Me creía heterosexual pero mis amigos me cogieron y me gustó. 1a Parte. relato erotico xxx

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Me creía heterosexual pero mis amigos me cogieron y me gustó. 1a Parte.

Categoría: Bisexual Comentarios: 0 Visto: 1727 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 11/09/2018, por: VictorGhillen

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Hola, me llamo Víctor, tengo 44 años y les quiero contar la experiencia que tuve en una época muy loca de mi vida.

Resulta que cuando yo tenía doce años y cursaba el primer año de secundaria, me fui de pinta con Marcos también de doce y con Fernando de 16.

Había mucha diferencia entre Fernando y nosotros dos pues además de la diferencia de edad, él era muy alto, media 1.75 metros, mientras que Marcos y yo apenas en los 1.55m pues éramos de los más chaparritos del grupo.

Como no teníamos dinero, nos fuimos de pinta a un cerro que está cerca de la escuela. Todo iba normal hasta que en medio del bosque Fernando empezó a jugar a agarrarle las nalgas a Marcos.

Yo creo que se calentaron rápido porque al poco rato jugaban a bajarse los pantalones para supuestamente abusar uno del otro. Yo me mantenía al margen porque no me agradaba a lo que ellos estaban jugando. Además Fernando fácilmente podría ganarme como ya lo había hecho con Marcos a quién sin problemas le bajó su pantalón y su calzón. Las blancas nalgas de Marcos contrastaban con la piel morena de Fernando y yo.

Luego Marcos hizo lo mismo con Fernando, bueno en realidad Fernando se dejó bajar su ropa, yo creo que tenía ansias por tener acción pues a él no se le veía que tomara esto como un juego, más bien solo era un pretexto para tener algo sexual con Marcos.

Cuando los dos tenían los pantalones y los calzones abajo, ya con sus penes erectos, comenzaron a jugar a ver quién lograba poner su verga entre las nalgas del otro. Era una lucha muy desigual porque la verga de Marcos parecía todavía la de un niño pues le media como 7 cm, mientras que la de Fernando unos 19cm, pues ya estaba muy desarrollada y él además estaba muy bien dotado.

Gracias a su gran fuerza, en un par de movimientos Fernando consiguió poner su verga en medio de las nalgas de Marcos. Mientras que este intentaba zafarse pero no era rival para Fernando, quien mientras tanto movía su cadera para intentar encontrar con su verga el hoyo de Marcos, realmente parecía con ganas de penetrarlo.

Viéndose superado fácilmente, Marcos comenzó a enojarse y a decir que lo soltara. Fernando no tuvo de otra que soltarlo pues era evidente que Marcos no se iba a dejar penetrar.

Entonces para hacerlo más justo, dejaron de luchar y se pusieron de acuerdo para turnarse en los roles, pero Marcos puso como regla que no habría penetración, lo que Fernando aceptó de mala gana.

El primero en poner su verga en las nalgas del otro fue nuevamente Fernando. Estaban ambos de pie con sus pantalones hasta sus zapatos. En ese momento Marcos me vio y con cara seria se separó de Fernando. Algo le dijo sobre mí pues me señaló, no pude escuchar porque yo los veía a lo lejos.

Entonces se me acercaron, agarrándose sus pantalones para poder caminar, me dijeron que yo tenía que participar para asegurarse de que no fuera de chismoso a contarlo a nuestros demás amigos.

Yo les dije que no se preocuparan, que les daba mi palabra de no decir nada. Pero ellos no se conformaron y me dijeron que si no aceptaba me iban a agarrar a la fuerza y entre los dos me violarían. La verdad es que al ver a Fernando muy decidido, me asusté pues él era mucho más grande y fuerte que yo, seguramente él sí podría vencerme y cumplir su amenaza con la ayuda de Marcos.

No me quedó de otra que acceder e incluso me tocó ser el primero en acostarse bocabajo ya sin mi pantalón ni mi calzón. Es que apenas dije que sí, ambos se me lanzaron para quitarme completamente mi pantalón y mi ropa interior. Luego ellos mismos se desnudaron quitándose sus pantalones. Solo nos quedamos con el suéter y la camisa del uniforme.

Hicieron que me acostara bocabajo en una alfombra de pasto verde que estaba cerca de unas piedras grandes. Luego me abrieron un poco las piernas, lo suficiente para que cupieran sus cuerpos en medio y finalmente se pusieron de acuerdo para ver quien se me encimaba primero.

Primero pasó Marcos, sentí cómo mis nalgas capturaron y apretaron completamente su verga que se hundía y se perdía entre ellas. Luego pasó Fernando, ahí sentí cómo su verga me abría demasiado las nalgas para apenas hundirse un poco pues era muy gruesa, también era tan larga que sobrepasaba a mi propia raya pues su cabeza salía por la parte superior, casi hasta mi espalda baja.

Para no perder la calentura, cada uno solo podía durar máximo un minuto frotando su verga en las nalgas del otro. Entonces pasados ya los dos minutos de recibir yo sus dos penes, pude levantarme para ahora yo poner mi verga de entonces 12 cm en ellos.

Tras varios turnos y al estar más calientes, llegamos al punto en donde los tres estábamos encimados. El de abajo recibiendo la verga del de en medio y éste el de más arriba.

Para ser sincero, a mi me costaba trabajo excitarme pues aún no me latía estar con hombres, de hecho a mi verga todavía le faltaba llegar a su máxima erección. En cambio Fernando lo disfrutaba mucho, estaba bien excitado, su verga estaba ya bien dura y a punto de reventar. Incluso llegué a pensar que en cualquier momento se vendría. Solamente esperaba que no fuera conmigo.

Fue ahí que a Fernando la calentura le hizo olvidar la regla de no penetración. Mientras yo estaba abajo con la verga de Marcos en mis nalgas, Fernando abrió con sus manos las nalgas de Marcos y trató de penetrarlo. Inmediatamente Marcos lo empujó y enojado le reclamó. Fernando se disculpó y después de unos minutos cuando ya el enojo se le había pasado continuamos con lo nuestro.

Al poco rato a Fernando le volvió a ganar la excitación. En ésta ocasión a mí me tocaba estar hasta abajo y a él le tocaba quedar en medio y poner su verga en mis nalgas. Entonces cuidando de que Marcos no lo viera, Fernando abrió mis nalgas con sus manos y me puso la punta de su verga en mi ano para tratar de penetrarme de verdad.

Tuvo mucha puntería pues claramente sentí su glande justo en mi virginal y muy cerrada entradita, incluso pude percibir que se me hundía un poco en mi hoyito. No sé qué me pasó pero lo sentí tan rico que ahora sí me empecé a excitar de verdad. Por esa razón no le dije nada a Fernando y lo dejé continuar.

Yo alcanzaba a sentir unos dedos tratando de abrir más mis nalgas, al mismo tiempo en que Fernando trataba de empujar su verga para penetrarme pero mi ano no cedía, apenas la punta de su glande me había logrado meter un poquito, lo suficiente para hacerme sentir rico.

Realmente todo aquello que creía sobre mi sexualidad estaba siendo destruido, pues yo que me creía 100% heterosexual, ahora estaba ahí en medio del bosque con la punta de la enorme verga de Fernando en mi ano y con un deseo incontrolable por ser penetrado más adentro, incluso llegué a parar mis nalgas para ver si así cedía la resistencia de mi hoyo y dejara entrar de una vez por todas a ese delicioso trozo de carne.

Fue hasta que Marcos se encimó en Fernando que el peso de ambos hizo que la cabeza de la verga se éste se me clavara completamente. La verdad es que me dolió cuando me entró de golpe pero me gustaba sentirla dentro aunque luego su verga ya no se podía mover por más esfuerzos que Fernando hacía por clavármela más adentro.

Pasamos como cuatro o cinco minutos en esa posición hasta que a Marcos se le hizo extraño que yo no pidiera el cambio. Por lo regular el que estaba hasta abajo era el que pedía el cambio de turno. Ya eran cuatro minutos más de lo normal.

Es que yo lo sentía tan rico que se me olvidó pedir el cambio de rol, bueno creo que aunque me hubiera acordado, igual no lo hubiera pedido pues gozaba tanto de tener un poco de verga dentro de mí que no iba a querer que me la sacara. Ya mi razón no me funcionaba y no me importaba quedar ante mis amigos como un verdadero puto que le gustaba la verga.

Cuando Marcos se levantó y se dio cuenta de que Fernando había logrado penetrarme un poco, me dijo:

– Pinche Víctor puto, ¿no que no querías? Ya hasta tienes el culo bien abierto y con la verga de Fernando adentro. Ahora por eso a mí también me toca meterte toda mi verga.

Sin que yo le contestara, Fernando le cedió su lugar a Marcos. Antes de que él me penetrara yo le dije: “pero solo la punta eh”. La verdad es que solo lo dije para no verme tan puto pero realmente yo me moría de ganas por ser penetrado hasta el fondo.

Marcos me abrió las nalgas y colocó su pequeña verga en mi entrada, como la verga de Fernando me había dejado un poco abierto, la de Marcos me entró con cierta facilidad. Solamente me pudo clavar la mitad de su verga porque por lo seca que estaba mi cola no se podía deslizar más adentro, además de que era incómodo por el dolor que provocaba al rosar. De hecho aunque Marcos lo intentaba, no pudo bombearme pues no había la suficiente lubricación para que se deslizara.

Pasado su minuto, muy ansioso Fernando pidió su turno y Marcos se lo cedió. Antes de que me pusiera su pene, yo le dije que le echara saliva para que no me doliera. Entonces acumulando mucha saliva en su mano, me la echó en la cola y él mismo se la embarró en su verga.

Luego colocó la punta de su pene en mi ano y de un empujón me insertó su cabeza. Se notaba la diferencia ahora con saliva, dolía menos y se sentía bien rico. Entonces Fernando trató de bombearme, pero su verga solo me entró un par de centímetros más. Luego me la sacó solamente para echarle más saliva a mi ano y a su enorme miembro viril y me la volvió a insertar.

Me empezó a bombear y poco a poco su verga se me iba más adentro. Ya tenía una tercera parte de su pene en mi interior y la verdad es que se sentía bien sabroso aunque muy doloroso pues sentía mi piel bien estirada abrazando el tronco de la verga de Fernando que hasta llegué a pensar que se me reventaría.

Yo estaba disfrutando su mete y saca y el sentir mi cola bien abierta con ese pedazote de carne en mi interior. Fue entonces que Marcos pidió su turno y Fernando se lo cedió de muy mala gana pues ya estaba a punto de venirse. Mientras que Marcos acumulaba saliva en su mano, yo me puse en cuatro para sentirlo mejor.

La clavada de Marcos fue rápida y profunda, yo tenía completamente toda su verga adentro. En ese momento Fernando se hincó frente a mí y me ofreció su verga para que yo se la mamara. Al principió dudé por lo que pensarían ellos de mí. Pero al reflexionar que ya para ellos yo era todo un puto por dejarme penetrar, se la mamé sin decir nada más, total qué más daba, ya mi reputación estaba por los suelos.

Mientras tanto Marcos me empezó a bombear y yo lo sentía igual de sabroso pues me entraba más profundo de lo que me había entrado con Fernando. Entonces el mete y saca se volvió muy rápido y Marcos no aguantó más y se vino dentro de mí. Al darme cuenta de su descarga perdí la concentración en mamarle la verga de Fernando que casi se la muerdo. Es que de por sí apenas y me cabía abriendo toda mi boca.

Marcos se retiró satisfecho de haberme cogido y de haber descargado toda su lechita dentro de mí. De hecho fue la primera descarga de su vida pues ni siquiera en sus masturbaciones previas había podido eyacular, según me dijo después.

Al  ver vacío mi ano, Fernando se apresuró a llenarlo con su verga. Entonces ahora sin presión por tener que cambiar de turno e interrumpir su embestida, colocó inmediatamente su enorme pene en mi entrada, todavía yo en cuatro me insertó la cabeza de su verga. Tomándome por la cadera comenzó con su mete y saca lento pero profundo.

Yo me sentía en las nubes y me dije a mí mismo: “al final valió la pena de mostrarme como todo un puto ante mis amigos, gracias a eso ahora ellos me estaban dando una buena cogida y el mayor placer de mi vida hasta entonces”. Realmente me sentía en las nubes.

Cada vez la penetración se sentía más rica pues poco a poco me entraba más profundo, y aunque me empezaba a doler de lo mucho que me abría, la verga de Fernando se deslizaba muy bien por el semen que Marcos me había dejado momentos antes. Servía como un buen lubricante.

Cuando Fernando sintió que se venía, sacó su verga de volada para evitar su eyaculación, al parecer él quería alargar este momento de placer por más tiempo. En ese movimiento me provocó un dolor muy fuerte por lo brusco que fue al sacarla que hasta tuve que apretar mis dientes y mis manos por varios segundos para no gritar.

Apenas medio minuto después Fernando estaba ansioso por volver a clavarme su verga pero yo le dije que me esperara pues todavía me dolía la cola. Fue hasta que pasaron dos o tres minutos que dejó de dolerme. Entonces me levanté y me fui hacia una de las piedras, busqué el mejor ángulo y me recargué con la panza sobre ella.

Traté de parar mi trasero para ofrecerle las nalgas a Fernando, entonces él me las abrió con sus dedos y me fue clavando su verga. Creo que en esa posición me entró un poco más porque la sentí más adentro, luego percibí su pecho sobre mi espalda y su respiración rápida en mi oído derecho, además de mirar sus manos también apoyadas sobre la piedra muy cercas de las mías.

Creo que en ese momento se me olvidó de que yo era varón y me sentí auténticamente como toda una hembra en celo y siendo castigada por su macho. Era tanta mi conexión con él que sin dudar coloqué mi mano derecha sobre su mano que estaba apoyada en la piedra y se la apreté, entonces él hizo lo mismo con mi mano izquierda, la cual apretó con su otra mano.

Fernando me bombeaba cada vez más profundo, solamente faltaron como cuatro centímetros de su verga para que me entrara completamente, pero hasta ahí llegó porque chocaba con algo dentro de mí. Mientras tanto Marcos nos veía sentado sobre el pasto, todavía con su cara de satisfacción de haberme cogido y de ver cómo Fernando me perforaba con su enorme verga.

Apenas en un par de minutos después, mi macho y yo estábamos empapados de sudor, yo por el cuerpo de Fernando pegado en mi espalda y él por el esfuerzo que hacía en su mete y saca, además de que los dos seguíamos con nuestros suéteres de la escuela puestos, lo que nos provocaba más calor.

Yo estaba tan excitado cuando Fernando aceleró su bombeo que no pude más y me vine, pero por mi propia eyaculación, involuntariamente apreté la verga de él con mi ano, lo que provocó que también se viniera dentro de mí. Soltó unos fuertes gemidos y se dejó caer sobre mi espalda.

Ahí pude comprobar que Fernando era un gran macho y estaba más desarrollado que nosotros pues dentro de mí pude sentir cómo se descargaba una gran cantidad de su semen, mucho más de lo que Marcos me había dejado, yo diría varias veces más.

Satisfecho, Fernando sacó su verga de mi cola. No sé por qué pero me dolió nuevamente la sacada que me tuve que sobar para calmar el dolor, aunque ya no fue tan fuerte como antes. Entonces Fernando me dijo con una cara de felicidad:

– ¡Te cogí bien rico! Fue mejor de lo que me imaginé. ¿Seguro de qué no te habían cogido antes? Es que para ser tu primera vez lo haces muy bien. Ni siquiera a mi primo que me he cogido varias veces le había podido meter ni la mitad de mi verga, en cambio a ti casi te entró toda.

Aunque ellos no me creyeron, yo les dije que no, que esa era la primera vez, cosa que era verdad. Pero a ellos se les hizo raro que yo me dejara coger, que no me quejara y que me cupiera una verga tan grande como la de Fernando siendo mi primera vez. Bueno, creo que yo era el más sorprendido de los tres.

Mientras nos vestíamos, yo lo hacía lento y los miraba ansioso buscando alguna señal de que se volvieran a calentar. Es que yo seguía algo excitado por la sensación de sentir mi ano bien abierto y lleno de semen, esa sensación me hacía desear más verga pero mis amigos estaban ya bien agotados.

Me tuve que poner un papel como tapón en mi ano para que el semen que no dejaba de escurrir no manchara mi pantalón de secundaria. Además de que sentía que esa lechita había sido un regalo muy preciado de Fernando y de Marcos que quería conservarlo dentro de mí por mucho tiempo.

Por otra parte, ahora fui yo el que tuvo que hacerles jurar que no dijeran nada. Afortunadamente cumplieron sus juramentos y nadie más lo supo, claro que tuve que pagarles el precio con dejarme coger más veces. Un precio muy delicioso para mí.

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