Rompiendo las reglas 3 relato erotico xxx

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Rompiendo las reglas 3

Categoría: Lesbicos Comentarios: 0 Visto: 2031 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 29/03/2017, por: Anonimo

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Gran parte de los ordenados cepillos fueron al piso, intentaba acomodarlos pero los nervios me declaraban la guerra.

Siento mucho haberla asustado.

No, yo, este, pues ordenaba, pero, estos, bueno es que son difíciles de ordenar.

¡Oh…  un hámster de Campbell, es hermoso!!!

Intente mantener la calma, no me fue posible, la ternura con la que miraba al pequeño roedor mientras este jugaba en la rueda me tenia tonta.

¿Quién eres tú?

¿Yo?

Si tú ¿Cómo te llamas?

Alexandra Montero.

¿Este negocio es tuyo?

Mío y también de mis amigas.

¿Una sociedad?

Así es.

Me gusta, está muy bonito.

Muchas gracias.

¿Me ayudaras?

¿A qué?

¿Conoces al dueño del local que este en venta?

Si, Salvador es mi amigo.

Me podrías facilitar su dirección y número telefónico.

Sí, claro en un momento te lo doy.

Tome una tarjeta y escribí lo que ella necesitaba.

Aquí lo tienes.

Muchísimas gracias Alexandra, hasta luego.

Tenía frente a mis ojos la más grande definición de injusticia, era tan lindo verla y se perdía tras aquella puerta, continúe mi labor, pero esta vez la imagen de aquella chica no salía de mi cabeza, transcurrieron algunos minutos y ahora tres chicas con rostros que reflejaban derrota cruzaban la puerta.

Y bien… ¿saben aunque sea el nombre de la chica?

Liliana: ¡I D I O T A!!!

Uyyy, que nombre más feo, mientras todas corrieron a la tienda, recibí la visita de una mujer muy, pero muy hermosa, su nombre es Katherine Manrique, dueña de la tienda de enfrente, interesada en la propiedad que Salvador tiene en venta.

Liliana: por eso mismo te dije a ti idiota, como te atreves a burlarte de nuestro doloroso revés.

Eso les pasa por ser impacientes.

Jessica: no se hable más del asunto,  sigamos en lo nuestro.

¿Compraste lo que necesitabas? Jajajaja.

Jessica: descuida cariño, ya tendré tiempo para desquitarme, puedes reírte todo lo que quieras.

Margaret: Katherine, bonito nombre para una mujer tan bella, más que merecido.

Liliana: saben que, mejor ya nos ponemos a trabajar.

Intentaba no reírme de mis amigas, pero era inevitable, desde aquella mañana las cosas cambiaron, aunque nadie hablo mas sobre el tema, las cuatro sabíamos que nos gustaba la misma mujer, nos conocíamos demasiado y no había necesidad de preguntar. Cada vez que aquel lujoso vehículo se estacionaba frente al negocio, todas mirábamos en la misma dirección, los segundos se volvían eternos cuando el chofer caminaba hacia la puerta, la tortura valía la pena luego de ver salir a Katherine.

Los días fueron pasando, nosotras felices de verla todas las mañanas, no obstante las empleadas debieron sentirse desdichadas, pues nunca más se repetía la escena del baño.

Margaret: este fin de semana no me quedo en casa ni loca, necesito salir a distraerme ¿se apuntan?

Liliana: Ufff, hace mucho que quería escuchar eso, cuenta conmigo.

Jessica: y conmigo también.

Me quedo en casa, conmigo no cuenten.

Liliana: jajajaja, tu de plano crees que mientras nosotras no estamos la señorita Manrique vendrá a buscarte, por Dios aquel día si estabas de suerte, ahora olvídalo y ven con nosotras, la pasaremos muy bien.

Ahora me toca a mí, I M B E C I L, de eso ni me acordaba, voy a casa de mi madre.

Jessica: ¡excelente!!! Le enviare  un ramo de flores y una caja de chocolates, por favor no olvides decirle que está muy guapa.

Tienes muchísima suerte de ser mi amiga.

Jessica: jajajajaja, quita esa cara, solo bromeaba.

Detestaba ese tipo de bromas, estaba empezando a irritarme, pero todo cambio cuando la vi entrar a nuestro negocio,  mis amigas no perdieron la oportunidad, Liliana fue la primera en platicarle.

Muy buenos días señorita  ¿en qué le puedo servir?

Hola, buenos días, busco a…  allí estas, te buscaba a ti.

Una extraña sensación inundo mi cuerpo, siempre escuche decir eso de las maripositas en el estomago, jamás lo había experimentado hasta a ese momento.

Buenos días Katherine, me da gusto volverte a ver, dime qué puedo hacer por ti.

Que amable eres, muchas gracias.

No tienes que agradecerlo.

Pues bien, necesito que me acompañes, claro si no estás ocupada.

Por supuesto que no.

Entonces ven conmigo.

Ya vuelvo chicas.

Mis amigas ni siquiera me respondieron, una vez más me encontraba cerca de la mujer más hermosa.

¿De verdad no tenias nada que hacer? Me apena pensar que interrumpo tu trabajo.

Claro que no, estaba por tomar una siesta.

Bueno tú decides, vamos a mi oficina o buscamos algún lugar para tomarnos un café o lo que tú quieras.

Decídelo tú, yo estoy disponible.

Creo que mejor nos vamos a otro lugar, estoy harta de estar metida en mi oficina.

Ok.

Me estaba intrigando la razón de aquella salida, moría por saber el motivo, por suerte no fuimos tan lejos.

Bueno, querrás saber la razón por la que estamos aquí, seré breve, pues ya interrumpí tu siesta, de verdad discúlpame, pero necesitaba hacerte saber que mi padre es el  dueño de casi toda la cuadra que se ubica frente a mi negocio, el desea adquirirla completamente, como veras…

Vaya, ¿por qué no lo pensé antes? Eres la hija de Fabricio Manrique.

Así es, mi padre ofrece cuatro veces más del precio real de tu terreno, o bien puedes darme un precio, lo consulto con él y veremos si está en nuestras posibilidades, aunque a estas alturas seguramente aceptará, tiene mucho interés en adquirirlo.

Katherine, me da mucha pena contigo, pierdes el tiempo porque el terreno no es solo mío, es también de mis amigas.

Pero tú eres la socia mayoritaria.

Eso no me da derecho de vender lo que con tanto esfuerzo hemos obtenido, nuestro terreno no está en venta, tu padre siempre ha tenido conocimiento de ello, no entiendo su terquedad.

Lamento hacerte enfadar, no buscaba eso.

Claro, tu seguramente creíste que seria fácil maravillarme con los millones que me ofrecen, pero ya lo tienes dile a tu padre que guarde nuevamente su maldito dinero porque el terreno no está, ni estará en venta –había levantado demasiado la voz-

Su semblante cambio rápidamente, la muchacha no heredo el carácter de su padre, estaba temblando y a punto de llorar.

Creo  que tu padre hizo mal en enviarte, siento mucho haberte levantado la voz.

No te preocupes, prometo que está será la última vez, no recibirás ninguna otra oferta de mi padre.

Lo lamento, pasa buen día.

Salí del cafetín muy enojada, no buscaba enemistad con Katherine, al contrario su amistad no me vendría mal, por otro lado recordar su carita de niña asustada y a punto de llorar me hacía sentir mal.

Margaret: esa fue la cita más rápida de la historia.

Jessica: ¿y esa carita?

Es la única que tengo, necesito dormir, nos vemos luego.

Liliana: pero bueno ¿a ti que mosca te pico?

Me vengo enterando que la chica es hija de Fabricio Manrique.

Liliana: el viejo y su oferta, seguro te llamo por eso.

Así es, ahora ofrece mucho más.

Jessica: ¿y qué vas a hacer?

¿Y qué piensas que voy a hacer Jessi? éste es nuestro negocio y también nuestra casa, no lo vendería ni loca.

Liliana: en realidad tú eres más dueña de esto que nosotras, si algún día piensas diferente…

Liliana no digas estupideces, no tengo nada que pensar, nos quedamos aquí y punto.

Ya no estés así, al final ese hombre no se saldrá con la suya, no vendes y ya.

No es eso lo que me tiene enfadada.

Ok, ve a descansar.

Liliana era como la madre de todas, nos conocía perfectamente, ahora me mandaba a descansar pero no tardaría en interrogarme, nunca pensé que mi alegría terminaría en esto, a estas alturas Katherine estaría jurándose no dirigirme la palabra jamás, pensar en eso me entristecía.

Tal como lo pensé, eso del descanso era una excusa para estar sola.

Lili jamás hubiera pensado que esa chica fuera la hija de ese prepotente, me altere muchísimo, le levanté la voz.

Entonces lo que te tiene así no es precisamente la oferta ¿cierto?

Yo no sé que tengo.

¿Te gusta esa chica?

Mentiría si digo que no, me gusta mucho y sé que tú, Margaret y Jessica también están impresionadas con su belleza.

Que se le va a hacer, la verdad si ésta muy bonita.

Me siento mal, no sé en qué momento levante la voz, me enfada que el tipo no entienda, joder se lo he dicho de mil maneras, hoy se decidió enviar a su arma más letal, la muchachita no es como él, su fragilidad salió a la luz en cuestión de segundos, ella temblaba y se le quebraba la voz.

Muy normal que te sientas mal, debiste abrazarla.

Te juro que ganas no me hicieron falta.

A la próxima que la veas discúlpate, te vas a sentir mejor.

Yo creo que esa chica no me dará ni un buenos días de hoy en adelante.

Pues se lo pierde, tu tranquila, recuerda que son ellos los que necesitan el terreno, no tarda en volver con otra oferta.

Ella me prometió que nunca vendría otra oferta departe de ellos, espero que sea cierto.

Lo dudo mucho, ese tipo esta empecinado en construir su famoso hotel.

Pues se quedará con las ganas, porque  yo no voy a ceder, eso lo juro.

En los siguientes tres días las empleadas de la tienda se dieron el festín, su jefa no apareció y me descubrí depresiva por su ausencia, fue hasta el cuarto día que apareció mi medicina, curándome un mal y causándome otro peor, malditos celos, causantes de un dolor inmenso, la vi aquella mañana en compañía de un chico, quien acariciaba constantemente su rostro y su cabello, ella correspondía con besos en la mejía ¿por qué tomar asiento en aquel lugar? ¿Sabía acaso que tras aquella ventana se encontraba una mujer confusa, celosa y atormentada? En realidad no sabía lo que sentía, pero me bastaron verla dos veces y se instaló en mi mente, no salía de mi cabeza, pensaba en ella todo el día, por las noches me era imposible conciliar el sueño, cuando al fin lograba hacerlo ella aparecía en mis sueños.

Al fin llegaba sola, esta vez su noviecito no le acompañaba, ahora es que la vería degustar de esa barra de chocolate sola, para mi mala suerte no tomo asiento, fue directamente a su oficina, claro, esa silla solo está reservada cuando viene acompañada por él, no quedaba más que resignarme, me dirigí a realizar mis labores con una inmensa tristeza, mis amigas notaban mi cambio, Jessica y Margaret ignoraban la razón, Liliana estaba al tanto de todo.

Lili me tomare unos días, quiero estar con mamá.

Definitivamente lo necesitas, aunque te adelanto que cuando vuelvas la chica continuara con el novio, eso no cambia nada.

No entiendo de qué me hablas.

Desde que ella viene acompañada de ese chico tú has cambiado muchísimo, Alex, no te enamores de esa mujer.

Pero claro no, yo no hago esto por ella, solo quiero pasar unos días con mi familia.

¿Estás segura?

Lili no preguntes lo que ya sabes, es estúpido sabes, no sé cómo puedo sentir cosas por una chica a la que solo le he platicado dos veces, agregando que tiene novio y es la hija del tipo que me odia porque me niego a venderle nuestro terreno, es mas después de la última vez que hable con ella, debe odiarme con todas sus fuerzas, más que gustarme esa chica no sale de mi cabeza, me muero de rabia cuando ese sujeto acaricia su rostro.

Alex, no quiero que sufras, por lo tanto has de cuenta que ella no existe, estás a tiempo, bueno eso es lo que yo pienso, que todavía puedes dar marcha atrás, a menos que…

¿Qué?

¿Crees en el amor a primera vista?

Pues, no sé.

No, eso no puede ser, olvídalo, es solo enamoramiento, se te pasara.

Si, se me pasara, seguro que sí.

¿Cuándo te marchas?

Mañana.

¿Y vuelves?

En dos semanas.

Ok.

Voy a salir un momento, debo ir al súper por las galletas favoritas de mamá.

Espero que no te mime demasiado, si lo hace seguro te perdemos.

Lo dudo, ya estoy demasiado crecidita para  mimos.

Díselo a ella, jajajaja.

Nos vemos luego.

No tenía necesidad del usar coche para ir al súper, estaba cerca de nuestra casa, no tardé en ubicar las galletas, chocolate para mis amigas y una botella de vino, estaría fuera de casa dos semanas, una velada no estaría mal. De vuelta a casa estaba muy distraída, pensaba en un sinfín de cosas, especialmente en la señorita Manrique, menos de una cuadra y estaría en casa, no esperaba encontrarme con ella y menos de esa manera.

Detente Katherine, no hagas que corra –la voz amenazante del  chico no la detuvo ella seguía en lo suyo-

¡Ves que no eres tan rápido como dices!!!

Seguí mi camino, no tenía interés en mirar la escena, unos metros más y ella ya estaba sobre mí, el choque fue inevitable, mis compras fueron al piso, la botella de vino se hizo pedazos, mi cabeza rebotó en el piso.

¡Dios mío te has golpeado!!! –El líquido rojo en el suelo le hizo creer que era mi sangre-

Tranquila no pasa nada.

Damián llama al médico.

Damián: ¿estás bien princesa? – ¿Qué tal? El chico preocupada por ella, cuando la peor parte fue para mí.

Llama al médico te digo, lo siento mucho Alexandra, soy una tonta.

Tranquila, no tengo nada, es la botella de vino, se rompió.

Dios mío, soy una tonta, te imaginas que te hubieras cortado por mi culpa, lo siento muchísimo, que pena contigo.

Tranquila, dile a tu novio que no es necesario llamar al médico.

¿Mi novio?

El chico, el que fue a llamar al médico.

Damián.

Supongo que ese su nombre, auch me duele el cuello.

Ves que si es necesario que el médico te vea.

Ya te dije que no, me voy tengo algunas cosas que hacer.

¿Siempre eres así?

¿Cómo?

Terca, eres muy terca, solo estaré tranquila cuando te vea el médico.

No necesito a un médico, dile a tu  novio que no hace falta.

Jajaja, Damián no es mi novio, es mi hermano.

Como gotas de agua fresca en boca del sediento, así llegaba aquella respuesta, una enorme felicidad invadió mi ser, sonreí, ella de lo más confundida me ayudo a levantar las galletas.

¿Pasa algo?

Si, esa caída me ha renovado.

¿Renovado?

Katherine no necesito al médico, lo que si necesito es que me disculpes por la última vez que  hablamos, yo se que lo que hice estuvo muy mal.

¿Y qué paso ese día? recuérdamelo porque yo soy amnésica.

Discúlpame por favor.

Veras, yo no soy de las recuerda los malos momentos, eso ya paso.

Felicidades por eso, yo en cambio no he estado  tranquila desde ese día.

Pues desde hoy no pienses mas en eso porque yo no estuve, ni estoy molesta, además si lo estuviera ¿Qué pierdes?

Perdería la oportunidad de conocerte mas, Katherine tú me caes muy bien y me gustaría….

Damián: Katherine el médico vendrá enseguida.

¿Por qué tenía que aparecerse ahora? Justo en el momento que estaba tan inspirada.

Gracias hermanito, ven, ella es Alexandra Montero.

Ahhh, es ella, la dueña de la tienda de mascotas, mucho gusto soy Damián Manrique.

El gusto es mío.

Mi padre y mi hermana han intentado convencerte que vendas, pero me he enterado que eres muy difícil, tal vez la suerte está de mi lado y sea yo el que te convenza.

Tal vez te sea más fácil ver una tortuga correr, porque mi terreno no está, ni estará en venta jamás.

Katherine: jajajajajaja, así que una tortuga correr.

Damián: nos vamos princesa, cuando el médico este aquí lo enviamos a casa de Alexandra.

De ninguna manera, a ver entrégame esas bolsas, te ayudaré.

No hace falta, estoy bien.

No acepto un no, espérame en la oficina Damián.

Una rabia descomunal se reflejo en el rostro de su hermano, sin temor a equivocarme pensé que la razón era mi anterior respuesta, pero más adelante descubriría ciertas actitudes que no se ajustaban a las de un hermano sobre protector. Gran sorpresa causo en mis amigas al verme con los jeans sucios y sobre todo con Katherine a mi lado.

Margaret: ¿qué te paso?

Katherine: oh Dios creo que no salgo viva de aquí, yo la he atropellado.

Liliana: ¿Cómo, Alex estas bien?

Si, solo fue una pequeña caída.

¿Dejo tus compras aquí?

Si, aquí está bien, muchas gracias Katherine y una vez más, no te preocupes, estoy muy bien.

Cuando el médico llegue te lo enviaré enseguida.

Gracias, aunque ya te digo que no es necesario.

Si es necesario, tienes papel y pluma.

Si claro, Margaret se lo pasas por favor.

Si.

Katherine: te dejaré mi número telefónico, por favor necesito saber lo que te diga el médico, una vez más mil disculpas, te prometo que nunca más hare eso.

Tranquila todo está bien.

Espero tu llamada, adiós.

Jessica: deseo que la próxima atropellada sea yo.

Ni lo desees, me duele machismo la cabeza.

Margaret: tengo mis pequeñas dudas, ¿no será que te lo buscaste a propósito?

Estás loca, joder me duele la cabeza.

Liliana: espero que el médico se apresure, los golpes en la cabeza son peligrosos.

Exagerada.

Tal como lo dijo Katherine, el médico no tardo en llegar, muy normal que me doliera la cabeza luego de la caída, unas pastillas, llamarlo si el dolor persistía, colocar hielo sobre el enorme chichón, reposo, bla bla bla. Mis amigas fueron por la medicina, pase el resto del día en mi cama, las pastillas me dejaron profundamente dormida, me desperté en horas de la madrugada, recordé la llamada, me apenaba no haber cumplido su petición, al momento de encender la lámpara me encontré en la mesita de noche con una botella de vino y una pequeña nota.

Esperé tu llamada, tal como lo pensé no lo hiciste ¡terca!!! Sigo apenada contigo, ni creas que se me olvido compensar tu botella ¿estará bien ésta? Un fuerte abrazo y nuevamente un millón de disculpas.

Katherine Manrique.

Don Melchor era la botella que compensaba al casillero del diablo, las siguientes horas fueron exclusivamente para escuchar música romántica, me sentía en las nubes, las horas se volvieron largas, moría por escuchar su voz, me preguntaba si era buena idea invitarla a salir, me atemorizaba obtener una respuesta negativa,  peor aún,  temía demasiado enamorarme

Perdí por completo la noción del tiempo,  9 am, abría el móvil y lo volvía a cerrar, en  eso estaba cuando escuche una voz conocida.

Alexandra, ¿puedo pasar?

Si tuviera un Holter en ese momento hubiera marcado el registro más escandaloso de mi ritmo cardiaco, era ella, estaba allí y yo por momentos  de pie, nuevamente en la cama, de puntitas hacia la puerta, sin saber que decir, al fin me arme de valor abrí la puerta y me encontré con esa sonrisa traviesa que me desarmaba por completo.

Buenos días Alexandra.

Hola Katherine, pasa,  yo te debo una disculpa por no haberte llamado, me quedé dormida.

Tranquila, el médico me dijo que pasarías la tarde dormida, por la noche pasé por aquí, pero seguías soñando con los angelitos.

¿Es momento de decirte entonces como te ves con alas?

A ver dime ¿cómo me veo?

Muy bonita, como siempre.

Muchas gracias, ¿Cómo te sientes?

Muy bien, te dije que no era nada.

Me preocupaste demasiado, he pasado la noche pensándote, mi madre decía que los golpes en la cabeza son muy peligrosos.

Eso mismo me dijo me dijo mi amiga, pero yo son inmortal así que no te preocupes.

Jajaja, por cierto el vino que traje ¿te gusta? Lo podemos cambiar si quieres.

Nunca he probado ese, será mi primera vez, el que había comprado se llama el casillero del diablo.

¿Te gusta el vino?

Muchísimo, y me gustaría compartir contigo esa botella.

Lo siento, soy abstemia.

¡Wow!!! Felicidades, bueno descartamos la botella, hacemos barbacoa todo los viernes, estas invitada a cenar.

Vas a pensar que soy odiosa, pero soy vegetariana.

Ok, no pasa nada, me gusta tomar agua natural con mucho hielo, solo dime qué día podemos sentarnos a tomar agua.

Graciosa, cuando tenga un día libre aceptare tu invitación a bebernos unos buenos vasos con agua natural.

Me parece perfecto.

Ahora ya no me pareces tan enojada, el otro día me asuste, ayer pensé que me caerías a golpes.

Jamás haría eso, odio la violencia.

Yo también, me marcho Alexandra, me alegra saber que estás bien, que tengas un buen día.

Gracias por venir Katherine, despreocúpate que yo estoy muy bien.

Eso espero, estaré al pendiente de ti eh.

Te conviene estarlo, mira que te puedo demandar eh, jajajaja es broma.

Es mejor que me comunique con mis abogados, guerra avisada no mata soldado.

Solo es broma mujer.

Hasta luego Alexandra.

El beso en la mejía me hizo suspirar, nuevamente esas cosquillas en mi interior, mis ganas de seguirla mirando me llevaron a la ventana, mientras ella cruzaba la calle un vehículo se estacionó, una chica bajó rápidamente impidiendo el paso a Katherine, creí que se trataba de alguna amiga, pero el forcejeo me indico que ella estaba en problemas, la chica intentaba llevarla hacia el coche, Katherine se negaba, no me importo salir en pijama, ante la mirada atónita de mis amigas al bajar las escaleras, Salí a la calle…

¡Suéltame Laura!!!

Solo quiero hablar, te prometo Katherine que seré breve.

No quiero hablar contigo.

Si yo fuera tú la dejo tranquila, que no entiendes que no quiere hablarte.

Mira, vete al diablo que éste asunto es entre mi novia y yo.

¡Su novia!!! Esa respuesta me dolió, ahora es que me daba cuenta de mi realidad, Katherine me interesaba más de lo pensé y no permitiría que la tipa se saliera con la suya.

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