá me dijo \"Anny ¿qué quieres de regalo de cumpleaños?\" yo le dije \"papi dame un perrito\" y él aceptó. Yo esperé unos días más a que fuera mi cumple con mucha ilusión, siempre había querido tener un perrito, tocarlo, hacerle cariño, tenerlo entre mis brazos. En esos días de espera yo estaba navegando en internet buscando ver fotos de chicas parecidas a mí, es una manía que tomé porque siento que es como verme a mí misma, pero que en un resultado de búsqueda aparece una liga a un sitio extraño. Lo abrí y aparecieron videos de chicas teniendo sexo con perros. Al principio me quedé congelada, \"pero cómo puede una chica tener sexo con su mascota?\" yo me preguntaba. Yo no había tenido experiencias sexuales con nadie pero platicaba con mis amigas del colegio sobre cómo se sentiría tener sexo y nos llenábamos de curiosidad. Cuando vi los videos, las chicas gemían y mostraban un rostro de placer de tener a su mascota dentro que me confundió y me hizo sentir algo... \"¿como se sentirá tener a un perrito dentro?\" los penes de las mascotas de las chicas se veían de buen tamaño. Y un video me impresionó, en él dos chicas tocaban y acariciaban a su mascota, lo masturbaban hasta que el animal tenía el pene de lo más grande y se peleaban por mamarlo, primero una luego la otra, desesperadas. Al final el perro soltó tanta leche que las chicas bebieron como sedientas y se limpiaron una a la otra con la lengua el semen que todavía chorreaba por sus pechos. Mi gordita, así le apodo a mi conchita, estaba mojada. Me sentí muy rara y decidí irme a dormir, con esas imágenes todavía en mi cabeza.

Después de eso, los siguientes días antes de que llegara mi cumple soñé cada noche que mi papá me regalaba el perro que prometió y que mi perrito me adoraba, yo le hacía cariño tocando su pancita peluda y él respondía asomando un pene rojo y grueso que iba saliendo de su capucha. En mis sueños de cada noche, yo tomaba con mis dos manos el pene de mi perro y me lo metía a la boca, chupando y mamando como una bebé por su leche, en mi sueño pasaban las horas gozando y mamando pene de perro hasta que estashaba y casi me ahogaba en semen. Cada una de esas noches desperté con mis manos mojadas en mi gordita porque me había masturbado dormida.

Llegó el día esperado de mi cumple, estrené una falda rosa a la rodilla, ligera y fresca, salí con mis amigas al cine, a la plaza, en casa nos reunimos y cenamos y yo que sentía mi cara roja de calor, porque no podía esperar más a tener ya a mi mascota, que la había soñado tantas noches atrás. Total que ya tarde que se fueron mis amigas, papá vino conmigo y sonriendo me dijo \"Anny ¿recuerdas tu regalo?\" mi corazón latía a mil, papá trajo a mi habitación un perrito husky hermoso, pero estaba crecidito, como de un año y mi papá me dijo que su nombre era Tracy. Lo atraje conmigo y lo abracé, sentí mucha excitación de lo que había soñado por él, su suavidad, su olor, todo me gustó de Tracy, mi nueva mascota. Papá se fue contento y nos dejó solos a Tracy y a mí en mi habitación. Cerré la puerta y me arrodillé en la alfombra junto a husky, que me aba lenguazos en la cara y en el cuello.

Fue como hacer click, Tracy puso sus patas delanteras sobre mis pechos y yo le respondí los lenguazos, yo ya estaba ardiendo de la cara. Fueron como besos, trenzamos nuestras lenguas en una serie de besos que no terminaban y me estaban excitando más y más. Sentí mi vagina gordita remojada en jugos por la excitación, pero todavía no quería soltar a Tracy de mis brazos, me estaba volviendo loca de besar y chupar su lengua, recordando cada detalle de mis sueños donde yo mamaba su pene sin descanso, donde ya me sentía viciosa de meterme su carne en la boca y succionar con todas mis fuerzas hasta recibir mi premio: chorros y más chorros de semen caliente que tragué tantas veces estando dormida.

Me estaba excitando tanto que con una mano seguí abrazando a mi perro Tracy y dándome besos de lengua con él y bajé mi otra mano para subirme la falda, hice a un lado mi bombacha y empecé a masturbarme frente a mi mascota, besando su hocico y subiendo mi fiebre. En ese momento pensé para mí \"mis 15 años serán lo más hermoso de mi vida entegándole mi primera vez a mi perro, no a un hombre\". Así estaba tragando la saliva y la lengua del hocico de mi perro cuando me vino mi primer orgasmo que se intensificó con la penetración de lengua que me daba el perro hasta mi garganta. Yo gemía y me ahogaba en su saliva mientras mi gordita chorreaba jugos en un orgasmo que no terminaba. Me venía y me venía y me venía en mis dedos, llenando mi habitación de mi olor sexual. Yo decía cosas raras entre los lenguetazos de mi mascota \"te amo Tracy... mmmmmm... esta venida es por ti... mmmmm... mmmmm... soy toda tuya... mmmmm...\" hasta que se fueron debilitando mis contracciones y quedé muy agitada y satisfecha. Dejé mi conchita y con ambas manos empecé a acariciar la panza de Tracy, bajando poco a poco para excitarlo. Mi habitación ahora también estaba impregnándose de un olor nuevo, uno que yo no conocía pero que obviamente era el olor sexual de Tracy que ya se estaba excitando conmigo. Eso me estimuló a seguir bajando mis manos y acariciaba el vientre de mi perro para encontrar su capullo y masturbar su pene como lo soñé tantas veces. Pero algo pasó, bajé mis manos y acariciaba aquí y allá y no encontraba el capullo. Yo buscaba su pene mientras lo besaba y le decía \"tu dueña quiere tus jugos... ¿me los darás?\" y Tracy que parecía entenderme me chupaba la boca aún más. Luego de un rato de buscar me separé de la boca de mi perro y me asomé con curiosidad para buscar su capullo o al menos sus huevos para estimularlo, pero no encontraba nada. Sólo encontré unas casi invisibles bolitas en su panza y cuando volteé con cuidado a Tracy de espaldas... quedé sorprendida y muy desilusionada.

Tracy era una perra no un perro. Claramente vi la entrada de su vagina estilando jugos por los besos y caricias que nos habíamos dado. Sentí rabia por el error de mi papá de regalarme una perra, por no tener mi mascota para tener sexo como lo había soñado, porque yo me había excitado tanto en vano y esperado tanto en vano para no tener lo que quería. No podía ir a reclamarle a papá su error, ya era de madrugada, Tracy y yo ya teíamos mucho tiempo excitándonos una a la otra y me atacó tanta frustración que me subí a la cama y lloré escondida en mi almohada.

No sé cuánto tiempo pasó que estuve llorando por lo ridículo de mi situación. Y creí quedarme dormida boca abajo hasta que sentí una lengua muy suave que lamía mis muslos y mi entrepierna, hasta mis nalgas. Sin nada en mi cabeza volteé y giré para ver a Tracy que todavía parecía excitada conmigo y como si comprendiera mi molestia, lamia tiernamente mi gordita rebosante de jugos. Me pareció tan dulce que en su nobleza mi mascota no tomó a mal mi rechazo de hace un momento. Me senté en la cama y abracé a mi perra. estábamos otra vez tan cerca que ella buscó mi boca y trenzamos nuestras lenguas otra vez, besándonos.

Reconocí de nuevo la excitación que sentí antes cuando pensé que mi perra era un perro. Ahora ya no me importaba, mi perra Tracy es quien me excitó tanto y ahora ambas nos excitábamos de nuevo, lamiéndonos la cara y el cuello, mezclando nuestra saliva, besándonos. Juntas empezamos a llenar de nuevo mi habitación de nuestros olores a sexo. Tracy se fue recostando despacio junto a mí en mi cama y la abracé con más fuerza. Mi perra me lamía tan rico que me arrancó un gemido de placer, lo que pareció excitarla también a ella. \"Mmmmm... mi Tracy...\" sólo alcanzaba a murmurarle. Entonces me recorrí un poco más hacia sus patas traseras, yo besaba su pancita y lamía recorriéndola y mi perra lamía mis pechos y mi ombligo, hasta que avanzamos y quedamos en un perfecto 69. Ella frente a mi gordita cargada de jugos vaginales y yo frente a su vagina bañada de líquidos tibios, con ese olor que me excitó tanto. Mi perra Tracy instintivamente se lanzó a chupar, lamer y succionar mi vagina y yo acerqué mi boca a su vagina... no sabía si atreverme a chuparle el sexo a mi perra, pero ella insistió tanto allá abajo y me dio tanto lenguetazo entre mis labios, clítoris, mi ano, todo, que me envolvió una oleada de placer tan intenso y abrumador, que sólo entreabrí mi boca gimiendo y la pequé a su vagina, metiendo mi lengua profundamente en ella, extrayendo más jugos, tragándomelos, lamiendo por fuera y por dentro, sintiendo cómo mi perra me devolvía cada oleada de placer chupándome más y más, y yo chupándola a ella. Entregándonos una a la otra, abandonadas a sentir, devorándonos en un intercambio sexual mujer-perra que nos estaba trastornando sin control. Apreté su cuerpo al mío y me vine en su hocico, mientras ella se bebía mi orgasmo completo. Luego ella se vino en mi boca y saboreé ese delicioso líquido, chorros abundantes, exquisitos. Pero no nos detuvimos, el trastorno sexual era más poderoso, sólo se escuchaba la respiración de mi perrita ahogándose en mi vagina y yo gimiendo con mi boca sumergida en la vagina de mi perra. Nos vinimos juntas una y otra vez, incapaces de despegarnos, contagiadas del vicio de mamar a otra hembra.

Esa fue mi primera experiencia zoofílica y fue con mi hermosa perra Tracy. Nunca me arrepentiré de hacerlo con ella,la adoro y ella me adora a mí, su dueña.

Anny
braquius@yahoo.com

Calificación: 4 | Votos: 4
Categoría: Zoofilia | Comentarios: 1 | Visto: 16864 veces

Últimos Comentarios Agregados
Fotografia de bubaxxx
bubaxxx

muy original, me encanto realmente =D

1

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí