Rompiendo las reglas 1 relato erotico xxx

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Rompiendo las reglas 1

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Ajustar texto: + - Publicado el 27/03/2017, por: Anonimo

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Luego de una espantosa pesadilla despierto alterada, trato de acomodarme mejor y cuando viro me encuentro con su hermoso cuerpo ¿Cómo llego aquí? Recuerdos de la noche anterior vienen a mi cabeza…

El dolor, la rabia, la desesperación, el despecho y el desamor me han llevado a refugiarme en el alcohol, un bar ubicado a unas pocas cuadras de mi apartamento se ha convertido en mi lugar favorito, Vanessa es el nombre de la chica que ahora duerme en mi cama, la mesera del bar se ha convertido en mi amante predilecta, luego de su trabajo solía llevarla a un hotel donde las horas se convertían en momentos ardientes, candentes y lujuriosos, nunca quise invitarla a mi apartamento, pues aquel lugar  era solo y exclusivamente para una mujer, nadie más que ella podría estar en mi cama, ella mi mundo, mi todo, mi razón de ser, la mujer que me tenia arrastrándome, mendigando una simple mirada, la misma que me dejo luego de un año maravilloso en el que me sentí la dueña del mundo.

Anoche rompí mi regla, mi cama había sido profanada, anoche los ojos de una mujer pedían a gritos mis caricias, un cuerpo ardía en deseos, pude haberla llevado al hotel, pero no tenia caso seguir guardando aquel lugar para la mujer que amaba, después de lo que vi aquella tarde más claro imposible, solo fui un instrumento más de su macabra venganza.

Buenos días.

Buenos días hermosa.

Al fin tuve el honor de conocer tu guarida Lobezna.

Vanessa detesto que me digan así.

Tranquila no lo diré más, te juro que estoy asombrada, pensé que nunca conocería tu apartamento.

Estabas de suerte.

Mira lo que me has hecho –mostrando un moretón bastante visible en el cuello—

Lo siento, debiste detenerme.

Si te lo digo no es por reclamarte, es mas deberías hacerme muchos, me gusta.

Quien te entiende.

Alexandra ¿por qué te aferras en algo que yo no puede ser?

No empieces Vanessa.

No te enojes por favor, entiende que ella no te ama.

¡Basta! No necesito que me lo recuerdes.

Ok, ya no diré nada, preparare el desayuno.

El teléfono del restaurante esta sobre el refrigerador, ordena dos desayunos.

¿No cocinas?

No.

¿Por qué?

Tengo mis razones, no hagas más preguntas sí.

La chica se dirigió a la cocina mientras yo me quede recordando la razón por la que llevo mucho tiempo sin cocinar.

Me levante de la cama y fui directo a la ducha, Vanessa se quejaba del moretón yo en cambio callaba el ardor que me causaba el agua cuando hacia contacto con los arañazos en mi espalada, transcurrieron algunos minutos y me dirigía a la cocina.

¿Aun no traen el desayuno?

No, ¿te sirvo jugo?

Por favor.

Tome asiento mientras Vanessa me servía, al momento de llevar el vaso sobre la mesa se acomodo en mis piernas, levanto su rostro e inicio a frotar su nariz con la mía.

Me gustan tus ojos.

A mí me gusta tu boca.

Bésame.

No tarde en hacer realidad su petición, mi lengua se perdía en la boca de mi amante, el ruido de la televisión me estaba desconcentrando, la chica daba las noticias,  quise ignorarlo pero hubo algo que me dejo petrificada.

cinco personas fueron asesinadas con saña en las afueras de una famosa discoteca, entre las víctimas se encontraban dos mujeres, una de ellas identificada como Giselle Manrique Villavicencio.

Deje de besar a Vanessa, ella me miraba confusa, toda mi atención estaba en la televisión.

Cinco personas fueron asesinadas en las afueras de la famosa discoteca Panorama Bar, las víctimas fueron identificadas como Ricardo Leiva Bustamante, Elizabeth Sotomayor Milandér, Eduardo Maldonado Palacios, Ángel Luis Gonzales Montero y Giselle Manrique Villavicencio, ésta ultima hija del fallecido empresario Fabricio Manrique del Campo, según testigos los cinco abordaban este automóvil cuando hombres fuertemente armados abrieron fuego acribillándolos sin misericordia.

Alexandra dime algo por favor, háblame, bebe agua si, por favor, háblame por Dios me estas asustando.

Miraba a Vanessa caminar de un lado a otro con el teléfono en la mano, me era imposible escuchar lo que decía, en segundos mi cuerpo fue nada, todo quedo en total oscuridad, no recuerdo más nada.

–      Recuerde las pastillas rojas solo cuando sea necesario, no debe tragarlas, solo debajo de la lengua.

Si doctor muchas gracias, lo acompaño a la puerta.

Mientras los dos se perdían tras aquella puerta, con mucho esfuerzo me puse de pie, tome el teléfono, mis dedos temblorosos me dificultaba la marcación, cada timbre fue una agonía, la voz quebrada de Scarlett me indico que no me había equivocado.

Alex estaba por llamarte, no sé cómo decirte esto.

Por favor Scarlett dime que lo que vi en la televisión no es cierto, dímelo por favor, dime que me equivoqué.

El llanto  dificultaba el habla, mis lagrimas empezaron a rodar, sentí una daga atravesar mi pecho cuando entre sollozos dijo mataron a Giselle.

No, eso no es cierto, dime que no es cierto Scarlett, dime maldita sea, dime que mi Giselle está viva, dimelooooooooooo!!!

Lo siento mucho Alex, lo siento, ella se ha marchado para siempre.

No, no me digas eso, no sigas, ella está bien, ella vendrá en cualquier momento, no importa si solo viene a restregarme en mi cara que ya no me ama, que solo fui un juego, en verdad no importa, pero vendrá, te juro que vendrá, ella está bien Scarlett ¿verdad que si?

Qué más quisiera yo, era mi mejor amiga, yo la quería muchísimo, esos malditos la mataron.

¡Cállate! Ya no sigas, por Dios ya no lo digas, ella está bien.

El teléfono fue a la pared, luego una lámpara, mi siguiente objetivo eran los objetos sobre la mesa, sentí los brazos de Vanessa rodearme.

Cálmate por Dios, vas a dañarte.

No me importa, yo sin ella no quiero vivir, me niego a vivir sin ella.

No digas eso Alex, por Dios tranquilízate.

No puedo, ¡no puedoooooooo!!! Giselle no tenías permiso de marcharte así, no así mi amor, yo te amo, te amo.

Mi llanto no cesaba, me fui quedando sin fuerzas, Vanessa me llevo a la cama, intentaba calmarme pero solo pensar que no la vería mas me destrozaba, esos ojos negros como la noche, esa mirada traviesa, sus ocurrencias, sus siempre disponibles ganas de romper las reglas, su seductora voz, se había marchado para siempre y con ella se llevaba mis ganas de vivir, sabía perfectamente que sin ella no podría. Dormí unas horas, al despertarme Vanessa seguía a mi lado.

¿No trabajas esta noche?

No te dejaré sola.

Alcánzame el teléfono de la sala por favor, necesito hacer una llamada.

Ok.

Me quede varios minutos en silencio, mirando el teclado del teléfono me preguntaba si era buena idea hacer esa llamada, pensándolo bien era mejor llamar a Scarlett.

Hola Scarlett.

Alex estaba preocupada por ti, ahora mismo voy a tu apartamento.

Scarlett ¿Donde tienen a Giselle?

La están velando en casa de los Manrique.

Luego de venir a verme irías allá ¿cierto?

Si.

Mira es mejor que vayas de una vez a casa de los Manrique, en menos de una hora te veré allí.

¿Cómo, tú estás loca? Te recuerdo que la última vez que estuviste allí…

No me lo recuerdes, esta vez es diferente, nadie me va a impedir ver a Giselle.

Alex yo creo que no es buena idea.

Solo matándome me impedirían entrar a esa casa, veré a Giselle así tenga que retar al mismo diablo.

Deja que hable con Katherine, para que controle a su hermanito.

No te he dicho que le pidas permiso a Katherine, entraré a esa casa y si ese imbécil se le ocurre ponerme una mano encima este mundo será demasiado pequeño para los dos.

¡Demonios!!!! ¿Tienes que ser tan conflictiva siempre?

Te veo en casa de los Manrique.

Eso fue lo último que dije y corté la llamada, busque en mi closet ropa apropiada, a todo esto Vanessa me observaba sin decir una palabra, abrí la puerta del baño y mis ojos fueron sobre la bañera, me acomode en ella y deja que el agua cayera sobre mí, tantas veces la hice mía en este mismo lugar, aun recuerdo su sonrisa mientras me llevaba bajo la ducha aun vestida, la posición que adoptaba mientras la recorría, nuevamente el llanto se apodero de mi, deseaba morirme allí mismo y estar junto a ella, no me importaba si en otra vida fuera víctima de sus desprecios, me conformaba con verla todas todos los días, sin ella nada tenía sentido, al parecer había pasado mucho tiempo en la ducha, Vanessa llego a cerciorarse que me encontraba bien, tomo mi bata y enseguida me pidió que me levantara.

Creo que tu amiga tiene razón, no deberías ir a esa casa.

Nada ni nadie me lo va a impedir.

El hermano de tu esposa juro matarte si volvías a esa casa.

Favor que me haría ese puto, sin Giselle ya no quiero vivir.

Te recuerdo que tienes un hijo.

Pasare a dejarte al bar.

No es necesario, iré contigo.

Vanessa las cosas allá se pondrán color de hormiga, es mejor que te quedes.

No lo hare, si no quieres llevarme tomare un taxi, pero no te dejaré ir sola.

Ok, vámonos.

Dame las llaves yo conduzco.

Mis ganas de ver a Giselle eran más grandes que mi temor, estaba advertida, volver a esa casa significaba una sola cosa: morir, pero que importaba si ya estaba muerta en vida, que importaba si lo que más deseaba era estar junto a ella. Pasé por un arreglo floral, no me cansaba de contemplar aquellas rosas amarillas, eran sus favoritas.

¿Es aquí?

Si Vanessa, espera pediré que abran el portón.

Ni siquiera llegue a tocar el timbre, el jardinero estaba en la puerta, me conocía perfectamente pues también viví en aquella casa.

Buenas noches señora Alexandra.

Hola Raúl, puedes abrir el portón por favor.

Quisiera hacerlo señora, pero por órdenes de joven Damián, usted no puede entrar a ésta casa.

Raúl solo vengo a dejar un arreglo floral, por favor.

Señora no me puedo arriesgar a perder mi trabajo, lo siento mucho.

Yo con mis ruegos y el con su negativa, de pronto se escucho la voz de una tercera persona.

Katherine: Raúl abre la puerta, yo me hare cargo.

Estaba frente a mí, rápidamente agaché la mirada, hace mucho que no tengo el valor de ver a los ojos de aquella mujer a la que hice tanto daño, por suerte solo dijo eso y siguió su camino, primera prueba superada, estábamos dentro, pedí a Vanessa esperarme en el coche, ella estaba molesta ante la petición pero no le quedo más que aceptar, tomé el arreglo, me quedé unos segundos frente a la puerta, no sabía lo que me esperaba, en fin respire profundo, en cuestión de segundos todas las miradas estaban sobre mí, el silencio duro poco, noté como algunos murmuraban, Damián rápidamente se puso de pie con toda la intención de llegar a mí, Katherine lo tomo del brazo, susurro  a su oído, él nuevamente tomó asiento, cuando me dirigía al féretro, los gritos de mi pequeño hijo me detuvieron.

¡Mami!!

Rápidamente lo tome en mis brazos, sus pequeñas manos rodearon mi cuello, seguidamente llenaba de besos mi rostro.

Mira, tengo nuevo cochecito.

Qué bonito mi amor ¿me lo regalas?

Sí, pero te diré algo  –Acerqué mi oído a su boca–

No se lo enseñes a mi tío Damián, el dice que no debo regalar mis juguetes a nadie.

Ok, será nuestro secreto.

¿Mami quieres ver a mi tía Giselle? Ella duerme ahora, mamá dice que no despertara mas, pero yo digo que mañana muy temprano va a despertarse ¿verdad que si mami?

Lo dicho por mi hijo me hizo pedazos, no pude contenerme más, mis lágrimas rodaban por mis mejillas, camine hacia donde se encontraba el ataúd, acomode las flores, la observe en aquella pequeña ventana que se mantenía abierta, sus labios ya no eran rojos, el algodón en sus fosas nasales teñido de sangre, lo mismo ocurría con aquella venda en su cabeza, estaba frente al cuerpo sin vida de mi amada Giselle, mis lagrimas intensificaron, deseaba tantas cosas entre ellas, gritar, que la tierra me tragara, que me partiera un rayo. Las pequeñas manos de mi hijo secaban mis lágrimas.

¿Tú quieres mucho a mi tía Giselle?

Mi hijo estaba muy pequeño para entender la respuesta a su pregunta, más que eso, yo amaba con mi vida a su tía, si… su tía, la hermana de su madre, la misma que desbarato mi matrimonio, la que un día me subió al mismo cielo y sin pensarlo dos veces me dejo caer en el mismo infierno.

Apreciables lectores agradezco muchísimo el tiempo que dedican para leerme, sus comentarios, sus valoraciones, a mis queridos incondicionales muchísimas gracias por seguirme, por diversas razones el relato La Chica de Ayer no sigue, odio dejar las cosas a medias, así que decidí compensarlo con este nuevo relato, no se asusten es solo fruto de mi imaginación, no prometo pero espero tenerles uno diario, gracias por su comprensión y apoyo, besos a todos.

En cuanto a ti, no dejo de carcajearme por la tonta canción, allí te dejo una que te queda muy bien, disfrútala con una buena botella de miel.

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