Rompiendo las reglas 6 relato erotico xxx

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Rompiendo las reglas 6

Categoría: Lesbicos Comentarios: 3 Visto: 1307 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 03/04/2017, por: Anonimo

Camino a casa solo pensaba en encontrar una buena excusa para volver a la ciudad, mamá merecía una  buena explicación por marcharme tan pronto, por los demás no me preocupaba puesto que estar o no estar era lo mismo, para mi mala suerte Elena seguía en casa, conversaba con mamá en el jardín.

Qué bueno que llegaste, te estábamos esperando.

Hola mami.

Siéntate a mi lado, me encanta tenerte en casa, sabes Elena me comentaba el problema de estrés que tienes, debiste decírmelo antes mi amor.

¿Estrés?

Y ella como buena amiga quiere ayudarte así que desde mañana nos vamos a la playa.

Definitivamente Braulio tenía razón, aunque arpía le quedaba corta, su mirada coqueta lejos de gustarme me enfado demasiado, no le di más vueltas al asunto así que no busque más excusas.

Mamá debo volver mañana mismo a la ciudad.

Pero Alexandra si ayer mismo has llegado.

Lo sé mamá y me gustaría quedarme, pero…

¿Pero qué? ¿Cuál es la razón por la que haces a tu madre una visita de médico?

Elena: nos hace señora, vamos amiga que aun no hemos tomado ese café de siempre.

Amiga, ¿el sol te tostó el cerebro? Yo no bebo café.

Alexandra por Dios, ¿qué te pasa, ustedes están peleando? Lo que faltaba las dos mejores amigas peleadas.

No mamá, es nuestra manera de hablarnos, ¿verdad que si Elena?

Así es señora, es solo una broma, como también es broma que mi querida amiga despreciara la invitación de su madre, ¿cierto?

Mamá prometo volver en unas semanas e iremos tú y yo a donde tú quieras, pero mañana debo volver a la ciudad porque mi novia me espera.

Tu novia –al unísono—

Sí, mi novia, la razón por la que me adelante es que ella vendría conmigo, quería que la conocieran, pero enfermo y su salud ha empeorado, por lo tanto debo volver.

Mi madre confusa y Elena asombrada, ya estaba dicho.

Elena: ¿Y que tiene tu novia?

Pues este… —lo malo de no saber mentir— fiebre, dolor de cabeza, mas fiebre y…

¿Gripa?

Sí, eso, — una razón más para adorar a mi madre—

Ahhh es solo eso, te de limón y mucho reposo estará bien, la playa no espera amiga.

Ni te creas Elena, cuando existe una complicación la gripa puede ser mortal, no tengo dudas que tu novia va a mejorar si tu estas a su lado, el viaje a la playa puede esperar, —mi madre había hablado y los comentarios de Elena me tenían sin cuidado—

Gracias mamá, prometo compensarte, ya planificare un viaje, papá, tú, ella y yo, suena genial ¿cierto?

No te olvides de tu mejor amiga.

Claro que no mamá, también invitare a Elena y por supuesto a  Santiago.

Nosotros aceptaremos con mucho gusto.

Ahora tomare una ducha, las dejo.

Totalmente satisfecha me alejaba del jardín, tenía tantas ganas de ver a Katherine, de invitarla a Salir, de enviarle flores, ¿Cuáles serán sus favoritas? ¿Le gustaran los chocolates? ¿Cuál será el mejor restaurante vegetariano de la ciudad? ¿Cuál es la película romántica de moda en cine? ¿Aceptara que le obsequie el hámster que le gusto el otro día?  Serás tonta Alexandra, ese hámster no está más, sonreí mientras me acomodaba en mi cama y abrazaba con fuerza mi pequeño osito de felpa  quien fuera mi fiel compañero durante mi niñez. La tranquilidad desapareció cuando la puerta se abrió de golpe y Elena entraba furiosa a mi habitación.

Así que tienes novia.

Si, ¿algún problema con eso?

Ninguno querida, solo quiero que sepas que muy pronto me voy a divorciar del imbécil de tu primo y me voy a quedar con muy buena parte de su fortuna, eso es muchísimo dinero, dinero que iba a servir para irnos muy lejos de aquí y ser felices, tú me estás haciendo pedazos sabes.

Baja la voz, alguien puede escucharte y estaremos en problemas.

¿Crees que me importa?

Por favor Elena baja la voz.

¿Qué? Temes que tu familia se entere que somos amantes.

Por Dios cállate.

Te amo, nunca he dejado de amarte, solo pensé en nuestro futuro.

No Elena, pensaste en tu futuro, yo te amaba y contigo estaba dispuesta a todo.

Es lo que yo hice, todo, todo lo hice por ti, para que nunca te faltara nada.

Yo solo quería tu amor, solo eso, pudimos empezar de cero, debiste ser paciente.

Temía perderte, no tenía nada que ofrecerte, siempre viví de mis padres, nunca me preocupe por seguir una carrera, detesto el trabajo.

Siempre lo supe, por eso decidí seguir mi carrera, ya tenía tu amor Elena, tu tenias el mío, no iba a exigirte nada,  trabajaría para ti, no te faltaría nada, pero tú lo echaste a perder.

Perdóname, sé que no sirve de nada, se que te hice mucho daño, perdóname Alex.

Ven acá –en todo este tiempo no le había dado un abrazo tan sincero, hasta donde llegaba la ambición, pudimos ser muy felices pero su impaciencia acabo con todo—

La próxima vez que vuelvas, juro que no me acercare a esta casa, se que vendrás con ella y eso me hará muchísimo daño.

Lo siento mucho.

No lo sientas, yo tuve la culpa, fui una tonta.

No te culpes, sé que mi inmadurez también influyó, hubiera querido pensar como ahora, luchar hasta el final y no dejar que te casaras con Santiago, pero solo tuve tiempo de huir y dejar que cometieras el más grave error.

Me voy.

Ok, solo dime, ¿lo del divorcio es verdad?

Si, no soporto mas estar a su lado.

El te ama demasiado.

Lo sé, pero no puedo seguir a su lado, ni siquiera soporto verlo.

Si ya tomaste tu decisión adelante, solo me queda decirte que si vas a obtener lo que quieres luego del divorcio aprovecha muy bien ese dinero, piensa en algún negocio, tu padre es un reconocido empresario, dile que te asesore, de nada sirve tener una fuerte suma si solo piensas en el presente y no en el futuro, no existe la fortuna que no se acaba Elena.

Lo sé, créeme la lección esta mas que aprendida, ¿al menos tendré tu amistad?

Siempre, mi amistad siempre estará para ti.

Gracias Alex, mi amor siempre estará para ti, nunca dudes en buscarme si algún día me necesitas, adiós chiquita.

Adiós Elena.

Ella se marcho con la seguridad de que aquella charla no sirvió de nada, ignoraba por completo que había logrado reivindicarse y aunque en el fondo me sentía mal ya nada podría hacer, ella no me interesaba más.

La tarde llego, la cena con mi familia transcurrió entre pláticas sobre el negocio en la ciudad, mi madre no hizo mención de lo que platicamos en la mañana, fue lo mejor  o mi padre me haría mil preguntas. La noche se hizo la más larga de mi vida, pareciera que se repetiría lo de la noche anterior, por suerte dormí unas horas, la claridad en la ventana me indicaba que el día esperado había llegado, solo esperaba verla al llegar. Luego del desayuno me despedí de mi familia, mamá enviaba saludos a mi “novia”, una novia que aun faltaba conquistar, mi padre me pidió que volviera pronto, mi gran amigo Braulio me esperaba en el portón.

¿Lista?

Creo que sí, gracias por todo Braulio.

Que el viaje la sirve para ordenar sus ideas, se va con cuidado.

Gracias amigo, hasta luego.

Adiós niña.

Definitivamente el viaje sirvió para ordenar mis ideas, tenía ya el punto de partida, sabia donde empezar, grande fue mi alegría al ver el coche de Katherine estacionado frente a nuestra tienda, el deseo de verla se me concedería, en verdad ya no importaba si mal estacionaba mi coche, baje rápidamente y cuando me disponía a entrar Damián esperaba en la puerta.

¿Las semanas se volvieron horas?

Hola Damián, buenos días, ¿Por qué dices eso?

Tus amigas me dijeron que no estabas, que volverías en dos semanas.

Ese era el plan, pero una razón muy especial me hizo volver.

¿Podemos hablar?

Claro.

Acompáñame a mi oficina.

Su seriedad me tenía intrigada, siempre era así, pero esta vez estaba peor.

Siéntate, veras cuando se trata de negocios no me gusta perder el tiempo, esto es para ti – un cheque en blanco sobre la mesa—

¿Para mí? No entiendo.

Te estoy dando la oportunidad de que seas tú quien coloque la cantidad que quieras por tu terreno, luego yo te lo firmo y tu…

Un momento, ¿a ti no te dijeron que mi terreno no está en venta?

Sí, claro que sí, pero vamos Alexandra tienes en tus manos el negocio de tu vida, coloca la cantidad, no te preocupes yo estaré de acuerdo en todo, es más si me vendes te daré un mes de plazo para que busques una nuevo local y te mudes.

Mira Damián, ya tengo el negocio de mi vida, yo no voy a vender.

Que poca ambición Alexandra, una simple tienda de animales, ¿ese es el negocio de tu vida?

Pues sí, una simple “tienda de animales” aunque pensándolo bien no es tan simple, mi terreno les quita el sueño, aprendan a vivir con eso y miren hacia otro lado porque yo no voy a venderles por nada del mundo.

Lo siento, no quise ofenderte, fue una broma.

Bonita maqueta, ¿tú la hiciste?

Si.

Mi vida ve quitando esa construcción, porque allí es y será mi tienda.

¿Te burlas de mí?

Noooo, lo siento no me estoy burlando, fue una broma, que tengas un buen día Damián.

Alexandra.

Si.

Espero que la razón especial que te hizo volver no sea mi hermana, porque vas a perder tu tiempo.

Tu lo has dicho, mi tiempo, así que si lo pierdo no es tu problema.

Estaba por salir de su oficina de pronto sentí que me tomaba del brazo con fuerza.

No te quiero cerca de mi hermana, te prohíbo que te le acerques.

—Hale con fuerza soltándome rápidamente— ¿Qué rayos te pasa, acaso estas mal de la cabeza?

Te prohíbo que te acerques a Katherine, no te acerques a mi hermana porque te juro que te va a pesar.

Por un momento olvide que se trataba del hermano de Katherine, en su mirada solo encontraba celos de hombre, quizá aquel fue el primer aviso, quizá era momento de ponerle más atención, pero la situación me impidió verlo así.

Mira Damián, quizá en toda tu vida has recibido obediencia de parte de los demás, no esperes eso de mi porque pasaras ratos muy amargos, si crees que voy a temerte por lo que hiciste ayer con la otra chica ve cambiando de parecer porque solo vi a un cobarde golpear a una mujer, una cosa más, no vuelvas a tocarme porque lo vas a lamentar.

Salí de su oficina hecha una furia, tal vez era momento de pensar seriamente en mi principal obstáculo para conquistar a Katherine, definitivamente no era Laura sino su propio hermano, mis amigas notaron mi enfado cuando casi tiro la puerta al momento de entrar.

Jessica: pero bueno, no rompas la puerta que ella no tiene la culpa.

Margaret: obra de la señorita Manrique, estoy casi segura.

Ustedes no tienen algo mejor que hacer, déjenme en paz.

Necesitaba agua así que fui a la cocina, Liliana no tardo en aparecer.

Alex tenemos que hablar.

¿Puede ser otro día? Estoy cansada.

Pues me vas a tener que escuchar, estas actuando mal, pareciera que ahora somos tus enemigas, me dejas con la palabra en la boca, tomas mal una simple broma de Jessica y Margaret, no tenemos la culpa que estés encantada con esa chica y ella este enamorada de otra.

¿Es necesario que me lo recuerdes? Además no es por eso, este imbécil me saca de mis casillas.

¿Quién?

Damián Manrique, se atrevió a darme un cheque en blanco y cuando obtuvo la misma respuesta se atrevió a ofenderme y luego toma una actitud amenazante, me prohíbe que me acerque a su hermana, te crees eso Liliana, prohibirme a mí,  que rayos se ha creído este mal nacido.

Tranquila, ya sabes cómo son ellos, cuando algo les sale mal siempre buscan la manera de dejarnos con el mal rato.

Me tiene a punto de explotar.

Olvídate de ese cretino, si yo fuera tu visitaba a su hermana todos los días.

Pero claro que lo voy a hacer, ¿acaso creíste que iba a obedecer?

No, lo que si estoy comprobando es que le estas dando el gusto de enfadarte, debiste reírte en su cara, eso iba dolerle mucho mas.

Maldito cabrón.

Ya déjalo, al final no vas vender y mejor aun te vas a quedar con su hermana, el tendrá que tragarse sus palabras, ella vino a buscarte ayer.

¿Quién?

Katherine, se marcho pasada las nueve de la noche, ceno con nosotras.

Vaya que mala suerte.

Eso mismo dijo ella, te llamo muchísimas veces y salía la contestadora.

Me lleva el diablo, debiste darle el teléfono de mi casa.

Tranquila, me lo vas a agradecer, por su desesperación estoy segura que tú le gustas.

Júramelo.

Tu sabes que yo no hago eso, pero si, créeme ella muestra mucho interés en ti y eso es bueno, no esperes mas, conquístala,  tú tienes todo para hacer que la otra chica solo sea un mal recuerdo.

No es solo esa chica, es Damián.

Sabes noto algo raro en ese chico.

Nosotras también lo hemos notado – Jessica y Margaret se acercaban—

¿Desde cuándo estaban escuchando nuestra conversación eh?

Margaret: pues desde que venimos por agua ¿verdad tu?

Jessica: sí, sí, sí, yo tengo muchísima sed.

Liliana: ¿Qué han notado en Damián?

Jessica: que es muy feo.

Margaret: horrible.

Ya me estaba dando taquicardia, además de lo que dicen ustedes he notado que sobreprotege a su hermana más de la cuenta, como si Katherine fuera una niña.

Liliana: un hermano sobreprotector, buena manera de ocultarse.

¿Qué dices?

Liliana: nada.

Jessica: miren quien acaba de llegar.

Mi corazón dio un vuelco, estaba tan hermosa, observo mi coche unos segundos, confusa pues seguramente mis amigas le dijeron que estaría fuera unos días, no quise esperar más, tenía que hacerle saber que había vuelto.

Buenos días señorita Manrique.

¡Alexandra!!! Qué bueno verte.

Lo mismo digo yo, creo que eso de ser tu “novia” me lo creo mucho, ves he vuelto porque no puedo estar sin ti.

Bueno está haciendo efecto en las dos porque yo fui a buscarte ayer, te llame muchas veces y tu móvil estaba apagado, saber que no estarías por muchos días me tenia triste, seguro te fugaste con tu verdadera novia.

Ya te dije que no tengo.

No te creo.

¿Qué tengo que hacer para que me creas?

Aceptar una invitación la próxima semana.

¿A dónde vamos?

Es una sorpresa.

Acepto, pero no quiero esperar la próxima semana, porque no vamos hoy al cine.

Hace mucho que no voy al cine, desde mis 6 estaré libre.

Pues desde esa hora esperare por ti.

Ok.

Nos despedimos, sentía que volaba, entre con una sonrisa de oreja a oreja, mi amigas nuevamente con sus bromas, esa tarde fue el inicio de nuestras frecuentes salidas, Katherine no era como yo pensé, era mejor de lo que pensé y cada día estaba más enamorada de ella, en algún momento tuvimos algún acercamiento en el que solo falto que nuestros labios se encontraran, pero en último momento ella se alejaba, esto me impedía hablarle de mis sentimientos, nunca me desanime, sabía perfectamente que  temía demasiado volverse a enamorar, mi objetivo era hacer que creyera nuevamente en el amor, en mi amor.

Seis meses habían pasado, los seis meses más felices de mi vida, aun no era mi novia,  pero siempre estábamos juntas, si ella salía pasábamos horas en el teléfono, cenábamos juntas y los fines de semana asistíamos a un club campestre donde ella se convertía en mi instructora de golf.

Estas haciendo trampa, moviste la bola.

No.

Si lo hiciste.

No lo hice, que no ves que ya soy toda una profesional.

A ver, una vez más,  relájate, flexiona la pierna.

¿Así?

¡No levantes el talón!!!!

Jajaja, no, yo no sirvo para esto, además si no estuvieras cerca ya hubiera hecho hoyo en uno.

¿Cómo?

Es que me pones muy nerviosa, es todo por hoy y por siempre, no más clases de golf.

Ok, nos vamos entonces.

¿Estás molesta?

No.

Si lo estas.

No.

Si.

No

Siiiiii.

Noooooo, además si lo estuviera no debería importarte.

Claro que si me importa y muchísimo, nunca quiero que te enojes conmigo.

¿Soy tan importante para ti?

Más de lo que te imaginas, eres demasiado importante en mi vida.

Yo no creo en el amor Alexandra, no pierdas tu tiempo conmigo.

Sabía que me dirías eso, pero no me importa, te amo y si solo tendré tu compañía estará bien, prefiero eso a no tener nada.

Debemos irnos.

Es muy temprano.

No quiero estar aquí.

Ok, nos vamos a otro lugar.

No.

Entonces nos vamos a casa, te prepare una deliciosa ensalada.

No.

Tengo una película cómica muy buena, mis amigas regresan hasta mañana, estamos solas.

Alexandra no entiendes, es contigo que no quiero estar, no quiero verte mas, nunca más.

Dicho esto corrió como alma que lleva el diablo, mi confusión me impidió seguirla, me preguntaba que había hecho mal, cualquiera hubiera pensado que era una estatua viviente sobre el verde, de no ser porque se acercaban otras personas a jugar no me hubiera movido, ella no quería verme mas, lamentaba haber sido sincera, —debiste esperar— me repetí más de una vez, fue un golpe demasiado duro, creí firmemente que  ella no me amaba, que todo este tiempo solo me demostraba la importancia que tenia nuestra amistad, seguramente seguía enamorada de esa tipa, quiso evitarme el mal rato por eso no me lo grito, conduje por horas sin saber a dónde dirigirme, mis amigas no estaban, todas fueron a sus respectivas casas, tenía mucho tiempo de no  visitar a mi madre, era momento de hacerlo, pero no ahora, esperaría que mis amigas volvieran y me iría por unos meses, si Katherine no quería verme pues tenía que complacerla.

Llegue a casa y al verme sola no me quedo más que platicar con el perro que solo sabia mover su cola tras aquella jaula, ella no me quiere Sam, no quiere verme, ¿quieres un consejo? Nunca te enamores, el amor duele, duele demasiado, come Sam, que no te conmueva mis lagrimas,  ya se me pasara, mientras me alejaba el cachorro no dejaba de ladrar, el escándalo se hizo mayor cuando no me vio mas, pensé que se le pasaría y fue cada vez peor, luego de ver la tv unos minutos decidí traerlo  conmigo, no estaba mal que me hiciera compañía.

Está bien,  tú ganas, veremos la tv juntos y luego de nuevo a tu jaula ¿sale? Nada mas lo coloque en el piso y salió disparado, ¿Por qué todos toman esa actitud conmigo? Pensé que había ido lejos, lo encontré sobre el sillón, la película era súper cómica,  ni eso me hizo reír, recordar sus palabras me afectaban demasiado, no quería tomar el papel de terca pero mi necesidad de saber de ella hizo que marcara a su móvil muchas veces, nunca me respondió, recordé que en su tarjeta estaba el número telefónico de su casa, marque y mientras daba timbre mis nervios aumentaron.

Hola.

Hola, buenas noches, con la señorita Katherine, por favor.

¿De parte de quien?

De Alexandra Montero.

Ah, eres tú, mi hermana no está.

¿Sabes dónde puedo encontrarla?

Claro, está en Bofinger celebrando el cumpleaños de Laura.

Ok, muchas gracias.

Ni siquiera me despedí, solo cerré el móvil, sentí una punzada en mi estomago, de mi pecho ni hablar, si antes estaba triste ahora la sangre me hervía de la rabia, yo haciendo el papel de gran idiota y ella en la fiesta de esa mujer que le había hecho tanto daño, quise lanzar todo, pero algo me detuvo, Damián me odiaba y no soportaba verme cerca de Katherine, pudo haberme mentido, pero ¿Cómo comprobarlo? Solo había una forma, tome las llaves de mi coche, Bofinger era el restaurante más famoso de la ciudad, no quedaba muy lejos de mi casa, solo necesitaba cerciórame aunque esto podría hacerme muchísimo daño, llegue al restaurante el chico me indico que solo había servicio en el segundo nivel, puesto que había una fiesta privada, al preguntar que celebraban me indico que era una fiesta de cumpleaños, cuestioné de quien, el chico algo confundido me respondió, no tarde en escuchar el nombre completo de Laura, algunos invitados aun llegaban, en la puerta hacían entrega de la respectiva invitación, definitivamente no podría entrar, justo cuando vi por última vez a la puerta Katherine salía apurada, corrí a esconderme lo que provoco que el mesero me preguntara si buscaba a alguien, le dije que sí, que le estaba jugando una broma a mi amiga, no tardo en salir Laura y esta vez el mesero me sirvió para cubrirme, Damián no me había mentido, ahora me daba cuenta que Katherine era una falsa, pero lo peor estaba por venir, cuando Salía del estacionamiento la vi besándose con ella, con esa mujer que decía odiar tanto y a la que no le perdonaría nunca su engaño, me falto valor para bajarme y decirles lo que pensaba de los dos, pero ¿Por qué hacerlo? Ella solo era mi amiga, no tenía ningún derecho, lo mejor era salir de allí cuanto antes, así lo hice, conduje hasta un bar que frecuentaba cuando recién me mude a la ciudad, donde me embriagaba tratando de olvidar lo que me hizo Elena, hace mucho que no lo visitaba, había llegado el momento de embriagarme hasta perder el conocimiento, de ninguna manera llamaría a mis amigas, no las molestaría ahora que estaban con sus familias.

Llegue al bar y fui atendida por una amable y bella chica, su nombre era Vanessa, hablamos unos minutos, hubiera querido que se quedara a mi lado, necesitaba hablar con alguien pero tenía que trabajar, me servía la segunda copa cuando me acorde que no había llevado a Sam a su jaula, pague la cuenta y mas decepcionada que nunca me fui a casa, esperaba que al menos hubiera cervezas en la nevera, cuando llegaba a casa no podía creer lo que estaba mirando, en otro momento me hubiera alegrado, pero ahora verla me provocaba demasiada rabia.

Hola –me saluda con un beso—

En ese momento quise gritarle, decirle unas cuentas verdades, pero se me ocurrió seguir su juego, no había algo mejor que pagarle a una mentirosa con la misma moneda.

¿Qué haces aquí tan tarde?

Quería verte.

Te llame muchas veces en la tarde, no me respondiste.

Me quede dormida.

Más mentiras, mi enfado aumentaba y esperaba no perder la cabeza.

¿Quieres pasar?

Si claro, lo que tengo que decirte es muy importante.

Ok pasemos.

Al abrir la puerta Sam salió a mi encuentro, lo tome y lo lleve a su jaula, al menos el animal cumplía el trato, no hubo más escándalos.

¿Nunca te has encariñado con una mascota al punto de no querer venderlo?

No, aunque éste cachorro se ha ganado unas cuantas galletas.

Yo creo que te quedas con él.

No lo creo, en unos días salgo y estaré fuera un par de meses.

Ah, ¿te vas?

Si.

¿Y me dejaras sola?

No creo que te haga falta, ¿quieres tomar algo?

Agua por favor.

Tome la jarrilla con agua y por suerte habían unas cervezas en la nevera, tome una, ella me miro con seriedad, sabía que odiaba el alcohol, nunca tome licor cuando salíamos,  bebía  cerveza mientras le servía agua, no tarde en sacar otra.

Creo que mejor me voy.

¿Por qué?

Tú sabes por qué.

Ah, lo siento, tenía mucha sed.

El agua es mejor.

Entonces me serviré agua.

¿Estás molesta?

No.

Lamento haberte dejado así en el club, yo tenía algo muy importante que hacer.

Lo sé, aunque yo pude haberte acompañado a comprar el regalo para tu novia.

Yo no tengo novia Alex y tú lo sabes muy bien.

¡Mientes!!! –Mis lágrimas no tardaron en salir—

Por Dios no llores.

No sabes todo lo que me he esforzado cuando muero de ganas por robarte un beso, un simple roce me hubiera hecho feliz, todo este tiempo me hiciste creer que al menos tenía una mínima posibilidad contigo, seguramente fue un plan para darle celos y ahora que volviste con ella yo estoy de mas, sabes que lárgate.

No lo hare.

Quiero te vayas.

¿Me dejas hablar por favor?

No quiero escucharte, cierra la puerta cuando te marches, me voy a mi habitación.

Alex quiero decirte algo muy importante.

Ya vete, no quiero escucharte.

A paso rápido subí las escaleras, ella se quedo en la cocina y solo deseaba que se marchara, estaba enfadada con ella y conmigo, por más que quise tomar valor y sacarla yo misma de mi casa no pude y encima de todo  no dejaba de llorar, el amor me había hecho tan vulnerable, ella fue testigo de mi dolor, algo que nunca paso con Elena, ojala nunca la hubiera conocido (pensaba en medio de mi llanto).

¿Alex puedo pasar?

¿Tú estás esperando que yo te saque?

A lo mejor.

¿Me estas retando?

Si.

Desearas no haber hecho esto, —abrí la puerta con rabia, ella esperaba sonriente con los brazos cruzados, algo me hizo enfadar más—

No me provoques porque te juro que vas a arrepentirte, hasta ahora has tenido la suerte de conocer a la buena Alexandra, pero también soy mala y puedo hacer muchísimo daño.

A ver, dáñame entonces.

Lárgate, ¡ahora!!!

Ok, mañana estarás más tranquila y sé que vas a escuchar.

Mientras ella se alejaba, corrí, le tome por los hombros haciéndola girar abruptamente.

Te voy a enseñar a quererme, —dicho esto la bese, la bese apasionadamente, para mi sorpresa me correspondió, mi rabia se aplacaba, deje la brusquedad, tiernamente rozaba sus labios con los míos, con delicadeza introduje mi lengua en su boca, sentí la suavidad de la suya, sus dedos se metían en mis cabellos, acariciaba mi cabeza con ternura, la tranquilidad volvió a mí.

No tienes que enseñarme nada, ya te quiero, te amo Alexandra, hoy más que nunca se que te amo.

Estoy loca de amor por ti, ya no me importa nada, solo quiero amarte más y más.

La lleve a mi habitación donde seguí saboreando sus labios, esta vez sentía que la sangre que corría por mis venas hervía, no de rabia sino de pasión, quería hacerla mía, sentirla, pero ella me detuvo.

Tenemos que hablar.

Ok.

Alex deja de besarme que así no podre hablar.

Tus labios son tan suaves, no quiero dejar de besarte.

Mi amor por favor.

¿Cómo?

¿Qué?

¿Cómo me dijiste?

Te dije mi amor.

Dime que no estoy soñando.

Claro que no, estoy enamorada de ti.

¿Sabías que me estás haciendo la mujer más feliz del mundo?

¡Loquita!!!

Si, si, si, confieso que estoy loquita por ti, te amo tanto Katherine.

Ahora sí, escúchame.

Dime.

Fui a ver a Laura hace un momento, tenía una charla pendiente con ella, aprovechando que me envió una invitación a su fiesta de cumpleaños, asistí y lo hice por una sola razón, desde hace días nos hemos estado comunicando por teléfono, ella me pidió otra oportunidad, una oportunidad que por supuesto no le daría, no te niego que aun pensaba en ella, pero un día descubrí que cuando estaba contigo ella no existía mas, me descubrí enamorada de ti pero temía demasiado dar ese paso, Alex yo he sufrido demasiado por amor y es algo que nunca quiero que se repita, fui a ver a Laura para decirle que no me llamara mas porque estaba enamorada de ti, porque iniciaría una relación formal contigo, porque si hay una mujer con la quiero estar el resto de mi vida eras tú, decidí ir a la fiesta porque no quise un encuentro a solas con ella, no quiero malos entendidos, mucho menos  cuando se que eres celosa.

¿Es todo?

No, ella no tomo nada bien la noticia, me dijo que nunca me había engañado, que fue víctima de una trampa, que solo necesitaba tiempo para descubrir de quien fue la idea, en vista de que seguía con la misma historia Salí de ese lugar, ella me siguió hasta el estacionamiento y me beso a la fuerza.

¿Cómo? pero bueno, ¿esa tipa acaso no entiende?

Por lo visto no,  lleva mucho tiempo tratando de reconquistarme, pero yo no quiero nada con ella, Alex yo te amo y sé que Laura no se quedara tranquila, pero no es solo ella, mi hermano no te soporta y mi padre no acepta mis preferencias, yo estoy segura de lo que quiero y te quiero a ti.

Katherine si lo que quieres saber es si estoy segura de mi amor por ti déjame decirte que estoy más que segura, si Laura, tu hermano y tu padre significan grandes obstáculos para nuestro amor yo sabré vencerlos, ahora sé que me amas y eso me da la fuerza suficiente para luchar contra todo y todos, te amo y te juro que conmigo será diferente, nunca voy a fallarte te lo prometo.

Será más difícil de lo que crees, sobre todo con  mi padre.

Si tú estás conmigo todo es más fácil.

Entonces ¿quieres ser mi novia?

Un momento, esa pregunta siempre quise hacerla yo…

Bueno, yo si acepto ser tu novia.

Y yo también, te amo niña hermosa.

Y yo a ti, ¿me puedo quedar contigo?

Por supuesto.

¿Me puedo quedar aquí? –Sobre mi pecho—

Créeme ese lugar será exclusivamente para ti.

Ambas confesándonos muchas cosas nos impidió dormir, ahora era mi novia y eso me hacia la mujer más feliz del mundo, no tarde en presentarla ante mi familia y amigos, nuestro noviazgo fue sin duda la mejor etapa de nuestras vidas, comprensión, respeto, apoyo y sobre todo mucho amor, todo era perfecto, salvo por algunos problemas ocasionados por Laura los cuales no me quitaron el sueño, Damián hacia de las suyas, algunas veces me sacaba de quicio poco a poco se fue dando por vencido y termino siendo un alcohólico, ¿Cuál era la razón? Nunca se supo, se hablaba de un supuesto rompimiento con una chica, pero quien verdaderamente me hizo la vida de cuadritos fue mi futuro suegro, los más grandes problemas que se dieron fue por su causa, si hubo alguien que estuvo a punto de lograr que nuestra relación se terminara fue él, siempre haciendo gala de su prepotencia, homofóbico declarado, gritaba a los cuatro vientos mantener una reputación intachable, culpaba a Katherine de la muerte de su madre y no conforme la señalaba de haber enlodado su prestigioso apellido, por todo esto le tome demasiado odio.

El tiempo transcurría y cumplíamos dos años de noviazgo, era mi turno celebrarlo, conociendo la sencillez de mi futura esposa opte por una cena romántica, digo mi futura esposa pues hoy daría el siguiente paso, le pediría que fuera mi esposa.

Estaba bellísima esa noche, todo salió de acuerdo a lo planeado, solo faltaba lo más importante, los nervios me lo impedían, mientras contemplábamos aquel cielo repleto de estrellas y nos comíamos a besos llego el momento de hacer la pregunta más importante de mi vida.

¡Miraaaaa, una estrella fugaz!!! Pide un deseo.

Listo.

¿Me dirás lo que pediste?

Depende.

¿De qué?

De que tú me digas cual fue tu deseo.

¿De veras quieres saber?

Si.

Tú eres para mí y no quiero que te vayas de mi vida, siempre quiero tenerte a mi lado, no tienes permiso de irte nunca, mi deseo es que me ames siempre.

Siempre te voy a amar, eres mi razón de ser.

Ahora dime tu deseo.

mmmm… ¿será que te digo?

Ya te dije el mío, ahora me lo tienes que decir, ese fue el trato.

Katherine, se dice que para tomar esta decisión se debe estar muy segura y yo lo estoy, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado, mi deseo es que te conviertas en mi esposa, Katherine Manrique ¿aceptas casarte conmigo?

Alex, yo, yo quiero decirte que.

¿Qué?

Que me haces la mujer más feliz sobre la tierra, claro que si acepto casarme contigo.

La euforia se apodero de mi, grite, la base, la tome en mis brazos, en mi pecho no cabía tanta felicidad, acordamos casarnos en dos semanas, los días se volvieron largos, elegí a Liliana como madrina, de su parte Damián fue el elegido, mi familia sobre todo mi madre estaba muy feliz, trataba a Katherine como una hija, mi padre no se quedo atrás, mi suegro demostró su inconformidad no asistiendo a la ceremonia, aunque Katherine se mantuvo tranquila se que sufrió demasiado la ausencia de su padre en un día tan espacial, teniéndose que conformar con la presencia de su tío, quien hizo el papel de padre.

La vida de casada fue mejor de lo que pensé, ella seguía al frente de su tienda, yo no abandone mi trabajo, seguía con mis amigas, aunque tuve que mudarme a mi nuevo apartamento el cual por suerte no estaba muy lejos, era bastante mal en la cocina, algunos problemillas porque nunca abandone mi gusto por la carne, quería convertirme en vegetariana mas nunca logro su objetivo. Yo con veintinueve años y ella con veintiocho era momento de empezar a pensar en algo muy importante: hijos, moríamos por tener hijos, nuestro plan era no dejar libre ninguna silla de nuestra mesa, el cual contaba con seis, nuestra alegría se convirtió en dolor, en el primer intento no supero la tercera semana, en medio de mi dolor saque fuerzas, tenía que ser así, ella me necesitaba y no defraude, pasado algunos meses lo intentamos nuevamente, siete semanas duro nuestra alegría, esta vez fui la más afectada, me negaba a intentarlo nuevamente, poco a poco me vi contagiada con su optimismo, su fe, la ansiedad me provoco un leve aumento de peso, ella ignoraba completamente que fui marcando los días en el calendario, pedí muchísimo a Dios algo que jamás había hecho, a los nueve meses tenía en mis brazos a nuestro hijo, Diego se convirtió en la luz de mis ojos, mi pequeño hijo y su madre llenaban mi vida de tanta felicidad.

Mi vida era perfecta, mi amor por Katherine crecía cada día más, le daba gracias al cielo por darme a una buena esposa pero sobre todo a una excelente madre para mi hijo, se acercaba el cumpleaños de mi pequeño, cuatros años, el tiempo pasaba rápido, pareciera que fue ayer cuando me dijo mamá por primera vez, su fascinación por los animales nos hizo creer que teníamos un veterinario mas en casa.

Liliana: prefiero este animado, nuestro sobrino es muy delicadito, algo tenía que heredar de su madre. –nos encontrábamos haciendo las compras de los adornos.

Jessica: creo que ya lo tenemos todos, solo falta el pastel.

Me quieren acompañar al Mall, necesito comprar un obsequio para mi esposa.

Margaret: eso es amorrrrr, yo si quiero.

Jessica: vamos todas que yo necesito un vestido.

Nos dirigimos al Mall, sin saber que aquel día por primera vez tendría de frente a la causante de mi desgracia.

Jessica: no me casaría ni loca, soltera me va mejor.

Margaret: uy si, que yo sepa eres a la que menos pelan de las tres.

Liliana: chicas luego terminan peleando.

Jessica: díselo a esa tonta.

Yo fui la primera, ¿quién será la segunda?

Margaret: quizá les dé una sorpresa.

¿De veras?

Estoy saliendo con una chica maravillosa, creo que estoy enamorada.

Jessica: pobre chica, no sabe con quién está tratando.

Liliana: óyeme ¿ese no es tu suegro?

Efectivamente se trataba del padre de Katherine, se encontraba en una joyería, pero eso no era lo que llamo nuestra atención, sino la chica que lo acompañaba , una jovencita de unos diecinueve años, quien no decidía cual reloj tomar.

Jessica: no me digan que esa muñeca sale con ese vejete…

Jajajajaja…

Margaret: ¿de qué te ríes Alex?

De lo mucho que voy a disfrutar esto, vamos a saludar a mi suegro.

Dicen que la venganza es un plato que se come frio, mi suegro criticaba todo, decía ser el ser más perfecto sobre la tierra, veamos que tenía que decir.

Buenas tardes suegrito, me alegra verlo por aquí.

A… Alexandra, ¿Qué heces aquí?

Pues lo mismo que usted, de compras ¿y su amiga es?

Pareciera que tenia de frente a un fantasma, la chica me miraba con odio, sin dudas me estaba disfrutando la cara que tenía mi suegro, al fin empezaba a desquitarme por sus innumerables ofensas, pero ya lo dicen después de la risa viene el llanto y es justamente lo que a mí me pasó.

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